UN GRUPO o varios del crimen organizado, están distribuyendo despensas en varias comunidades serranas y municipios pequeños, sobre todo al sur de la entidad, a familias humildes que requieren del apoyo y otras que por ahí se acercan.
Los primeros testimonios video grabados y en fotografías aparecieron en la región de Bocoyna, luego se replicaron en otras comunidades serranas, pero también, en municipios como Santa Bárbara, Matamoros y Valles Allende.
El aceptar o rechazar las despensas, está en la conciencia y necesidad de quien la recibe o se retira con las manos vacías. Regalar debe obedecer a una buena intención o a una demostración de poder, pese y ante la Pandemia.
El tema sería un largo y buen debate, pero el punto no es ese, sino cómo es que sujetos armados ahora sí que literalmente hasta los dientes, con equipo táctico, en grupos de cuatro o seis y en pleno día, se colocan casi en la plaza del lugar a entregar despensas.
No es posible, bueno en los hechos si lo es, que estas bandas del crimen organizado actúen de tal manera y no hay autoridad policiaca de cualquier nivel o civil, que no se den cuenta de los hechos y lo peor que no actúen.
Buen mensaje para la autoridad ante estas generosas acciones en donde la autoridad, prefiere no moverle al avispero, pese a la evidencia plena y el desafío. Ahora sí que nunca será lo mismo un vaso medio lleno, que uno medio vacío.
LAS PACHANGAS caseras o en granjas particulares se han convertido de alto riesgo de contagio y propagación del virus Corona y pese a la advertencia de multa de 10 mil 300 pesos, se continúan registrando, con presencia mayoritaria de adolescentes y jóvenes.
El sábado pasado se registraron 620 llamada al 911 entre las ocho de la noche y seis de la mañana, por los prolongados horarios, el exceso de alcohol y decibeles.
Los chavos no quieren hacer caso de resguardarse en casa, la sana distancia si van con amigos y que no sean más de 10.
No deben olvidar que el gobernador del Estado, Javier Corral Jurado, ya advirtió que ante la desobediencia civil, se podrían se podrían reducir los horarios de circulación por las calles, por no llamarlo toque de queda, o estado de sitio.
QUIENES también andan en las mismas acciones de desobediencia son los concesionarios del transporte urbano y sus choferes, quienes se exceden en los límites de pasaje, marcado en hasta 30 pasajeros, les permiten acceder si cubre bocas y no están sanitizando las unidades cada dos horas como se dijo.
La autoridad del Transporte, tiene su parte de responsabilidad pues no hay una inspección a todas las unidades y a las que se basta una clave $eñal, para que les permitan seguir circulando.
Los concesionarios dicen no hay para dinero para regalarle a cada pasajero un cubre bocas y que si no les subsidian en el diesel, pues tampoco habrá sanitización del unidades alimentadoras. Así es su posición.
Lo peor del caso es que en la ruta troncal, la que administra de manera directa el gobierno del Estado, aunque existe un mayor control, tampoco se están sanitizando, pues no hay suficientes para cubrir el servicio y menos, eso dicen, para salir de circulación cada dos horas para llevar al lavar el camión.
El Estado pidió a los concesionarios y a los usuarios, otra vez, acatar las medidas de prevención en esta Pandemia, pero como dicen en el rancho son llamados a misa, mientras que la autoridad no se imponga y se permita la corrupción y su comadre la impunidad.

