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AMLO aterrado / Humilla a Sheinbaum / La licencia de Cruz / Sin visa no hay sonrisa

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POR ALGUNA razón, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, se mostró inusualmente emocionada por la carta de respaldo que le envió el expresidente Andrés Manuel López Obrador desde ese retiro político en el que, en realidad, nunca se ha retirado.

Un bello mensaje”, expresó la mandataria, quien incluso se dio el lujo de leer algunos párrafos durante la conferencia mañanera. Lució feliz y sonriente como pocas veces se le observa.

Sin embargo, los fragmentos seleccionados para su lectura distan mucho del mensaje de fondo que, de manera velada, contiene el documento del exmandatario.

En la carta, López Obrador asegura que durante su sexenio la relación con Donald Trump fue cercana, cálida y respetuosa; que existieron acuerdos para evitar el incremento de aranceles y que el entonces presidente estadounidense nunca habló mal de México ni de los mexicanos. Incluso sostiene que Trump veía a los migrantes como trabajadores que contribuían a la economía norteamericana.

También presume acuerdos como el regreso del general Salvador Cienfuegos y otros episodios que marcaron la relación bilateral durante los años en que coincidieron ambos mandatarios.

Desde luego existe un mensaje de apoyo hacia la presidenta, pero también una crítica implícita. Entre líneas, López Obrador parece señalar que la actual administración no ha manejado adecuadamente la relación con Estados Unidos y que ello podría estar debilitando a Morena, favoreciendo políticamente a la oposición.

Por otra parte, en un ejercicio de injerencismo político que ya no le corresponde, descalifica e insulta a funcionarios de la administración Trump y cuestiona el uso del argumento del narcoterrorismo para combatir a las organizaciones criminales en el mundo.

No me ayudes, compadre”, podría decir la presidenta. Por un lado, el expresidente la reduce políticamente al compararla con su propia gestión; por el otro, provoca innecesariamente a Washington. Difícilmente eso puede considerarse un respaldo pleno a la llamada “mejor presidenta de México”.

Todo indica que López Obrador está preocupado. Por ello lanza advertencias sobre no entregar el país al “imperio”, mientras presenta a Trump como un interlocutor razonable e incluso presume la amistad que sostuvo con él.

El miedo parece estar presente. Existe preocupación por la posibilidad de que el gobierno federal termine entregando a Rubén Rocha Moya y su grupo político.

Más aún cuando, tras conocerse investigaciones relacionadas con gobernadores de Sonora y Tamaulipas, las miradas podrían dirigirse hacia niveles superiores de esa estructura de poder, AMLO lo sabe.

SEGÚN lo expresado por el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, estaría solicitando licencia durante la última semana de este mes para buscar primero la coordinación estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación y posteriormente la candidatura al Gobierno del Estado.

Se supone que esa decisión le otorgaría una mayor movilidad política por todo el estado de  Chihuahua. El municipio quedaría en segundo plano, mientras el alcalde aprovecha el momento político. Seguramente también trae consigo los resultados de encuestas donde la senadora con licencia Andrea Chávez ha perdido algunos puntos porcentuales, aunque continúa en una posición competitiva.

Explicado de otra manera, Pérez Cuéllar busca posicionarse en el menor tiempo posible, independientemente de la convocatoria y de las reglas que eventualmente emita Morena, las cuales históricamente terminan siendo más una referencia que un factor decisivo.

La realidad es que la decisión final podría recaer en la presidenta Claudia Sheinbaum o incluso en el propio López Obrador.

Pérez Cuéllar conoce perfectamente cómo funciona ese mecanismo. No hay que olvidar aquella expresión atribuida a Adán Augusto López Hernández durante una visita a Ciudad Juárez: “te robaron la encuesta”, en referencia al proceso interno que terminó favoreciendo a Juan Carlos Loera en la elección pasada.

LA PRESIDENTA estatal de Morena, Brighite Granados, cayó por sí sola en el reto político que representó el retiro de su visa estadounidense.

La invitación era sencilla: explicar a los chihuahuenses por qué las autoridades norteamericanas le retiraron el documento migratorio cuando intentó ingresar a Estados Unidos.

Para bien o para mal, respondió casi de inmediato. Sin embargo, su explicación careció de contundencia y terminó incurriendo en varias contradicciones.

La versión de que todo se originó por una infracción vial ocurrida hace diez años parece insuficiente. Más aún cuando durante ese tiempo viajó a Estados Unidos en múltiples ocasiones utilizando la misma visa sin enfrentar ningún inconveniente.

Lo más complicado fue intentar vincular el retiro del documento con sus expresiones contra el llamado imperialismo estadounidense o atribuirlo al supuesto “entreguismo” del Gobierno del Estado. Ninguna de esas explicaciones parece sostenerse con lógica política o administrativa.

Ahora el nuevo desafío lanzado desde Acción Nacional es que diga toda la verdad sobre el caso. Sin embargo, todo indica que esa respuesta ya no llegará, salvo que se presente alguna sorpresa.