Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- En tiempos de guerra entre las naciones o campañas políticas, como sucede actualmente, la propaganda está alcanzado su máxima expresión, sobre todo con las redes sociales y la inteligencia artificial.
El uso de la propaganda no es un fenómeno nuevo, aunque en nuestro siglo, gracias al avance tecnológico, se ha convertido en un instrumento de inmediatez para controlar el flujo de información, como está ocurriendo con el conflicto bélico de Estados Unidos contra Irán, con el fin de ganar a la opinión pública.
Aunque se ha intentado cambiar el término de propaganda por “comunicación política” o “publicidad”, la verdad es que buscan el mismo fin, es decir utilizar a los medios masivos de comunicación para legitimar ideologías, movimientos o acciones militares.
La propaganda toma vigencia en el siglo XVII, que se utilizaba con intenciones de propagar doctrinas y creencias religiosas, pero es en la 1ª. y 2ª. Segunda Guerra Mundial cuando la propaganda tiene un auge increíble, ya que los medios de comunicación masivos extienden las ideologías y formas de actuar de las potencias bélicas a todo el mundo.
El concepto de propaganda ha tenido “mala fama”, pues se le relaciona con los partidos políticos (sobre todo en México) que en la actualidad su “popularidad” anda por los suelos.
El término de propaganda ha ido cambiando conforme a los acontecimientos, es decir toma distintos matices y se presta a la “manipulación”.
Hay quienes dan definiciones más elaboradas, como Alejandro Pizarroso en su “Historia de la propaganda” (Madrid 1990) que establece:
“La propaganda, en el terreno de la comunicación social consiste en un proceso de diseminación de ideas a través de múltiples canales, con la finalidad de promover al grupo al que se dirige los objetivos del emisor (no necesariamente favorables) al receptor; implica un proceso de información y un proceso de persuasión”.
Y se divide: control del flujo de la información, dirección de la opinión pública y control de conductas. En sí, busca registrar emociones de aprobación o rechazo en torno a determinadas ideas que corresponden con los objetivos del emisor o propagandista.
En el caso concreto de los Estados Unidos, antes del conflicto con Irán ( lo hizo con Venezuela) utilizó de manera generalizada los medios de comunicación-prensa, radio, televisión, plataformas digitales y su poder en la ONU para lograr sus objetivos, es decir un cambio de actitud favorable.
La guerra es un acto violento encaminado a forzar al adversario a someterse a cierta voluntad; mientras que la propaganda es un acto que pretende forzar a la mente a someterse a nuestra voluntad o de un órgano político. ¿Y usted qué piensa?.

