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Luto por Carlos Manzo

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Por Luis SILVA GARCÍA

CD. JUÁREZ.- El caso del alcalde de Uruapan, Michoacán, que cayó asesinado a balazos durante un festejo tradicional público la noche del 1 de noviembre, es fiel reflejo de la tragicomedia que se vive en este país, con autoridades impositivas y enfermas de poder, aderezadas por una masa importante de la población que les cree la puesta en escena, y con otro público critico, impávido y frustrado que, ante hechos tan escandalosos, no atina a tomar  acciones en consecuencia y a veces ni siquiera alcanza a razonar con propiedad los sucesos.

Uruapan tiene ya varios años “muy caliente”, como dicen en el argot de la noticia policiaca, es decir, se han concentrado ahí fuerzas de cárteles de la droga que pelean por un territorio muy rico en producción agrícola, especialmente por el aguacate y también muy fértil para el cultivo de diversas plantas, tanto frutales como enervantes.

Este municipio se ubica en uno de los accesos principales a la zona caliente, donde los sembradíos ilegales se han mantenido por décadas; y además es paso adecuado tanto para salir al mar como para ir al centro del país. Estas características han provocado que, desde hace muchos años, en Uruapan, pese a ser una población relativamente pequeña y hasta con tintes rurales, exista un aeropuerto internacional.

De la belleza de esta zona privilegiada del país podemos llenar cuartillas y cuartillas, pues, con todo que México es muy bello, Michoacán es quizá el estado más bonito, y Uruapan centro de maravillas; basta señalar que en un gran parque con cascadas y vegetación indescriptible, por su variedad y rareza, en plena zona urbana, nace un rio.

Pero cuando los grupos en el poder, sean estatales, nacionales o locales, civiles o castrenses, formales o informales, o hasta legales o ilegales, no están enfocados hacia el bien común de la población, hacia el crecimiento sano y el aprovechamiento positivo de los recursos, sino que actúan en pos de beneficios muy particulares y sectarios, entonces las virtudes y ventajas se convierten en riesgos.

Se puede comparar a Uruapan con las urbes de la frontera norte, que acarrean la triste fama de la violencia, asesinatos a mano armada, secuestros, consumo y trasiego de droga; y es cierto, por desgracia, que se dan estas situaciones; en Michoacán por las características señaladas y en el norte por la vecindad con el país más poderoso del mundo.

Pero estas tragedias cotidianas que las comunidades locales viven y sufren, y que muchos medios de comunicación replican como el perico, con ligereza y sin ningún análisis serio, sino solamente en busca del raiting, de likes en facebook, o de mostrar influencia para cobrar cuotas, o sencillamente para sentirse poderosos, de ninguna manera hacen menos a las personas que integran una comunidad que diariamente pone su esfuerzo para vivir, sustentar, alimentar, hacer crecer a sus familias y aportar al conglomerado el granito de arena por una vida mejor para todos en igualdad.

A Uruapan, como a Cd. Juárez, como a Reynosa, como a Acapulco, por citar algunas localidades que tienen fama de “muy calientes”, no las representan esos pandilleros, bandas y cárteles que andan apoderándose de las calles, sino que sus auténticos ciudadanos son esas miles de personas que diariamente se levantan muy temprano a trabajar y a esforzarse para ganar decentemente los recursos para la vida de ellos y de sus familias.

Es fácil perder la brújula: un día llegué a mi trabajo en la frontera norte con mis botas y pantalón vaquero, acompañado de sombrero estilo texano, y mi jefe me dijo: “ahora vino disfrazado de narco”. La verdad, me indignó su ignorante comentario y le contesté: “¿Ahora resulta que los que hemos vivido en esta zona del norte-centro de México (Durango, Chihuahua,) y del centro-sur de Estados Unidos (Texas, Nuevo México) y donde desde siglos antes se ha acostumbrado esta forma de vestir –porque acá si hay ganado y muchos de nuestros antepasados se han dedicado a esa actividad–, somos los que estamos imitando a los “narcos”, cuando ellos son los que han llegado a esta zona y adoptado nuestra forma de vestir?Por favor, señor, ilústrese un poquito antes de soltar la lengua. Claro que el comentario me acarreó desgaste ante el jefe, pero no por ello dejaba de ser verdad.

