JIRONES DE NUESTRA HISTORIA
EL MISTERIO DE LA CABEZA DE PANCHO VILLA, ¿DÓNDE ESTA?
Por José Luis JARAMILLO VELA
El asesinato de Villa
El General Francisco Villa (José Doroteo Arango Arámbula) fue emboscado y asesinado en la ciudad de Hidalgo del Parral, Chihuahua, el 20 de julio de 1923, mientras viajaba en su automóvil, ya de salida rumbo a su Hacienda de Canutillo en el Mpio. Ocampo, Durango, después de pasar dos días en Parral, realizando trámites, recogiendo la raya para sus trabajadores y visitando a alguna de sus múltiples amantes que siempre tuvo; aunque iba a recoger la raya de la hacienda, esa ocasión Villa viajó con menos escoltas de lo habitual, desconociéndose el motivo.
Al General Villa lo acompañaba su secretario particular, el Coronel Miguel Trillo Ortegón (quien junto con los Generales Felipe Ángeles y Rodolfo Fierro, fueron sus más leales hombres), también iban cinco escoltas, tres en el asiento trasero y dos parados en los estribos del automóvil Dodge de Pancho Villa; al volante iba el Coronel Trillo, quien ya doblaba por la Av. Juárez para tomar la calle Gabino Barreda, la salida de la ciudad rumbo a la Hacienda de Canutillo, a 76 km de Parral, cuando son sorprendidos por nueve pistoleros, quienes indiscriminadamente, a mansalva y sin importarles que en ese momento había decenas de niños y niñas en la calle y en la plaza, que acababan de salir de una escuela cercana, abrieron fuego contra el vehículo de Villa, quien de inmediato, junto con sus escoltas echaron mano de sus armas, pero nada pudieron hacer, lo sorpresivo y numeroso del ataque terminó con ellos.
Los cuerpos de Villa y sus acompañantes fueron llevados al Hotel Hidalgo, donde Villa se hospedaba cada vez que iba a Parral; ahí fueron velados, al cuerpo del General Francisco Villa le fue tomada una mascarilla de su rostro, misma que quedó para la posteridad; al día siguiente, 21 de julio de 1923, fue sepultado en la fosa 632, novena sección del Panteón de Dolores en Parral, quedando registrado como el entierro #307 de ese año en Parral
El fatal atentado causó conmoción en todo el país, las caras visibles del ataque fueron el Diputado Jesús Salas Barraza, el hacendado Melitón Lozoya y un grupo de pistoleros a su mando; sin embargo, en los entretelones de la imaginación colectiva y en el ambiente de la percepción ciudadana flotaban los nombres del Presidente, General Álvaro Obregón Salido y del General Plutarco Elías Calles, de quienes se rumoraba que habría salido la orden del asesinato, o bien que habrían estado de acuerdo con la ejecución.

Sucedió una noche, después misterio, conjeturas y… la versión oficial.
Los restos del General Francisco Villa descansaron en paz, solo durante tres años, pues durante la madrugada del 6 de febrero de 1926, el Cabo Miguel Figueroa y los soldados José Martínez Mendoza, Anastasio Ochoa y Nivardo Chávez, del 11° Batallón de Parral, brincaron la barda del Panteón de Dolores de Parral, procediendo a profanar la tumba de Villa, para extraer y decapitar su cadáver; la operación fue dirigida por el Capitán José Elpidio Garcilazo Romano, quien ubicó a los Sargentos Felipe Cruz, Daniel Flores, Lino Nava, José Zafra Herrera y Roberto Cárdenas Aviña en las afueras del panteón para asegurar la operación; por la mañana del 6 de febrero, el velador del panteón, Juan Amparán hace el macabro descubrimiento y se percata de que los profanadores habían decapitado el cadáver de Villa, cuya cabeza no se encontró por ningún lado. Estos son hechos reales.
