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El Profe Becerra

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Por Luis SILVA GARCÍA

CD. JUÁREZ CHIH.- El Profe Becerra era un excelente orador; desde muy joven en las lides estudiantiles figuró por sus discursos y en la organización de los grupos de alumnos en las escuelas; luego, en la política, como líder y como legislador, igualmente destacaban sus exposiciones y para los reporteros de aquellos años era una fuente muy sustancial, tanto por su facilidad de palabra como por la congruencia en sus conceptos, y por su trato amable y abierto con todos.

Pero el Profe no era escritor de artículos periodísticos. Lo invité a colaborar desde Novedades de Chihuahua a principios de los años 1,980s, pero siempre argumentó que eso no se le daba, que le costaba mucho escribir, que él era más de palabra hablada.

Yo buscaba convencerlo: “Profe, hay que aventarse, porque usted tiene mucho que comunicar, historias de su militancia en el clandestino Partido Comunista Mexicano y en todos los movimientos en los que ha participado en la izquierda mexicana; o simplemente su punto de vista sobre este o aquel acontecimiento, creo que es importante”.

Además (le repetía mi teoría de siempre en el periodismo), si la gente valiosa como usted no escribe artículos, créame que hay otros, que no tienen nivel, muchas veces hasta ignorantes, con intereses de diversas corrientes, pero que son arrojados y vienen a ocupar los lugares de los que, estando calificados, como usted, no se deciden a escribir.

El Profe muy rápido me regresaba el embate:

— ¿Sabe cuándo me voy a poner a escribir? Cuando usted me acepte por fin la invitación de afiliarse al partido y de irse como diputado federal; ahí tiene mucho que aportar usted también por la sociedad.

Ahí se atoraba siempre nuestra negociación–pues yo nunca llegué a afiliarme a ningún partido político– hasta que, ya estando al frente del periódico Norte de Chihuahuaunos años después, se nos ocurrió concretar los artículos editoriales del Profesor Antonio Becerra Gaytán mediante el sistema de grabación de sus opiniones, que luego eran transcritas y corregidas en estilo para su publicación.

El encargado de esta minuciosa tarea, de manera gustosamente voluntaria, fue el entonces director editorial de Norte de Chihuahua, Leoncio Acuña. Y así el Profe Becerra se convirtió en editorialista permanente y sus puntos de vista e historias llegaron a publicarse.

El Profe Becerra, que hace días falleció a los 93 años de edad, es, desde mi punto de vista, la figura más importante dela izquierda en Chihuahua, a quien le tocó colaborar desde los inicios del PCM, que no tuvo reconocimiento en nuestro país hasta los años 1,980s, cuando sus promotores y militantes ya habían padecido décadas y décadas de represión.

Particularmente conocí la historia del Antonio Becerra cuando fue secuestrado por las brigadas blancas de la Dirección Federal de Seguridad y trasladado al Campo Militar Número Uno en la Cd.  de México, donde lo “desaparecieron” por10 días en los que fue torturado.

Todo ello totalmente al margen de la legalidad, pues a estas personas se les perseguía por su filiación política, mediante el uso de fuerzas del gobierno que reprimían a los que expresaban su forma de pensar.

Fue el Profe preso político y, si 10 días desaparecido parecen pocos, habría que preguntarle a sus familiares lo que sufrieron, o a él mismo las lesiones que le causaron mediante la tortura y que lo acompañaron el resto de su vida. Y no fue esta la única ocasión en que sufrió represión, que va, la cito como ejemplo.

Y todo por no negar que era comunista, por sostener sus principios, por ser congruente y por luchar al lado del pueblo.

El Profe Becerra se ganó el aprecio y respeto de la comunidad chihuahuense, aún de muchos enemigos (que no de todos porque hay casos que no tienen remedio, ni educación, ni saben valorar a las personas, solo atacan vilmente), porque era un espíritu abierto e iluminado de nuestra época, independientemente de su ideología.

Recorrer el trayecto desde el PCM de Valentín Campa y Arnaldo Martínez,pasando por los movimientos populares en Chihuahua, invasiones urbanas, luchas armadas, huelgas, protestas callejeras, hasta llegar al reconocimiento de los partidos radicales en México, más las unificaciones y transformaciones no necesariamente exitosas, no fue un camino sencillo y llano, de ninguna manera, pero el Profe Becerra siempre estuvo integrado como la autoridad más prestigiada de esta corriente ideológica en el estado.

