Por Luis SILVA GARCÍA
CD. JUÁREZ CHIH.- Aquella mañana del verano de 1997 subió a mi oficina en el segundo piso del periódico Norte de Cd. Juárez una hombre maduro muy arrojado, puesto que exigió hablar con el director y argumentó que traía un gran noticia.
Así se coló en la recepción y con las asistentes. Claro que una supuesta “gran noticia” siempre llama la atención y a eso él le apostaba, pero en realidad no traía ninguna información, sino que lo que pretendía era trabajo como reportero.
Cuando le expliqué que nuestro sistema para reclutar reporteros se nutria fundamentalmente de los egresados de la universidad, aunque no descartábamos a quien podría llegar por su cuenta, pero siempre hacíamos evaluaciones para constatar niveles, se aventó al ruedo:
— Mire jefe, yo no necesito que me pague ningún salario, solamente que me de una credencial del periódico y con eso yo me encargo de cobrar donde pueda; entonces a ustedes no les voy a costar nada.
Me sorprendió su osadía, lo reconozco; y no porque desconociera la triste realidad del periodismo en nuestro país, que ha llevado a esa profesión a ser, en una gran medida y por desgracia, sinónimo de corrupción. Claro que se de esta realidad a través de los años.
La cuestión es que entre la mayor parte de los periodistas que trabajábamos entonces en ese medio y los que formábamos un circulo de fraternidad por esos años, inclusive con nexos en otras ciudades y otros países, si manteníamos un fuerte frente contra la corrupción y por la profesionalización del periodismo.
Entonces llega uno a creer que esta avanzando, que los salarios llegaron a ser más decorosos, que los reporteros se preparaban mejor, que se negaban a recibir el embute, que no seguían el juego al poder. Y si, era así, pero todo fue efímero.
— Pues se ha equivocado usted rotundamente -dije al atrevido-, si algo combatimos desde nuestra trinchera es la corrupción, así que por favor retírese de inmediato con su música a otro lado.
Y se fue asombrado. Ni modo que lo fuéramos a educar a esas alturas. Y si, de repente compañeros periodistas me acusaron de ser demasiado estricto en el tema del combate a la corrupción, pues he considerado que hay tanto hándicap en contra que, ante la duda, prefiero cortar por lo sano, ya que en cuestión de principios y valores no puede haber medias tintas. Se es o no se es. Ni hablar.
Por algunos años parecía que estábamos avanzando en la profesionalización del periodismo en México, así como en el combate a la extorsión, pero la realidad hoy en día es que, entre el avance de las redes sociales y la generalización de compras de espacio y contratos para protección informativa del sector público y privado, ya prácticamente no quedó espacio alguno desde el cual poder ejercer el periodismo serio, sin intereses, como debe ser.
En días pasados trascendió un recuento de lo que pagó el gobierno de Maru Campos a medios de comunicación en contratos de publicidad que, si los llamamos por su nombre, son acuerdos de proteccionismo; es decir, se paga una cantidad mensual por publicar lo que les conviene, pero más claramente por no publicar lo que no les conviene. Compran el silencio.
Tristemente ésta ya es una practica común en todo el país, al grado de que los medios y muchos de los que trabajan en ellos la consideran lícita o al menos normal. Y este es el panorama en el que florecen hoy los proyectos digitales. Lo que ganan de las plataformas Google o Facebook no pinta, lo que les deja son los contratos oficiales. La verdad está en compraventa.
De acuerdo a publicación del portal Zona Free, con fuente de la Secretaria de Hacienda Estatal, de septiembre de 2021 a diciembre de 2025 se pagaron por estos conceptos las siguientes cantidades a medios de comunicación:
Diario de Juárez: $205,477,932.; Canal 44: $92,070,000.; Heraldo de Chihuahua: $68,908,325.;Radiorama: $55,440,000.; RadioNet: $22,853,109.; RadioLobo: $20,358,000.; Mega Radio: $17,349,999.; Canal 5: $9,280,000.; Norte Digital: $41,063,999.; Tiempo/Puente Libre: 35,783,583.; Por La Libre: $5,687,999.; La Polaka: $5,546,450., entre otros.
El total es de dos mil 504 millones de pesos y no detallo todos los casos por que es una lista tediosamente larga, pero estos datos dan luz clara de un pago que no reditúa nada a los gobernados y si protege los manejos de los gobernantes, y beneficia o hasta enriquece aliados. Esto ya es una aberración del ejercicio periodístico.
¿Qué tan exactos puedan ser estos números? no lo se, pero si se que nos dan una clara visión del desbarranco en los valores del gobierno y de muchos medios de comunicación. Y además hay que tomar en cuenta que los datos se han hecho públicos y el gobierno no ha desmentido ni contestado nada. Guarda silencio oprobioso.
También se acaba de dar a conocer el cálculo del costo de la “mañanera” de la Presidente Sheinbaum, que es de 130 millones de pesos diarios, imaginémonos esa cantidad de dinero tirada en mal manejo de imagen, cuando hay tantas necesidades urgentes en el país. Finalmente ya ni simpatizantes y tal vez ni votos le reditúan estas acciones al gobierno federal, solamente se trata de hacer ruido; distractores.
Y ni crea que estas prácticas son novedosas, ya hace unos 45 años un jefe de prensa priísta llegó a ofrecerme hasta 60 millones de pesos para publicar una foto panorámica de un mitin político, cuando yo estaba en el periódico Novedades de Chihuahua. Por supuesto que no acepté, pero no hay nada nuevo bajo el sol.
Para la reflexión, dejo enseguida unas frases aleccionadoras del ejercicio periodístico:
“La ética no es una condición ocasional, sino que debe acompañar siempre al periodismo como el zumbido al moscardón”. Gabriel García Márquez.
“Es un periodismo dañino y de baja calidad el que se hace desde las trincheras de algún partido o candidato, sin conciencia profesional”. Javier Darío Restrepo.
“Todos somos aprendices en un oficio en el que nadie se vuelve maestro”.“Como escritor, no debes juzgar, debes entender”. Ernest Hemingway.
“Antes de negar con la cabeza, asegúrate de que la tienes”. Truman Capote.