El Capitán José Elpidio Garcilazo Romano fue el encargado de realizar toda la operación, pero la orden de ejecutar esa misión la dio el jefe militar de Parral y Comandante del 11° Regimiento de Caballería y Batallón de Infantería de Parral, el Coronel Francisco Durazo Ruiz, perteneciente a la nefasta y retorcida dinastía Durazo, originarios todos ellos de Cumpas, Sonora (el Coronel Francisco Durazo Ruiz era tío primero del tristemente célebre Arturo Durazo Moreno “El Negro”, pues era hermano de Jesús Durazo Ruiz, padre de Arturo; a esa misma cuestionada dinastía pertenece el actual gobernador de Sonora, Alfonso Durazo Montaño). Hasta aquí los hechos son reales, tal y como sucedieron y con todos sus actores; los motivos y los por qué, son otra cosa
El robo de la cabeza de Pancho Villa se hizo noticia y tres años después de su muerte, el Jefe de la División del Norte y máximo símbolo de la Revolución Mexicana seguía siendo noticia mundial; ahora surgían las preguntas: ¿quién y por qué cercenó la cabeza del cadáver de Villa?; ¿por qué robar la cabeza de Villa tres años después de su muerte?; ¿por qué el velador del panteón “no se dio cuenta” del robo hasta el día siguiente?; ¿estaba en el ajo él mismo?, y así, una tras otra se sucedían las interrogantes, mientras los periódicos incrementaban su tiraje y sus ventas con la noticia y la población estupefacta trataba de informarse.
Sobre la profanación de la tumba y el robo de la cabeza de Villa se tejieron innumerables conjeturas, versiones, rumores y hasta chismes, sin embargo, se destaca la versión oficial, debido a que es la que dice la historia oficial mexicana, a través de historiadores oficialistas como Friederich Katz, Víctor Ceja Reyes y el escritor y pseudo historiador Paco Ignacio Taibo entre muchos otros historiadores oficialistas; la versión oficial cuenta que…
… habría sido una orden directa del General Álvaro Obregón, en venganza póstuma por haber perdido el brazo derecho en la Hacienda del Conde, durante la Batalla de Celaya, en la que un cañonazo de la División del Norte le destrozó su brazo derecho, teniendo que ser amputado; la teoría no resiste el análisis, primero porque en 1923, siendo Obregón presidente, se le acusó de ser quien dio la orden de asesinar a Villa, cosa que de ser cierta, esa habría sido su venganza; segundo, porque el 6 de febrero de 1926, Obregón ya no era presidente, era el General Plutarco Elías Calles, por lo que Obregón ya no tenía el poder presidencial como para ordenar que le cortaran la cabeza al cadáver de Villa tan solo para cobrar venganza por la pérdida de su brazo derecho.
Aún así, la historia oficial mexicana prefiere que el asunto quede entre revolucionarios, no importa que se manche un poco la imagen de Obregón, a lidiar con otras versiones y especulaciones que dejarían mal parado tanto al Ejército Mexicano, como al Gobierno Mexicano. Por supuesto que existen otras versiones, algunas de ellas muy descabelladas, habiendo otras que sí presentan rasgos de credibilidad, principalmente porque son versiones que se han manejado con frecuencia y se han tratado con seriedad por parte de investigadores tanto mexicanos como estadounidenses.
Un sinfín de versiones, todas sin ningún sustento
La primera versión de todas señala que los médicos y científicos estadounidenses James Whitney Hall y Orlando Scott habrían pagado a un grupo de hombres que se habrían hecho pasar por mineros, para robar la cabeza de Villa, con el propósito de hacerle estudios, pues ambos eran psiquiatras.
Otras versiones tan ridículas y carentes de sustento, señalaban que la cabeza de Villa había sido comprada por los empresarios cirqueros P.T. Barnum y los cinco hermanos Ringling, para ser exhibida en el Circo Ringling Brothers & Barnum.
Otra versión más señalaba que en 1929, la cabeza de Villa se exhibía en una tienda de antigüedades en Iowa y que el anticuario la había vendido al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York en 60 mil dólares, para ser exhibida ahí, también, versiones sin ningún sustento
Lo que sí es verdad, es que los soldados le entregaron la cabeza de Villa al Coronel Francisco Durazo Ruiz, dentro de una caja de artillería y este la ocultó en su casa; pero, ¿qué hizo Durazo con la cabeza de Villa? Lo averiguamos más adelante, primero veamos esto…
¿Cómo fue a dar el Coronel Francisco Durazo a Parral?
