AGENCÍAS
MONGOLIA.- El papa Francisco descansó hoy del largo viaje, nueve horas y media de vuelo, y del desfase horario, tras llegar esta mañana a la capital de este país, del que destacó el silencio de sus grandes estepas y su “enorme cultura”, a pesar de sus pocos habitantes y sus sólo mil 400 católicos.
A su llegada al aeropuerto internacional Chengis Khaan fue recibido por una joven que le ofreció yogur seco, una usanza típica del país, y por la ministra de Asuntos Exteriores, Battsetseg Batmunkh, con la que se reunió durante algunos minutos en una sala del aeródromo porque la ceremonia oficial de bienvenida se celebrará mañana en presencia de varias autoridades.
Después Francisco fue a descansar a la prefectura, la residencia del prefecto de Ulán Bator, el cardenal Giorgio Marengo, puesto que el Vaticano no cuenta con una nunciatura (embajada) en el país.

