AÚN RESUMBA el escándalo por las lujosas camionetas blindadas adquiridas para los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y el ministro presidente Hugo Aguilar ya está metido en otro episodio que puede resultar incluso más humillante que los excesos en tiempos de la llamada Cuarta Transformación.
La mañana del jueves, Hugo Aguilar fue captado en imágenes que rápidamente circularon en redes sociales: dos de sus empleados le limpian los zapatos en plena vía pública. El hecho ocurrió durante su visita a Querétaro, en el marco de la conmemoración del 109 aniversario de la Constitución de 1917.
Previo a la ceremonia en el Teatro de la República, una mujer en tacones se agacha para limpiar las puntas de los zapatos del ministro en medio de la calle. Acto seguido, un hombre que lo acompaña, con una bolsa al hombro, saca un pañuelo y también se inclina para limpiar la parte posterior del calzado.
Vaya escena para quien rechazó portar la toga judicial por considerarla “suntuosa” y ofensiva para el pueblo; para quien incluso realizó una ceremonia indígena antes de asumir el cargo, como tributo a sus orígenes. La incongruencia es evidente.
El gesto no sólo exhibe una profunda desconexión con el discurso de austeridad, sino también un manifiesto desprecio simbólico hacia el pueblo… y hacia las mujeres, al permitir que una trabajadora se arrodille para limpiar el calzado de Su Alteza Serenísima. Algo que, por cierto, ni siquiera López Obrador habría tolerado.
Y lo peor vino después, en el discurso oficial. Hugo Aguilar destacó la relevancia de la Constitución de 1917 por haber respondido a las necesidades del pueblo, que ha padecido “desigualdades, atropellos, injusticias y excesos de las élites”. Además, celebró la reforma judicial.
Ni más ni menos: la Corte del pueblo… aunque no faltará quien salga en su defensa, o quien más tarde intente justificar la escena con un supuesto dolor de rodillas, o quizá prometa no volver a usar esos zapatos, como ocurrió con las camionetas blindadas. Excusas que nadie creyó entonces y nadie creerá ahora.
Y AUNQUE usted no lo crea, en el Senado de la República -donde se supone que se discuten los grandes problemas nacionales: seguridad, economía, energía y democracia- hoy también se habla, aunque en voz baja, del brush, el blower y el maquillaje profesional. Porque sí: dentro del recinto legislativo más importante del país apareció un salón de belleza.
No está en un anexo cualquiera ni en un espacio improvisado. Se instaló nada menos que en lo que antes fue una oficina de la Comisión Federal de Electricidad. De la soberanía energética… al peinado de sesión.
El espacio, de acuerdo con fuentes parlamentarias, fue habilitado para la senadora morenista Andrea Chávez y su círculo cercano. Dos sillas frente a espejos, lavacabezas, carrito de herramientas y una caja rosa repleta de brochas y productos. Nada austero, nada improvisado. Todo muy funcional.
La pregunta clave no es si las legisladoras -o los legisladores- tienen derecho a verse bien. Claro que lo tienen. La verdadera pregunta es si el Senado debe prestar espacios públicos para fines personales, y peor aún, si lo hace de manera selectiva.
Porque aquí no hablamos de un servicio institucional, regulado, abierto y pagado por quien lo usa. Hablamos de un espacio dentro del Senado que no está disponible para todas y todos, y cuya justificación oficial sigue siendo un misterio.
EL SECRETARIO de Desarrollo Humano y Bien Común, Rafael Loera Talamantes, aseguró que su presencia constante en encuestas como uno de los perfiles más mencionados rumbo a la alcaldía de Chihuahua capital en 2027 es consecuencia directa del trabajo realizado desde la dependencia que encabeza.
Dijo sentirse satisfecho por la percepción ciudadana y atribuyó su posicionamiento a la apertura impulsada por la gobernadora Maru Campos para integrar perfiles jóvenes en el gabinete estatal, privilegiando resultados por encima de aspiraciones políticas.
Detalló que los programas sociales han registrado un crecimiento significativo, destacando un aumento del 75 por ciento en el número de beneficiarios del programa Nutri Chihuahua, así como la expansión de comedores comunitarios y la próxima incorporación de unidades móviles.
Finalmente, Loera Talamantes consideró que estos resultados formarán parte de los logros del informe de gobierno, al señalar que la Secretaría de Desarrollo Humano ha contribuido de manera directa al fortalecimiento de la política social de la actual administración.

