LA GOBERNADORA María Campos Eugenia Galván, debió meterse en medio de la confrontación que se presenta entre los alcaldes de Chihuahua y Ciudad Juárez, Marco Bonilla Mendoza y Cruz Pérez Cuéllar, respetivamente.
Ambos alcaldes o sus equipos, están lanzando una serie de acusaciones muy delicadas, pero sin fundamentos, utilizando medios de comunicación afines o pseudo periodistas para difundirlas.
Aunque la versión en contra de Pérez Cuéllar fue de resonancia nacional, no así los señalamiento contra Bonilla que público un solo medio de la frontera, el mismo que decíamos ayer, utiliza para justificar los espectaculares de campaña anticipada.
Ambos se señalan como personas investigados por la DEA y hasta el FBI por vínculos con el crimen organizado, lavado de dinero y otras linduras, y hasta publican documentos, supuestamente oficiales de las agencias gringas, pero nada hay en firme.
Y si algo hay por ahí; que se investigue y se exhiba, pero no a través de campañas sucias, que sólo confunden y provocan más hartazgo social del que ya existe.
La gobernadora ha sido muy clara en su petición, cero actos de corrupción; Ningún alcalde debe estar del lado de los malos, hay que ponerse a trabajar y portarse bien.
Dicho de otra manera no hay que estar picándose los ojos y enseñándose la lengua; es un llamado muy tranquilo, casi una palmadita en el hombro, muy similar a los exhortos a la austeridad y prudencia que hace reiteradamente realiza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a los suyos por los viajes de súper lujo a Europa y Asia, con lo que confirman que hay gobierno rico con pueblo pobre.
POR CIERTO que Mr. Andy López Beltrán se puso en modo de víctima, en busca de justificar sus prolongadas y lujosas vacaciones en Japón y otras países del viejo mundo.
Muy al estilo de su papá (López Obrador), culpó a los adversarios y al “hampa de los medios de comunicación”, quienes hasta le enviaron espías para que le tomaran fotos y videos. Psicosis delirante.
Pero además, en plena ausencia de vergüenza, asegura que tomó unas vacaciones muy merecidas después de “extenuantes jornadas de trabajo”; eso ni su papá se la creyó; nunca ha “chambiado en su vida el nene”.
Ni hablar así es la narrativa en la Cuatro T y Morena, no responder y/o explicar; sólo culpar a otros, al pasado o a ambos, si la circunstancia lo amerita.
“No somos iguales”, dijo Andy en su carta y hay que concederle razón; él en Tokio y los comunes mortales en Los Filtros, en Aldama y ya entrados en lujos, hasta en Mazatlán.
POR CIERTO ya que andamos en apariciones, ayer, después de casi un mes de haberle hecho al hombre invisible, reapareció en el senado Adán Augusto López Hernández, líder de la fracción guinda en el Senado.
Muy modosito utilizó el micrófono y como niño regañado externó, lo mismo que dijo en pasado Consejo Político Nacional de Morena; se deslindo de su narcosecretario de seguridad y aseguró estar a la orden de la autoridad correspondiente para lo que se ofrezca.
En realidad el poderoso senador ya debería estar en un banquillo, declarando sobre sus probables vínculos con el cartel de Tabasco, la Barredora y el huachicoleo de cuello blanco.
La presidenta dice que a nadie se va a proteger, tampoco esperaríamos que dijera otra cosa y si quiere pruebas, el senador no se la va a proporcionar, menos el “amado pueblo” ni los Estados Unidos, desde donde consideran que México, es gobernado por el Narco.
Don Agus, debería considerar entregar el fuero, no para que lo investiguen aquí, eso nunca va a suceder en Segundo Piso. Puede pedirle asilo en el rancho La Chigada a su hermano López Obrador, con un blindaje que no tiene ni la Casa Blanca (la de Trump).