Nos tocó estar en Uruapan cuando Carlos Manzo realizó la campaña con la que llegó a diputado por Morena en 2021, y ahí andaba operando desde el Café La Pérgola en la Av. Emilio Carranza, a dos cuadras de la Plaza Morelos, donde ahora fue acribillado. Se notaba que tenía sólidos apoyos, recursos, había prominentes políticos y empresarios que estaban a su favor; y llegó con facilidad al Congreso Federal.

Ya estando en San Lázaro dio muestras de su inconformidad con las operaciones del crimen organizado y con la extorsión y abusos por parte de las corporaciones policiacas en su distrito; particularmente censuró a la guardia civil que fomentó el gobernador Morenista Alfredo Ramírez Bedolla.

Ello le llevó a un distanciamiento con las autoridades de su partido, Morena, tanto estatales como federales, que fijaron la postura del avestruz: negar el crecimiento de la delincuencia y atender al llamado de López Obrador: “abrazos no balazos”, política que se hizo extensiva con el arribo de Claudia Sheinbaum al poder.

En noviembre de 2023, aun siendo diputado federal con fuero, Carlos Manzo fue detenido por elementos de la guardia civil de Michoacán, luego de que acusara a policías de intentar extorsionar a una ciudadana en Uruapan, en un incidente que se transmitió en video en vivo por facebook, de manera que el diputado fue liberado rápidamente, pero la noticia corrió y la postura de Manzo se hizo conocida.

En febrero de 2024 Carlos Manzo solicitó licencia al Congreso de la Unión para buscar la candidatura a la Presidencia Municipal de Uruapan, sin embargo, como el propio protagonista lo hizo público, su partido le negó la postura, y así se lanzó como candidato independiente y ganó la elección con el 66 por ciento de la votación a su favor.

Manzo se convirtió en un personaje que interactuaba constantemente a través de las redes sociales, particularmente por los videos en Facebook, donde su postura fue de cuestionamiento directo a los delincuentes, a las autoridades estatales y federales, siempre portando su sombrero típico de la región.

Exigió recursos para la seguridad de la población del municipio, antes que para su seguridad personal, pero sus exigencias nunca fueron atendidas. Y mientras, la gente de Uruapan se fue aglutinando en torno a su alcalde, que intentaba atender sus demandas y necesidades.

Se hicieron célebres sus mensajes, en videos, en los que cuestionó directamente a los grupos delincuenciales, a los mandos del ejercito, a la mandataria Claudia Sheinbaum y particularmente al gobernador Ramírez Bedolla, al que retaba directamente con valentía, denunciaba las actuaciones de sus corporaciones policiacas y lo culpaba acremente por la inseguridad en el municipio.

Su posición de enfrentamiento al poder y a la delincuencia lo llevó a establecer un postulado que expresó: tengo tres caminos,o voy a parar en la cárcel porque así pasa cuando enfrentas a los poderosos, o voy a terminar muerto a manos de los que denuncio, o voy a tener éxito para mis gobernados. Tristemente sabemos donde terminó.

Más allá de las virtudes y defectos que Carlos Manzo tuviera como ser humano, el hecho de que tomara las causas y necesidades de la población para velar por el cumplimiento de la tarea que como alcalde le fue designada, y por ello fuese sacrificado, es un mensaje que establece hasta dónde, quienes detentan el poder, están dispuestos a defender su coto sin que les importe siquiera la vida de las personas.

El principal valor universal, que es la vida de los seres humanos, es, para estos poderosos,de un importancia nula, ante lo que obtienen en beneficios facciosos para ellos, para sus familiares y para los que les hacen el caldo gordo en su entorno, pero el resto de los mexicanos no importan para ellos ni un cacahuate; y ¡ay de aquellos que osen enfrentarlos!, ya estamos peor que en el porfiriato.

Estamos viviendo, entonces, un autoritarismo que acomoda las situaciones, normas y mandos de acuerdo a sus intereses, y todo aquello que le estorbe será hecho a un lado, cuente lo que cueste. No me digan que hay democracia, porque sus argumentos causan hilaridad y hasta coraje.

Llamé a un amigo honesto, serio, de confianza, analista, abogado y político, de Michoacán, y le pedí su opinión sobre el triste acontecimiento de Uruapan, me dijo:“Fue el estado quien lo asesinó”.

Aquí lo dejo para reflexión.