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Distribuyen tierras a comunidad Ódami; es sólo un avance

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Por J. ALMODÓVAR

GPE. Y CALVO CHIH.– La comunidad Ódami de Mala Noche, en el municipio de Guadalupe y Calvo, celebró este sábado la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien entregó el Decreto de Propiedad Comunal como reconocimiento a su territorio ancestral. Sin embargo, la comunidad y sus asesores lo califican como un “éxito inacabado” y una “victoria parcial”, ya que solo se reconocieron 3 mil 100 hectáreas de las 4 mil 200 que conforman su territorio tradicional, dejando pendiente mil 100 hectáreas.

Esta entrega forma parte de las acciones del Plan de Justicia para los Pueblos de la Sierra Tarahumara, pero la comunidad enfatiza que, tras más de 40 años de resistencia, persisten demandas por el reconocimiento total de sus tierras y por condiciones dignas de vida.

La lucha de Mala Noche inició en 1982 con solicitudes ante la Secretaría de la Reforma Agraria. A lo largo de los años, enfrentaron omisiones y trabas institucionales, incluyendo procedimientos de prescripción adquisitiva en 2007-2009, solicitudes para declarar los terrenos como nacionales en 2010 (para suspender permisos forestales ilegales), presentaciones en Caravanas de la Justicia (2014-2017) y un amparo en 2020 contra la Sedatu por incumplimientos.

El gobernador tradicional de Mala Noche, Antonio Ayala Loera, expresó su alegría por recibir a la presidenta: “Se cumple un anhelo por mucho tiempo esperado y pensamos que sería imposible ser dueños de la tierra que por generaciones hemos habitado”. Agradeció a los asesores que han acompañado la lucha y pidió el reconocimiento pleno para todas las comunidades indígenas de la Sierra, así como apoyo para cuidar agua y bosques, un hospital en Baborigame, caminos pavimentados a Guadalupe y Calvo y Guachochi, profesores bilingües, vivienda, electrificación y seguridad.

a Consultoría Técnica Comunitaria (Contec), acompañante legal de la comunidad por más de 20 años, reconoció la voluntad política del Gobierno Federal, pero insistió en que la lucha continúa. Lamentaron que figuras clave como Manuel Torres, quien inició el proceso para detener la tala ilegal, no vivan para ver este avance.

Mala Noche y otras comunidades de la Sierra Tarahumara enfrentan violencia, abandono institucional, desplazamiento forzado interno y efectos del cambio climático, con algunas rancherías en confinamiento forzado. Se hace un llamado urgente a los tres niveles de gobierno para pacificar el territorio y garantizar servicios básicos como salud, educación y alimentación.

Aunque el decreto representa un paso histórico, la comunidad ó-dami de Mala Noche reitera que la justicia plena requiere el reconocimiento total de su territorio y acciones concretas para una vida digna.