Por José Luis JÁQUEZ BADERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.– En la primera mitad del presente año, se incrementó notablemente el sentimiento de inseguridad pública entre los mexicanos. Nada bueno.
Al cerrar el mes de junio, se comprobó que el 63.2% de la población urbana tiene miedo salir a las calles, esto de acuerdo con cifras de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI.
Dicho estudio revela que el aumento de la inseguridad es mayor en los habitantes de 91 áreas urbanas, si tomamos en cuenta que a finales del 2024 esta cifra era del 61%. Y en el tercer trimestre era del 58,6%.
Y fue notable la diferencia en la percepción de inseguridad según el género. Y es que el 68.5% de las mujeres manifestaron sentirse inseguras, en comparación con el 56.7% de los hombres.
Los resultados de la encuesta indican que una proporción significativamente mayor de mujeres siente miedo en espacios “privados”. En los centros de trabajo 3 de cada 10 mujeres perciben inseguridad.
La mayor inseguridad ( para hombre y mujeres) se presenta en los cajeros automáticos, tiendas de conveniencia, cruceros y transporte público.
Las 10 ciudades que lideran la lista de inseguridad son:
Culiacán (con 11 meses de intensa violencia) Ecatepec de Morelos, Uruapan, Tapachula, Ciudad Obregón, Mexicali, Toluca, Chimalhuacán, Naucalpan de y Cuernavaca. En estos territorios, la inseguridad se ha vuelto una preocupación constante, lo que afecta considerablemente la calidad de vida, la movilidad y la confianza en las autoridades. Culiacán es el ejemplo más notable.
En contraste, las 10 ciudades con mayor seguridad son: San Pedro Garza García, Piedras Negras, Benito Juárez, Saltillo, Puerto Vallarta,San Nicolás de los Garza, Tampico, Tepic, Los Cabos y La Paz. En estas ciudades han funcionado las estrategias de seguridad, como la coordinación real entre órdenes de gobierno; ataque frontal a la corrupción e impunidad.
También en sus estudios, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revela que en los últimos tres años al menos 40.000 empresas pequeñas y medianas cerraron sus puertas debido a la inseguridad.
Muchas no pudieron pagar las extorsiones, lo que aquí se conoce como ‘derecho de piso’, que frecuentemente aplican bandas vinculadas a cárteles de narcotráfico. Otras fueron incapaces de sobrevivir a los frecuentes robos.
Ante esta lamentable situación, es primordial que el gobierno mexicano impulse un verdadero programa nacional de prevención del delito con enfoque municipal.
Asimismo construir ciudadanía responsable; cultura de la legalidad; apropiación social de los espacios públicos; creación de empresas sociales, y orientación educativa para combatir las principales causas del delito, como el alcoholismo, drogadicción, violencia intrafamiliar y de género, abuso infantil, pandillerismo, entre otras. Menos discursos y más acción.

