LA GOBERNADORA María Eugenia Campos Galván decidió colocar sobre la mesa un tema que, sin duda, escalará en la arena política y jurídica. Confirmó que en su despacho ya obra la denuncia presentada por el Gran Consejo Supremo Indígena de la Sierra Tarahumara en contra de la senadora con licencia Andrea Chávez, en la que comunidades indígenas solicitan una investigación sobre los presuntos vínculos de la legisladora con grupos del crimen organizado y el origen de los recursos utilizados en lo que consideran una campaña política anticipada.
La mandataria fue más allá de confirmar la recepción del documento. Recordó que no se trata del único señalamiento que pesa sobre la morenista, al referirse también a denuncias relacionadas con la presunta venta de terrenos ubicados en reservas ecológicas. Incluso, en el mismo contexto mencionó a la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel, por supuestos vínculos con la comercialización de predios en zonas protegidas del estado.
La denuncia, promovida por Enoel Carrasco Jordán, plantea además inquietudes sobre la presencia de personas ajenas a las comunidades serranas y el supuesto interés de grupos criminales por establecer laboratorios clandestinos para la producción de drogas sintéticas.
La gravedad de las acusaciones obliga a que las autoridades investiguen y esclarezcan los hechos, pues mientras no exista una resolución oficial, el caso seguirá alimentando la confrontación política entre Morena y el Gobierno del Estado.
Lo cierto es que, en pleno arranque de la carrera rumbo a 2027, cualquier denuncia de esta naturaleza tendrá inevitablemente una lectura electoral.
MIENTRAS LOS discursos oficiales insisten en que la incidencia delictiva va a la baja, la realidad vuelve a presentar una factura distinta. El fin de semana dejó 15 homicidios dolosos entre Chihuahua, Ciudad Juárez y San Francisco de Borja,
Cinco de ellos en este último municipio, donde además fueron detenidos tres presuntos integrantes de un grupo criminal: “El Cholo” o “160”, señalado como líder de una célula delictiva, junto con “El Sapi” y “El Titikaka”.
Las autoridades vuelven a explicar los hechos bajo el argumento de reacomodos entre grupos criminales y disputas por el control de las plazas, una narrativa que lleva años repitiéndose mientras la percepción ciudadana difícilmente cambia.
En el resto de los casos únicamente quedaron las escenas de violencia y las carpetas de investigación abiertas.
Las estadísticas oficiales podrán mostrar reducciones porcentuales en los delitos de alto impacto, pero los números, por sí solos, no alcanzan para modificar la percepción cuando cada fin de semana siguen acumulándose asesinatos.
La estadística siempre admite interpretaciones y suele favorecer a quien la presenta; la realidad, en cambio, termina imponiéndose cuando los hechos contradicen el optimismo institucional.
EN LAS REDES SOCIALES comenzó a circular un video de apenas veinte segundos, pero suficiente para despertar interpretaciones políticas. Aparecen dos goles de la Selección Mexicana: uno convertido por un jugador nacido en México y otro por un futbolista naturalizado.
De fondo suena una canción de Juan Gabriel mientras se plantea una pregunta aparentemente sencilla: ¿cuál gol gustó más? La respuesta llega de inmediato: “lo importante es jugar en equipo”.
El mensaje concluye con la frase “Todos somos Chihuahua, todos somos México”. No hay logotipos, firmas ni autoría visible, pero en los círculos políticos prácticamente nadie duda hacia dónde apunta el mensaje.
Se interpreta como un guiño a las aspiraciones del secretario general de Gobierno, Santiago de la Peña, quien busca posicionarse rumbo a la sucesión municipal.
El problema no parece estar fuera, sino dentro de su propio entorno político. De la Peña necesita ser plenamente arropado por el panismo, donde algunos aún lo consideran un actor que llegó desde fuera de las filas tradicionales.
El video intenta construir precisamente esa narrativa: que el origen importa menos que el trabajo en equipo. Ahora falta saber si ese mensaje logra convencer primero a los panistas antes que al electorado. Porque, al final, en política también cuentan los goles… pero primero hay que ganarse un lugar en la cancha.

