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La recuperación de la libertad y dignidad de México: un compromiso colectivo

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La Columna

Por Carlos JARAMILLO VELA

CHIHUAHUA CHIH.- Hoy preocupa el rumbo que el Gobierno Federal está dando a México. Es lesivo el marcado y rápido deterioro institucional que se ha registrado. A 12 meses del arribo de la presidenta Claudia Sheinbaum a la Presidencia de la República, se han desmantelado el andamiaje jurídico-político y las garantías constitucionales construidas durante muchos años, instrumentos que daban a México el carácter de Estado democrático.

Esta decadencia institucional intencionalmente provocada obedece a un interés político perverso, pues su finalidad es la conservación de Morena en el poder.

Sin embargo, el ideólogo y orquestador de este proyecto que favorece a un partido y contraviene a los derechos y libertades de todos los mexicanos, es el expresidente Andrés Manuel López Obrador, quién ejerció y sigue ejerciendo una considerable influencia sobre la vida pública del país, porque cuenta con la lealtad y obediencia de los principales actores políticos que hoy encabezan a las instituciones del gobierno, entre los que destaca su sucesora y ahijada política, la presidenta Claudia Sheinbaum.

México es un país con vocación de democracia, dignidad,libertad y justicia. Los mexicanos no nos resignaremos a ver a nuestra patria seguir los pasos de Cuba, Nicaragua o Venezuela.

La sociedad mexicana no permanecerá indiferente frente a los atropellos, escamoteos y restricciones que han comenzado a perpetrarse contra sus derechos. No es fácil recuperar la libertad y dignidad que México ha empezado a perder ante la ambición y perfidia de quienes han puesto sus intereses de grupo por encima de los de la colectividad, y priorizan su futuro a costa del de la nación.

El golpe infligido ha sido artero y blindado, pero tarde o temprano prevalecerá el bien sobre el mal. Nuestro país tendrá necesariamente que volver a vivir bajo un régimen de respeto a la dignidad de las personas y a sus derechos y libertades económicas, sociales y políticas. Hoy estas prerrogativas ciudadanas están en un proceso de grave degradación.

El camino para el rescate de nuestra patria tal vez será largo y pesado. Hoy la oligarquía que se enquistó en las instituciones públicas y las avasalló para ponerlas al servicio de sus intereses de facción, tiene el control absoluto de los poderes del Estado, con una justicia totalmente subordinada y parcial.

Los órganos administrativo y jurisdiccional responsables de la organización de los procesos electorales y la resolución de las controversias que de éstos se derivan, son también prácticamente una dependencia más al servicio de la Presidencia de la República.

Históricamente los mexicanos hemos rechazado la injusticia y la tiranía. Esta es razón suficiente para augurar el fracaso que habrá de tener el régimen autoritario y totalitarista que se ha apoderado de México como consecuencia del oportunismo y la mezquindad. Quienes tenemos la convicción de que el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales son la base del progreso individual y colectivo, estamos empeñados en reivindicar para nuestro país estas prerrogativas.

Por ello tenemos el deber de dar la cara por nuestra presente generación y las que habrán de sucedernos. Manifestémonos y expresemos nuestra voz en forma pública y privada cada vez que se nos convoque a ello, o cuando nuestra conciencia nos lo indique. Rescatar a México para restituirle el orden, es una responsabilidad colectiva.

Es un deber y un compromiso irrenunciable que todos tenemos con la patria. No hay excusa para permanecer indiferentes ante el abuso y el absolutismo que han comenzado a esclavizarnos y a robar el futuro de nuestros hijos.

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Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.