DICHO por el subsecretario de movilidad, César Komaba, en la capital existen alrededor de 800 mil vehículos, una cifra que parece exagerada, pero son los números oficiales.
Con esas cifras, significaría que por cada tres personas hay dos vehículos, cuando el Municipio de Chihuahua está llegando a un millón de habitantes.
Otras cifras de la Secretaría de Hacienda del estado establecen el número en 650 mil, pero se entiende que no todos los vehículos están registrados o por alguna razón están fuera del padrón estatal y, por ejemplo, circulan sin placas.
Cualquiera de las dos cifras o la mezcla promedio entre ambas, ha complicado en extremo la movilidad vehicular en la capital, en donde como explicación puede haber varios razonamientos, pero la conclusión sería la misma.
El primero es la desproporción del aumento vehicular en contra de la limitada infraestructura vial por parte del Municipio y hasta del Gobierno del Estado, quien recauda miles de millones cada año y deja gran parte de la movilidad al Municipio.
Pero además el ingreso de casi 10 mil vehículos con la llegada de las plataformas digitales para transporte y reparto, así como la entrada de miles de autos extranjeros mediante el decreto presidencial a través del REPUVE, ya son parte de la complejidad.
La carga fue demasiada para la mancha urbana, en donde creció la circulación, pero las calles y avenidas siguen siendo las mismas, esa es la realidad.
Las principales arterias que eran rápidas ya no lo son, los accesos a fraccionamientos y colonias populares están saturados y ya no se puede hablar de horas pico, porque prácticamente todas lo son, salvo quizá las primeras horas del día.
VAYA QUE la salida del retiro de López Obrador ha provocado cualquier tipo de reacción en pro y en contra, tras esta nueva incursión en donde pide dinero para enviarlo a Cuba con el argumento de apoyar en alimentos, combustible y medicinas.
Las redes sociales se inundaron y así seguirán por varios días, pero no precisamente por las donaciones, sino por la desconfianza sobre el destino final de los recursos, ilustrada incluso con imágenes irónicas de dinero.
Se cuestiona también por qué Morena, con un presupuesto cercano a los 15 mil millones de pesos, no realiza una aportación significativa, o bien los llamados nuevos ricos del sistema, incluidos quienes financian ambulancias, espectaculares o incluso personajes cercanos al propio expresidente, como sus hijos.
Finalmente, son expresiones que reflejan una percepción generalizada: gran parte de los mexicanos no cree que el destino final sea realmente Cuba, y sospechan que pueden existir otros intereses.
El llamado de López Obrador aparece nuevamente como una herramienta de discurso populista.
Utilizada desde campaña y durante su gobierno, en donde más que ayudar al pueblo cubano, se percibe como un intento de sostener una narrativa política que mantiene vigencia entre sus seguidores.
Y desde luego sostener a la dictadura en decadencia que durante más de 60 años ha provocado que los cubanos vivan en pobreza extrema y la clase política del Partido Comunista único que envidia la monarquía en el mundo.
PEDRITO Beristain está más que puesto para lo que electoralmente se ofrezca dentro del PRI rumbo al siguiente proceso del 2027, incluso para buscar la candidatura a la gubernatura.
Aunque el mismo debe saber que no es un escenario sencillo y que no faltará quien se lo haga ver.
Por supuesto que, si milita en un partido y además lo dirige a nivel municipal en la capital, es casi un deber tener aspiraciones políticas, bajo el argumento de servir al pueblo, aunque eso también forme parte del discurso populista en tiempos populistas.
Beristain es un joven político dentro del PRI, pero en el escenario de la gubernatura sólo perfiles de mayor peso, como Tony Meléndez, podrían competir con mayor viabilidad.
Por lo pronto, las condiciones actuales de su partido le alcanzan para una regiduría, que sería el brinco natural, o incluso una diputación local, siempre y cuando vaya en alianza con el PAN.
Una posición plurinominal en el Congreso local también podría ser opción, pero primero habrá que medir qué tan impactante resulta el llamado Plan B de López Obrador–Sheinbaum en el escenario político.
Mientras tanto, lo más prudente para Pedrito es concentrarse en dirigir el PRI municipal y esperar los tiempos, como dicta la vieja máxima del priismo disciplinado.