Y si humanamente debemos reconocer la gran altura de este personaje, entonces hay que mencionar cómo lo vimos igualmente impartiendo lecciones en la tarea de formación política, y también trabajando a brazo partido en las zanjas de alguna colonia con suelo rocoso, durante las labores de instalación de drenaje para los predios de invasión.

La otra destacada característica de Becerra Gaytán era su universalidad, pues lo mismo escuchaba a los niños que a los trabajadores o a los intelectuales, y para todos tenía algo que aportar, pues era un ateo confeso que bien podía tomar el café con monseñores o pastores, pues estaba abierto a conocer y dar.

Su capacidad de negociación estaba apostada desde su congruencia y autoridad moral, de manera que no iba a faltar en la reunión de los trabajadores en huelga en la protesta permanente en la plaza frente al Palacio de Gobierno, y más tarde claro que figuraría en las sesiones de negociación con el gabinete del gobernador.

Tenia puertas abiertas en los hogares de los integrantes de los movimientos populares, como las tenía en las oficinas de las autoridades, por lo menos en los últimos 45 años de su vida, sin importar partidos y colores, tanto de los colonos como de los políticos. Esa era la naturaleza y autoridad del Profe.

Puntualmente otorgó su apoyo a los trabajos de las Comunidades Eclesiales de Base de la Iglesia Católica, como también recibió el aporte de la gente de este movimiento en las causas que enarbolaba en todo el estado, y así se fue constituyendo un núcleo de luchadores independientes, sin destacar partido e ideología, pero en beneficio común.

En algún momento me tocó estar en una reunión en su casa de la Colonia Linss, en Chihuahua, con motivo de la visita de algún líder nacional de sus corrientes y partidos, y me llamó la atención que en el sencillo ágape se encontraban personas de diversos partidos, algún sacerdote católico y algún pastor de otra religión, mujeres lideresas de colonias, indígenas de la sierra, escritores conservadores, directivos empresariales. Había de todo en la casa del Profe; así era su poder de convocatoria. Y él con su característica sonrisa de satisfacción y orgullo.

En 1989, en el aniversario 35 de la fundación del periódico Norte de Chihuahua (que por entonces yo dirigía) convocamos a una reunión que más que festejo era motivo para compartir con las diversas fuerzas que ya colaboraban gustosamente en el intento de reactivar ese medio de comunicación.

Primero se realizaron una serie de reportajes y entrevistas que llamamos “De Aniversario”, y uno de los entrevistados fue Antonio Becerra Gaytán.

Ya el día del evento en la mesa principal tuve el gran honor de que me acompañaran: El Arzobispo Adalberto Almeida y Merino, el Gobernador Fernando Baeza Meléndez,el dirigente del PAN Guillermo Prieto Luján, el dirigente del PRI Mario Tarango Ramírez, el PadreDizán Vázquez,Director del periódico Notidiócesis; Guillermo Villalobos Madero, Director del Centro Empresarial de Chihuahua.

Y no podría faltar en esa mesa, por demás plural, el por entonces dirigente del Partido Socialista Unificado de México (PSUM) y del recientemente fundado Partido e la Revolución Democrática (PRD), el Profesor Antonio Becerra Gaytán; ahí estaba muy justamente acomodado, pues el ramillete de diversas corrientes en Chihuahua era también ejemplo vivo de su abierta trayectoria.

Ya entrados en el festejo y cuando apareció el mariachi, el primero que se levantó a solicitar amablemente, con la mano extendida, el acompañamiento de una dama, dirigente de algún grupo popular, fue el Profe, para arrancar así el baile y dejar constancia de su sonrisa y alegría.

Este artículo no pretende ser, ni muy de lejos, un recuento biográfico de la figura de Antonio Becerra, solamente un recuerdo afectuoso en reconocimiento al gran líder de la izquierda en Chihuahua en esta época, y que recientemente ha partido. Descanse en Paz.

Nota: Cuando nos referimos a la izquierda es necesario ahora aclarar que esta izquierda aquí relatada era auténtica izquierda, con principios y valores; nada que ver con lo que ahora nos quieren “vender” por izquierda. Ya acabaran con los principios y causan más daño a la auténtica ideología.