QUIEN supone que las gasolinas disminuirán de precio, ante la operación de la refinería de Dos Bocas, bien puede tomar un banquillo y esperar, o destinar más presupuesto para el combustible.
Especialistas consultados por el periódico Reforma, establecen que la refinería que nada refina, que fue “inaugurada” hace más de seis meses, y si bien nos va, estará en producción al 100 por ciento hasta el 2027.
Después de que la obra inició en 2018 con un presupuesto de seis mil millones de pesos, se supone que en el próximo entraría en operaciones iniciales, es decir, cinco años después, lo que no significa que bajarían los precios de las gasolinas, pese a que debieron haber disminuido al siguiente día de que asumió el nuevo gobierno, el de López Obrador, por lo menos así se nos dijo. No fue ni será.
Luego bajo cualquira excusa, o como dicen por acá en el norte, son promesas de corazón, se pidió a los mexicanos dos años de espera; la realidad demuestra que ya pasaron cuatro y va para largo. En cada uno de los años en promedio, aumentó dos pesos cada litro, y aún así, se sostiene que ya no tenemos gasolinazos.
El problema de fondo, dicho por los especialistas, (es) fue la falta de planeación, cosa que no es rara en este país, pues se han enfrentado dificultades con el terreno, de personal especializado, de tecnología y financieras.
Dos Bocas inició en el año 2018 bajo un presupuesto de seis mil millones de pesos; en el año 2022 se le destinaron dos mil millones más; para 2023 cuando inicie las primeras operaciones, tendría un presupuesto autorizado por 12 mil millones y hasta 16 mil millones, proyectados por lo pronto al 2027. Pero a como transcurren los tripletes presupuestales igual se van a los 20 mmdp.
Evidentemente se trata de cifras oficiales, las otras, incluyendo sobreprecios no se conocen, pues el Gobierno de la T4, es opaco, no las transparenta, las coloca como confidenciales, bajo el pseudo argumento de que se trata de seguridad nacional, más cuando las ejecuta el Ejército Mexicano.
Así están las cosas, Dos Bocas parece que tiene cuatro, es una refinería a la que se le inyectan cada vez más recursos; no hay rendición de cuentas; no tiene llene y las gasolinas cada día más caras.
Nada de qué sorprender; lo mismo sucedió con el aeropuerto Felipe Ángeles, controlado por los militares y con vuelo sólo a Venezuela; sabrá Dios que se mueve a través él; el control (militar) nadie lo supervisa y a pesar de que se construyó con dinero del pueblo, la información está reservada, “por tratarse e seguridad nacional”, aunque la solicite el pueblo.
Del tren Maya ni para qué hablar, está peor que las anteriores dos megaobras de la 4T.
EN LAS MEGASobras del presidente López Obrador, se pueden exceder los presupuestos, se pueden registrar ampliación y hasta sobreprecios, en esas prácticas que el mismo llamaba, la mafia del poder.
Ocurre lo mismo, antes se conocía o se tenía acceso a la información, con el actual Gobierno Federal, es claro que no.
Tan es así que el Congreso de la Unión, cita al secretario general de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval González y responde que no va, así de sencillo.
Aunque ambas cámaras tiene mayoría de Morena, el general les dijo que no; “háganle cómo quieran”; en donde cómo quiera no se puede. Parecería por lo tanto que el Ejército está demasiado empoderado, gracias a las cinco estrellas del general supremo, Andrés Manuel López Obrador.
El ciudadano común entiende, que otorgarle al Ejército grandes presupuestos y la construcción de todas obras, es control; leído de otra manera, es dictadura; las pruebas ya se conocen, aunque escalarán.
EL COMENTARIO viene por la desestabilización que se está provocando desde el Palacio Federal, (único presidente pobre que vive en un Palacio), en contra de estados, casualmente de oposición, a lo que le envía miles de migrantes centroamericanos.
Les abre la puerta, les ofrece trabajo y son bienvenidos; eso está muy bien, pero no les destina un cinco, ni siquiera una botella de agua. Como acostumbra todo se los avienta a las entidades y municipios
Increíble que se abran las puertas a los migrantes, lo que insistimos de una visión humanitaria es correcto, pero sin darles ni un taco es inhumano.
Sin embargo al fin del día es lo del presidente López Obrador; sólo por citar un ejemplo, el sistema público de salud, otorga citas de con especialista entre seis y ocho meses; más o menos igual que los quirófanos.
Después de cuatro años se sigue sin atender a los niños con cáncer, pues dice que los gobiernos conservadores se robaban el dinero. Puede ser, pero ahora no tienen quimios y otros tratamientos, los conservadores se fueron hace más de cuatro año y luego.
En fin se dirá que el pueblo tampoco quiere a su hijo no a sus adultos mayores, el pueblo decide, es el canto y cantaleta. Bienvenidos los migrantes, la Federación ni un taco les dará.


