Por: José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- El ser humano se distingue del resto de los animales por su vida social. De esta forma podemos decir que el conocimiento de la realidad en el hombre va mucho más allá de la mera experiencia sensible inmediata. Busca constantemente resolver sus problemas.
Conformamos nuestra realidad no sólo a través de aquello que podemos palpar o contemplar con nuestros sentidos de forma directa, sino también en gran medida gracias a las ideas y conceptos, que muchos nos llegan por los medios de comunicación, ahora fuertemente a través de las llamadas redes sociales, aunque siempre con la amenaza constante de las “noticias falsas”, delincuencia y malos gobernantes.
La humanidad ha tenido un proceso largo y complejo a través de miles de años. Hay quien ubica este proceso histórico en tres revoluciones:
a) La primera se refiere a la revolución agrícola, cuando se deja de ser nómada y forma comunidades. Es la necesidad de protección.
b) La segunda fue la revolución industrial, que marca su inicio a partir de la invención de la imprenta y el trabajo en las industrias. Hay salario, pero explotación.
c) Y la tercera es la revolución de la inteligencia, que se centra en el ser humano; en su capacidad de comunicarse y transformarse. La medicina, las nuevas tecnologías tienen presencia inusitada.
El hombre en la actualidad protagoniza una nueva revolución, que es la revolución de la información, con los grandes pasos de la computación y la informática que tiene como hito el internet y ahora con avasalladora presencia, las llamadas redes sociales.
El aparato celular, la computadora, el internet son parte de nuestro cuerpo, mente y ser. Hay una dependencia, casi absoluta. Es un fenómeno poderoso.
Los nuevos tiempos globales nos exigen estar más y mejor preparados e informados, pero también nos ponen en alerta sobre los peligros que tiene encima el periodismo que dañan fuertemente la relación institución-medio-sociedad.
El desafío es claro, el comunicador y todas las profesiones del mañana deberán estar entre nuestros ciudadanos más educados y responsables. Cada uno en este contexto deberá aprender a leer, escuchar, observar, escribir -con ética e inteligencia- para asumir el liderazgo y la tarea social que la profesión le exige.
La nueva era de la comunicación está estrechamente vinculada a los impresionantes avances en la generación y expansión del conocimiento humano en lo que ahora se considera como una megatendencia de este siglo.
En este texto recogemos las amenazas que se ciernen sobre este “apostolado” con la intención de extinguirlo, pero también los ventajas y los retos para que siga vivo, más vivo que nunca
Kapúscinski cree que “para ejercer el periodismo, ante todo, hay que ser un buen hombre, o una buena mujer: Buenos seres humanos”.
Sirvan para bien las palabras de Félix Rebollo: “El periodista mediocre informa por informar; el gran periodista informa y forma” .
Los grandes periodistas de la historia han triunfado por sentirse esencialmente periodistas y estar al servicio de la noticia.
No cambiaron la pasión de la verdad por la pasión de la palabra. El acontecimiento, el hecho noticioso, es el eje de su labor, el eco de todo.

