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La tarjeta navideña

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Por Luis SILVA GARCÍA

CHIHUAHUA CHIIH.- Ya termina el mes de enero del año nuevo. Todo mundo está enfrentando el reto de los gastos de fin de año y de los incrementos de precios en los productos elementales para vivir diariamente, además de los pagos anuales de impuestos y servicios.

Es una temporada de muchos egresos, limitaciones y complicaciones, por eso se le denomina “La Cuesta de Enero”, hay que subirla y se hace con muchas dificultades. Hay que apretarse el cinturón. Ya nadie piensa en las fiestas ni en las comilonas ni en la tomada. Se disfrutaron, si, pero ahora hay que chambearle.

Esta mañana de frio y sol en la frontera norte de México, los jóvenes brigadistas de la CuatroTe, con sus chalecos color Morena, sus relucientes gafetes, buenos pantalones de mezclilla y buen calzado, reparten volantes por las calles de las colonias populares. Ahí entre baches, charcos de lodo y suciedad, van dejando en manos de la gente su propaganda.

Se trata de una hoja de papel couché, de grano fino por el anverso y brillante por el reverso; mínimo de unos 300 gramos de calibre grueso y se nota de mucha calidad. Lo que más luce en el documento es un trabajo de impresión de origen en el papel, en los 3 centímetros de la franja derecha, de arriba abajo, con figuras de pájaros, insectos y flores, en un color dorado degradado, que resalta por su profundidad y brillantez.

El papel no es de rollo, sino de fabricación en láminas de su tamaño, pues igualmente tiene el mismo decorado en la esquina inferior izquierda, con la figura de un pájaro, en el rincón de tres centímetros de ancho y cuatro de alto.

El escudo nacional arriba al centro –en un similar color dorado, parte del logotipo Gobierno de México, con el nombre del país es color guinda de Morena– así como el texto del documento, son de impresión posterior sobre el grano fino de la cara principal del papel.

Todo esto para explicar la impresionante carta de saludos y abrazos sinceros de Claudia Sheinbaum Prado, Presidenta de México; así aparece al calce, aunque sin firma caligráfica. Todo impreso en tres tintas: la dorada, la guinda y la negra.

Los brigadistas de Morena han andado repartiendo estas cartas con el mensaje de “mis mejores deseos a ti, a tu familia y tus seres queridos (en) Estos tiempos de celebraciones familiares y de amigos (que) son para compartir la alegría y el amor”.

Se nota el cuidado para evitar mencionar la fiesta tradicional, prácticamente universal, que es la Navidad; claro, esto se entiende porque Sheinbaum es de origen judío y no coincide con la gran mayoría de los mexicanos, que profesan religiones que creen en Jesucristo.

Más allá de las cuestiones creyentes particulares, el documento cierra con la referencia al ciclo civil: “Deseo que este 2026 sea de sueños realizados, éxitos, satisfacciones, sabiduría y felicidad. Que la paz reine en los hogares de nuestro país”.

Esta carta-tarjeta está fechada en Diciembre 2025, aunque encontramos que se ha andado repartiendo por las colonias a fines de enero 2026. Tal vez se quedaron rezagadas, tal vez tienen que poner a trabajar a los brigadistas de la CuatroTe para justificar su salario muy bien cobrado.

Lo más sustancioso de este escrito aparece en los tres primero párrafos, que son absolutamente propagandistas, como lo es en realidad toda la acción de Morena y ha sido en una misma línea desde Amlo hasta la actualidad.

De un total de 18 renglones en el texto, trece de ellos están dedicados a datos y mensajes claramente enfocados a promocionar los Programas para el Bienestar, oficiales, del gobierno federal, y solamente cinco renglones son la felicitación de la ocasión, que justificaría el lujoso papel tipo tarjeta navideña.

Oficiosamente se aprovecha el momento, la ocasión festiva, para argumentarnos a los gobernados que:

  1. Todas la personas merecen una vida plena.
  2. Que es importante garantizar el derecho a la salud, a la educación y al bienestar social.
  3. Que una democracia verdadera requiere de justicia social.
  4. Que durante la transformación se crearon los programas para el bienestar.
  5. Que atienden a mujeres, adultos mayores, personas con discapacidad, madres trabajadoras, sembradores (sic), jóvenes, estudiantes de los tres niveles, productores del campo y pescadores.
  6. Que estos derechos sociales ya están reconocidos en la Constitución.
  7. Que benefician de manera directa a 32.8 millones de personas.
  8. Que la inversión histórica en los Programas para el Bienestar alcanzará un billón de pesos en 2026.
  9. Que el gobierno sigue trabajando para procurar salud y una vida digna para los habitantes del país.
  10. Que esa es “nuestra misión y nuestro compromiso” (del gobierno, se entiende).

Contundente y hasta demoledor el mensaje. Nada que ver con la falta de medicamentos en el IMSS, o con la violencia y asesinatos en las calles, o con el hambre de millones de personas en miseria permanente, con la disminución real del poder adquisitivo de los salarios, o con el frio y abandono de muchos mexicanos,

La historia que se intenta plasmar en el lujoso papel nada tiene que ver con las deficiencias en la vida diaria y, si bien es justificable un mensaje de buenos deseos (el saludo a nadie se le niega), lo que no se entiende es el gasto, por mínimo que fuese, en una tarjeta lujosa que tiene más el estilo de la realeza que el de un gobierno popular, como presumen que son.

Los recursos que se gastan en estas ínfulas serían seguramente más provechosos al hacer llegar algún beneficio a cualquiera de los necesitados. Y además hacerlo en tiempo y forma. Obligación del gobierno es hacer las cosas bien y a tiempo.

Me dicen que por qué critico tanto el ejercicio del poder. Por ello recuerdo que una tarea muy importante de los comunicadores en la sociedad es la de ser el contrapeso del poder, pues en los diversos regímenes muchas veces el ejercicio del periodismo serio es la única voz que señala los excesos. Para ejercer esta tarea de crítica hay que ser honestos y congruentes.