Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- Mientras los grupos políticos se acusan reiteradamente de corrupción de cara a las elecciones del 2027, la economía mexicana se encuentra por los suelos ( no llega ni al 1% de crecimiento) y se ha fallado en la estrategia contra la inseguridad.
El combate a la corrupción y la impunidad es una obligación de los gobernantes, sin distinción de colores partidistas, pero tal parece que es más importante “ensuciar al contrincante”.
Los políticos y sus allegados recurren a las llamadas “fake news” información engañosa que se hace pasar por una noticia real. Su objetivo principal es mentir, creado generalmente con fines políticos o económicos.
Las elecciones del 2027, serán las más complejas y caras de la historia moderna, pues se renovará la cámara de diputados, 17 gubernaturas (se incluye Chihuahua) 30 congresos de los estados y cerca de tres mil cargos populares. El gasto supera los 8 mil millones de pesos.
La próxima elección será la evaluación de los mexicanos al trabajo de Claudia Sheinbaum Pardo al frente de la presidencia de la República.
Los golpes mediáticos y en redes sociales van desde las acusaciones de narcopolíticos, lavado de dinero, delincuencia organizada, huachicol fiscal, escándalos sexuales, nepotismo, traición a las ideologías partidistas, traición a la patria, entre otros temas. Ciertos o no, es obligación del gobierno mexicano investigar y actuar conforme a la ley.
En los video-escándalos de corrupción, como era de esperarse, todos los políticos que aparecen en imágenes, se han deslindado, es más hasta interpusieron denuncias por difamación y delitos electorales. Mentir es ley, dicen los abogados.
Desde la “mañanera” del palacio de Gobierno se ataca de corruptos a los expresidentes Carlos Salinas de Gortari; Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, pero se “salva” Andrés Manuel López Obrador. Todo un circo mediático.
No es nada nuevo los desencuentros políticos de López Obrador con los exmandatarios, sobre todo con Felipe Calderón (2006-2012) ambos se criticaban fuertemente de corruptos, pero no pasó de la retórica.Hoy se repite la historia.
Es una estrategia política de los gobernantes ya muy conocida, sobre todo cuando hay crisis (económicas, seguridad, principalmente) por ejemplo en 1982 José López Portillo, culpó del caos económico a sus enemigos ideológicos, empresarios y de paso estatizó los bancos.
Hay que recordar, que en 1995, ante “graves errores económicos de diciembre de 1994”, el entonces presidente Ernesto Zedillo, buscó “culpables” y enfocó sus baterías al “odiado” Carlos Salinas. Se detiene al hermano Raúl, acusado de corrupción.
El “lodazal” ya nadie lo detiene, tampoco las campañas políticas (muy anticipadas) mientras que el árbitro, en este caso el Instituto Nacional Electoral, se niega a aplicar la ley. Parece que el INE no existe. ¿Y usted qué opina?.

