- Vamos a cruzar el umbral del tiempo ubicándonos en el Delicias de 1945
- La memoria, los archivos, la historia y algo de ficción e imaginación hacen el resto
Por Carlos GALLEGOS PÉREZ
CHIHUAHUA CHIH.- En tanto gran parte del orbe del orbe sufría los estertores y la sangría de la Segunda Guerra Mundial,en la que Hitler, Churchill, de Gaulle, Stalin, Hiroito, Mussolini y Roosevelt se disputaban el control universal, con México notoriamente germanófilo, aquí la vida transcurría apacible y plácida, bajo el control político de don Pantaleón E Meléndez, nuestro noveno alcalde, quien era compadre de Lázaro Cárdenas y había pasado por las presidencias municipales de Parral y Chihuahua.
A don Panta lo podrían acusar de todo menos de falta de influencias y experiencia en la grilla.
Hasta la plateada cabellera tenía de zorro.
El incipiente comercio despuntaba en la avenida 6a y la calle 3a Norte, con los tenderos a la puerta de sus negocios barriendo y saludando de mano a los peatones, caravananeando con el sombrero a los paseantes de a caballo y en carromatos jalados por caballos mansos y mulas respingonas.
Creían en la publicidad directa y personal, tanteando que para que llegaran las redes sociales aún faltaba como siglo y medio.
Si bien el periódico Ecos, dirigido por la profesora Ernestina F de Ramírez, ya se vendía en el puesto expendedor de billetes de lotería de doña Tila Moi y con don Pablo Martínez en La Admiración, esos escaparates no eran suficientes para atraer la sempre magra clientela, así que le echaban un plus a través del contacto directo y el trato cordial.
La poblacion hervía en los sopores del verano, se desvanecía durante las borrascas de abril, se resecaba exhausta en los largos meses de las sequías recurrentes y temblaba de frío en los crudos inviernos.
De Ecos son las dos fotos que a la vista tiene.

Una pertenece al sector comercial anunciando un remedio infalible contra la herrumbre de las joyas que habían sido vendidas chapeadas de oro falso y pronto enseñaban su real naturaleza: cobre y metales más chafas, que manchaban dedos de princesas de pueblo, frágiles muñecas y delicados y gráciles pescuezos.
No era la de hay ir por la vida todas chibirreteadas, de ahí que avezados hombres y mujeres de negocios recomendaran las cenizas de los cigarros para limpiar la joyería pirata, evitando estropicios cutáneos y miradillas burlescas.
La otra toma es de la sección de sociales, la más leída y comentada en los más conspicuos círculos de la high life citadina.
No estoy seguro que el adjetivo ante dicho sea adecuado para el caso. Pregúntele a don Google y luego me avisa.
Con semejante recomendación mediática, lo más probable es que la mano de la señorita Josefina, solicitada en el anuncio, haya sido otorgada al enamorado galán y que una vez matrimoniados por las tres leyes de rigor hayan vivido una eterna luna de miel bajo aquellas noches romanticonas del Delicias de endenantes.
Si fuma, ojalá que no, ya sabe que hacer con la ceniza.
Si lo traen arrastrando el zarape y le niegan el casorio ansiado, igual ya sabe, con la ventaja de que ahora ni tiene que gastar en desplegados: entre a su muro, inspírese, teclee, suba y listo.
Eso sí,no hay reconocemos responsonsiba en daños colaterales posteriores, como sartenazos, demandas de divorcio, pensiones alimenticias ni costos devengados en pruebas de ADN.
Cada cual con su respectivo papalote.


