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Espino reunió a la clase / Preocupado por su estado / Monreal, incoloro / Autosabotaje en Morena

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NO CABE duda que el senador morenista, Rafael Espino de la Peña, demostró que es posible reunir en sana paz a priístas, panistas, perredistas y desde luego morenistas.

Algo estará haciendo bien, como dicen quienes se dedican a la política-política, en donde ciertamente al carismático senador lo distingue el diálogo, el debate, la negociación,  y los acuerdos, condición sine qua non en la política universal; una pena que muchos no lo entiendan de esa manera. Los conceptos son extremo sencillos.

El senador juarense se presentó en la capital, para rendir su primer informe de trabajo; llegó flaqueado por un grupo de ocho senadores de todos colores políticos, encabezados, eso sí, por el líder de la fracción de Morena en el Senado de la República, Ricardo Monreal Ávila.

Como antes se decía en este tipo de eventos: estuvo la clase política, la social, la empresarial y parte del sector de la academia, hay que reconocerlo.

En la mesa principal, desde luego Monreal; la secretaría de Bienestar Ariadna Montiel; la gobernadora María Eugenia Campos Galván; la presidenta del Congreso del Estado Adriana Terrazas; el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, el secretario del Ayuntamiento de Chihuahua, Santiago de la Peña, en representación del alcalde Marco Bonilla y el rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua, Luis Rivera Campos.

Por ahí muy cerca los  dirigentes del PRI, Alejandro Domínguez, Martín Chaparro que se supone aún sigue siendo el dirigente de Morena, Nohemí Aguilar del PRD y Patricia Borunda del Verde Ecologista.

El gran ausente fue el súper delegado de Bienestar, Juan Carlos Loera de la Rosa, pese a que la mesa principal estaba su madrina, la secretaria Montiel. Ah y el acalde Bonilla, quien seguramente está molesto con los Espino (por la cuestionada obra), pese a que Rafa  y Monreal asistieron el sábado, a disfrutarla, bueno eso dijeron.

Aunque es de conocimiento público  que el delegado no puede ver ni en pintura a la gobernadora, a Pérez Cuéllar a Monreal y por defaul al senador Espino, ni por cortesía política, de plano no se le da.

Muchos fuerzas representadas, la lista resulta enorme y de todos los colores, no hay duda que el senador trae buen y versátil músculo político, cuando cumple sólo un año de funciones. No hay que olvidar que fue el suplente del hoy alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar.

EL LIDER de la Fracción de Morena en el Senado, Ricardo Monreal, acompañó a Espino en el primer informe y por naturaleza,  fue foco de atención de los medios de comunicación.

En un claro oscuro Monreal, fue muy claro en el sentido de que estará en la boleta para la próxima elección presidencial del 2024, pero sólo afirma; omite por sistema, decir el cómo, o simple y llano, por cuál partido o alianza.

Da por sentado de que saldrá de Morena, pese a ser fundador, por los ataques y maltratos desde el interior y desde la CuartaT; el pero es que tampoco, dice cuándo, qué está negociando o qué es lo que espera.

Por sus dichos existe un rompimiento con el gobierno en el poder y aunque sigue defendiendo la CuartaT, tampoco señala al presidente López Obrador, por lo menos evoca su nombre y apellido.

Nadie sabe por lo tanto cuál es su apuesta ni muestra los ases bajo la manga del senador o si finalmente, busque una refundación de Morena con él, el canciller Ebrard, Porfirio Muñoz Ledo, hasta el senador Espino y por ahí algún priísta-panista que con gusto se aventarían. No  suena nada mal.

PARA no dejar el color guinda partidista, hay que decir que, fuera del informe del senador Espino, existe una gran división en la dirigencia estatal de Morena en Chihuahua.

Resulta que el fin de semana, se celebraría la reunión del primer Consejo Estatal, con la presidenta Brighite Granados, la sobrina de Juan Carlos Loera de la Rosa.

De manera increíble, bueno cuando está recién integrada la dirigencia estatal y su Consejo, no consiguieron el       quórum legal, del 50 por ciento más uno, en matemáticas básicas, sería 46 consejeros, bajo la base de que son 90 en el estado. Sólo asistieron 40.

La pregunta obligada es qué paso, la respuesta simple, el Consejo estatal le pertenece al presidente municipal de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, con su representación en la persona de Hugo González.

Y desde luego,  la dirigencia estatal, es fruto de la operación de la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel y/o Juan Carlos Loera de la Rosa, quienes impusieron a la sobrina Brighite.

De quién fue el sabotaje; la respuesta es simple, más cuando se conocía que la secretaria Montiel estaría unas horas después  en Chihuahua y que su pareja, Juan Carlos Loera, no estaría en la mesa principal, junto a ella en el informe de Espino de la Peña.