Por: José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- Los hechos violentos, muchos con saña, registrados en la mayor parte del territorio mexicano, bien podrían ser parte de una novela policiaca de Agatha Christie o Truman Capote.
Los episodios que narra la escritora inglesa en “Cita con la muerte” y el norteamericano en “Sangre fría” son ficticios, pero los sucesos de terror que ocurren diariamente en México son la pura realidad. Como se afirma, la realidad ha superado a la ficción.
Los cárteles que actúan con extremismo violento buscan un fin religioso, ideológico, político y objetivos muy diferentes. Buscan el terror en la ciudad.
Los grupos se ubican en muchas partes del mundo y ahora con mayor presencia en sitios web y en las llamadas redes sociales. Con estas herramientas “reclutan y movilizan” más seguidores. El grupo es omnipresente y más peligroso.
El ataque contra la población inocente, la quema de tiendas (Oxxo principalmente) y bloqueo de carreteras el pasado 11 de agosto, llamado el “jueves negro” en Ciudad Juárez, así como en Jalisco, Michoacán y Baja California, “apresuraron” al gobernador de Texas, Greg Abbot, para solicitar formalmente a Joe Biden se considere de manera urgente como organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos de la droga. No ha habido respuesta.
El republicano publicó una carta-petición en redes sociales con lo siguiente: “Los cárteles contrabandean narcóticos y armas a los Estados Unidos asesinan a personas inocentes. Y obligan a mujeres y niños a participar en el tráfico sexual y de personas, enriqueciéndose con la miseria y la esclavitud de los inmigrantes”.
En tanto los empresarios de Chihuahua afiliados a Coparmex publicaron un desplegado, donde manifiestan que la violencia en Juárez “escaló al terrorismo”. El gobierno mexicano rechazó tajantemente dicha afirmación.
El Departamento de Estado de los EU identifica a 50 grupos terroristas en el mundo. Entre ellos Al Qaeda (“La base”, en árabe), Al Shabaab en Somalia; Hizballah; Isis o estado islámico; las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la banda española (ETA ) y Kahane Chai en Israel.
“Coches bomba que lanzan esquirlas en áreas urbanas repletas de gente y que son detonados en forma remota desde celulares. Cuerpos torturados con mensajes amenazadores dirigidos al público o al gobierno. Políticos acribillados a balazos por su trabajo. Estas escenas parecen evocar a Siria o Afganistán en la actualidad, o a Irlanda del Norte durante ‘El Conflicto’, pero han tenido lugar en México durante los últimos años”.
Lo anterior aparece en una investigación realizada en 2019 por el profesor de la Universidad de Essex en Inglaterra, Brian J. Phillips denominada “Tácticas terroristas en organizaciones criminales: el caso de México”.
El análisis puntualiza que la delincuencia organizada aplica tácticas terroristas. Esto no significa que los grupos violentos son “organizaciones terroristas” como se definen habitualmente.
Al Qaeda ha llevado a cabo numerosos ataques con bombas y otros actos de violencia, incluyendo los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Las FARC es un grupo rebelde violento, fundado en 1964. Su fin es “deponer” a la República de Colombia. Envía grandes cantidades de drogas a los EU. Tiene entre sus blancos a la población y al gobierno, utilizando bombas, secuestros y otros ataques. Han asesinado a más de 600 mil colombianos.
En México, desde 1990 a la fecha (del gobierno de Carlos Salinas al de Andrés Manuel López Obrador) la narcoguerra ha dejado 617 asesinatos y 100 mil desaparecidos. Y no se reconoce como actos “terroristas” a pesar de que murieron miles de civiles.
El enemigo se encuentra “protegido” por la corrupción y la impunidad. No respetan los derechos humanos básicos, la libertad de expresión, la democracia y la vida. Queda la solución en el “quinto poder” ciudadano y en auténticos gobernantes.
Nos puede seguir: twiter@palabrapropia
Antena Radio 102.5 FM, de lunes a viernes de 5 a 6 de la tarde

