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EN PODEROSO senador, Adán Augusto López Hernández, el personaje más importante de la CuatroT, desde luego después de la presidenta  Claudia Sheinbaum Pardo, fue enviado a un extremo, de una segunda final durante el Consejo Político Nacional de Morena.

Morena no podía exponerse a colocarlo enfrente como comúnmente lo hace con el distinguido militante, exgobernador de Tabasco, exsecretario de Gobernación, corcholata presidencial y gran brother de López Obrador.

Desde hace 15 día desapareció de la escena pública, luego de que la Sedena (y no la oposición), diera a conocer que su exsecretario de Seguridad Pública durante su gobierno en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, está en calidad de prófugo de la justicia y es buscado en 144 países por la Interpol.

Al Consejo Político llegó, por la necesidad de no seguir autoexiliado lo que ha generado un sospechosismo sobre su probable participación al más alto nivel con el Cartel La Barredora de Tabasco.

Adán Augusto, intentó evadir a los medios de comunicación, le hicieron corralito, pero no soltó la sopa, se lavó las manos cual Pilatos moderno.

Se deslindó de su amigo, socio y protegido; su mano derecho durante el su gobierno en Tabasco; ingreso y se sentó fuera del alcance de los reflectores y de cualquier cuestionamiento.

El senador está convencido de que el México, ninguna fiscalía actuará en su contra, tiene el manto protector de Morena encima y por si no fuera suficiente, el blindaje de su hermano el expresidente López Obrador.

La presidenta de Morena, se desgarró las vestiduras por lo suyos, con dirección hacia Adán Augusto. Es más casi se le salen las lagrimas bajo la expresión de “no somos iguales”, muchos agregaron a la frase: “son peores”.

LA FAMOSA Torre Centinela, macroproyecto de seguridad iniciado por la actual administración estatal, tiene un retraso de tres meses y no tiene para cuándo.

La torre Centinela o el Big Brother como se le conoce, debió haber concluido  a finales del año pasado; luego se informó que en mayo del presente año y así se las llevarán.

Es muy probable que no quede concluida en este año, pese a que cada año se le suministran miles de millones de pesos. El costo inicial se estableció en cuatro mil quinientos de pesos.

Ahora se señala que una de las empresas proveedora a fallado en los tiempos de entrega de materiales y equipos tecnológicos, por lo tanto será multada con varios millones de pesos, sin que se hayan especificado los montos.

Cierto o no, la realidad demuestra que el megaproyecto no ha sido concluido y alguien o varios fuera de los proveedores, tendrán que responder y evitar que suceda lo mismo que con las megaobras de López Obrador.

SEGURAMENTE los inoperantes semáforos de la capital, por lo menos la mitad, tiene mucho que ver con la edificación de la Torre Centinela.

Los semáforos tienen tres años, sin que no se les cambia ni un sólo cable, o sea, sin mantenimiento y así han permanecido por varios sexenios, hay que señalarlo.

Dependen de la Subsecretaría de Movilidad, la que a su vez depende de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, con Gilberto Loya Chávez como titular.

La respuesta desde hace tres años es la misma; no ya presupuesto, lo  mismo sucede con las rayas (de pintura) separadores de los carriles de calles y avenidas, más los pasos peatonales. No hay lana.

Al parecer todo se lo lleva la Torre Centinela y la gobernadora María Eugenia Campos Galván, lo ha permitido, por lo tanto a la carencia de recursos, hay que agregarle la falta de voluntad, pese a accidentes vehiculares y la pérdidas de vidas humanas.