LA GOBERNADORA María Eugenia Campos Galván reunió a todos -o casi todos- los aspirantes a la alcaldía de la capital en la Casa de Gobierno, para pedirles calma y evitar golpes bajos que sólo dañan al partido y a los propios equipos de trabajo.
Días antes, la mandataria estatal ya había sostenido un encuentro con el fiscal general César Jáuregui y el secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, en un intento por bajar la tensión tras los dimes y diretes, en realidad, de poca relevancia política.
Sin embargo, esa primera reunión provocó incomodidades: algunos aspirantes a suceder a Marco Bonilla se sintieron excluidos, interpretando que el mensaje de Campos Galván apuntaba hacia una decisión anticipada entre dos perfiles.
De ahí que la gobernadora optara por convocar a todos: la diputada federal Manque Granados, Santiago de la Peña, Rafa Loera, César Jáuregui, Alfredo Chávez y Álan Falomir, en un intento por enviar una señal de equilibrio y piso parejo.
Quienes no fueron llamados -el diputado local Carlos Olson y la legisladora federal Carmen Rocío González– quedaron en una zona de incertidumbre. Las lecturas son dos: o no están en la consideración real, o simplemente están fuera del radar político de la mandataria.
Ninguna de las dos hipótesis resulta favorable, pese a que ambos han manifestado públicamente su interés en competir. Mientras Carmen Rocío mantuvo una postura institucional, Olson optó por la protesta en redes, con una narrativa peculiar: “una mesa política no decide, sólo el pueblo”, un discurso más cercano al morenismo que al PAN.
Por ahora, como lo dijo la gobernadora, el llamado es a la unidad, a la calma y a evitar los piquetes de ojos. El piso parejo está sobre la mesa, aunque no todos parecen convencidos del dicho.
ERA COSA de esperar y finalmente ocurrió: la senadora de Morena, Andrea Chávez, solicitó licencia por tiempo indefinido al Senado de la República para dedicarse de lleno a la búsqueda de la candidatura a la gubernatura de Chihuahua.
A partir de ahora, la legisladora con licencia intensificará su campaña, porque eso ha sido en los hechos desde hace meses: una promoción constante que ahora continuará sin el cargo ni el fuero, pero con la misma -o mayor- capacidad operativa.
Las preguntas siguen siendo las mismas: ¿de dónde provienen los recursos económicos que sostienen su estrategia?, ¿por qué no existe una transparencia clara? Las explicaciones pueden ir desde apoyos empresariales hasta aportaciones del “pueblo bueno”, evocando viejas prácticas del lopezobradorismo.
Ahora, con más tiempo disponible, Chávez podrá concentrarse tanto en su proyecto político como en su embarazo, sin dejar de lado su papel como opositora frontal al Gobierno del Estado.
Seguirá siendo un factor de presión para la administración de Campos Galván y también para el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, quien igualmente busca esa candidatura, en una contienda interna que se perfila intensa y competida.
LA LEGISLADORA local Alma Portillo lanzó una campaña pública para la detección, registro y denuncia de fugas de agua en el municipio de Parral, donde el problema del abasto es histórico.
En sus recorridos ha documentado decenas de fugas que la Junta de Agua no atiende, pese a los constantes reportes ciudadanos, evidenciando una preocupante ineficiencia institucional.
“Los vecinos están cansados de reportar el desperdicio de agua que corre por las calles sin que haya respuesta; en muchos casos, ni siquiera se atienden las llamadas”, denunció la legisladora.
Portillo subrayó la incongruencia oficial: mientras las autoridades argumentan escasez del recurso, en la práctica se permite el derroche en múltiples puntos de la ciudad, incluso en colonias donde el agua apenas llega a los hogares.
El contraste entre el discurso de carencia y la realidad de desperdicio exhibe una falla estructural que, más allá de lo técnico, refleja un problema de gestión y voluntad política.

