Inicio ANÁLISIS / OPINIÓN De la mano desigualdad social y delincuencia

De la mano desigualdad social y delincuencia

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  • La “narcopolítica”, amenaza real para el 2024
  • Ganan “ganan populistas y dictadores”

Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA

CHIHUAHUA CHIH.- El proceso electoral más importante de la historia moderna de México atraviesa por tremenda desigualdad social, creciente crisis de salud, los partidos “partidos” y una fuerte presencia de la delincuencia organizada, para algunos la llamada “narcopolítica”.

El panorama para las elecciones del 2024 es desalentador. Y tal parece que a los grupos que se disputan el poder presidencial, del Congreso de la Unión y varias gubernaturas, les importa más el enfrentamiento y la polarización social. No hay en sus planes un pacto de no agresión y respeto al Estado de derecho.

Para el año 2024, las votaciones presidenciales no serán las únicas en el país, pues también habrá renovación en las gubernaturas de la Ciudad de México, Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

Asimismo se elegirán a los diputados y senadores del Congreso de la Unión. Renovación en los congresos locales en 31 estados, excepto en Coahuila debido a que esa elección se realizó el pasado domingo 4 de junio. Y elecciones municipales en 25 de los 32 estados.

Ante la cercanía de las elecciones, es de destacar el informe “México: Organizaciones del Crimen Organizado y el Narcotráfico”, elaborado por el Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, advierte que siete organizaciones se han fortalecido en el territorio.

El general Glen VanHerk, jefe del Comando Norte de Estados Unidos, afirmó: “Narcotráfico, migración, tráfico humano, control de territorio, son síntomas de las organizaciones criminales transnacionales que operan con regularidad en áreas sin gobierno, del 30% al 35% de México”.

“La ingobernabilidad” que generan esos grupos de crimen organizado la comparó con lo que sucede en Rusia o China, postura que no fue del gusto de la Cuarta Transformación.

La crisis económica, la corrupción (endémica), la impunidad, la polarización social,, entre otros aspectos, han permitido la llegada al poder de populistas, sobre todo en América Latina, que luego convierten el gobierno en un mando unipersonal y todavía le llaman “democracia”, como sucedió en Venezuela y Nicaragua. El resultado social es funesto.

Dicho fenómeno ha sido estudiado por muchos politólogos, economistas, intelectuales y filósofos. Pero, vamos directamente con la reflexión del escritor francés Jean d,Ormesson, quien en lugar de llamar democracia (no en todos lados, por supuesto) deberíamos decir “La ineptocracia”.

Enfatiza: “La ineptocracia es el sistema de gobierno en el que los menos preparados para gobernar son elegidos por los menos preparados para producir, y los menos preparados para procurarse su sustento son regalados con bienes y servicios pagados con los impuestos confiscatorios sobre el trabajo y riqueza de unos productores en número descendente, y todo ello promovido por una izquierda populista y demagoga que predica teorías, que sabe que han fracasado allí donde se han aplicado”.

Una democracia se nutre de la fortaleza de las instituciones. Esto se ha demostrado en las pasadas elecciones en México, hoy por hoy en constante amenazas. Por ello es prioritario el Estado de derecho.