Al ser asesinado Carranza, Villa consideró que para él la Revolución había concluido y le anuncia al Gobierno Federal su deseo de deponer las armas, en calma y llegar a un acuerdo de paz, el gobierno acepta; sin embargo, el General Joaquín Amaro, actuando por su cuenta ataca a Villa en Robinson, a las afueras de la ciudad de Chihuahua, Villa lo derrota y enfurecido se dirige rumbo a Sabinas, Coahuila para tomar la plaza y demostrarle al gobierno que aún tiene fuerza, liderazgo y poder bélico.
Villa toma y mantiene incomunicadas a Sabinas, Agujita y Nueva Rosita, Coahuila, desde donde se comunica vía telefónica con el entonces Presidente Adolfo de la Huerta, quien le ofrece enviar a un mediador para firmar el acuerdo, Villa le pide al General Eugenio Martínez, personaje en el que confía y son viejos conocidos; pues bien, al día siguiente se presenta el General Eugenio Martínez y se firma el Pacto de Sabinas. Esto fue en 1920
Cuando el General Álvaro Obregón asume la Presidencia de la República, envía al General Eugenio Martínez como Jefe de las Operaciones Militares en el Estado de Chihuahua, sabiendo que tiene muy buena relación con Villa y al Coronel Francisco Durazo Ruiz como comandante del 11°Regimiento de Caballería en Parral; la intención de Obregón era que Eugenio Martínez mantuviera vigilados los pasos de Villa sin molestarlo ni hostigarlo
Durazo tenía que ser, dinastía corrupta
El Jefe de las Operaciones Militares en Chihuahua (equivalente al actual Jefe de la Zona Militar), el General Eugenio Martínez Sánchez cumplía cabalmente con sus atribuciones, misiones y órdenes asignadas respecto de mantener vigilado al General Francisco Villa sin que éste lo supiera; sin embargo, Villa no le preocupaba en absoluto porque lo conocía muy bien y sabía que era un hombre de palabra y no traicionaba a nadie; quien si le preocupaba era el Coronel Durazo, pues ya sabía que era una fichita.
Como superior de Durazo, Eugenio Martínez sabía que éste había ordenado profanar y decapitar el cadáver de Villa, nada más que no sabía los motivos, por lo que decidió investigar, antes de elaborar un informe a la superioridad. Martínez se enteró de que el mercenario estadounidense Emil Lewis Holmdahl (que había peleado para la División del Norte de Pancho Villa), se entrevistó en Parral con el Coronel Durazo, sin saber de qué hablaron. No tardó mucho tiempo en aparecer el peine, Durazo y su chofer salieron rumbo a Ciudad Juárez, se ausentaron de su cuartel sin el conocimiento ni permiso de Martínez, quien fue informado por sus espías, por lo que Martínez y una escolta se lanzan a CJ para averiguar en qué pasos anda Durazo.
Durazo iba a vender la cabeza de Villa
El General Eugenio Martínez siguió al Coronel Francisco Durazo hasta Ciudad Juárez, en donde lo sorprendió tratando de vender la cabeza de Pancho Villa al mercenario estadounidense Emil Holmdahl, a quien la sociedad ultrasecreta denominada “Skull and Bones”(Calavera y Huesos), de la Universidad de Yale le había encargado conseguir la cabeza de Villa, para ser expuesta en su lugar de sesiones, conocido como La Tumba, dentro de la misma Universidad de Yale, nombrado así por ser un edificio aislado, apartado y sin ventanas.
La operación de compra-venta de la cabeza de Villa iba a ser por 50 mil dólares, operación que se cayó cuando apareció el General Martínez y sus hombres, sorprendiendo a Durazo y Holmdahl, quienes atónitos se preguntaban cómo era que estaba ahí el General Eugenio Martínez, quien se dirigió primero al mercenario con un duro, seco y autoritario “vete de México Holmdahl o regresarás a tu país en un cajón”, para luego dirigirse al Coronel Durazo, quien para ese momento ya estaba pasando aceite y sumamente nervioso; El General Martínez le dice “en cuanto a usted Coronel Durazo…” e hizo una pausa para que Holmdahl y el chofer de Durazo se alejaran de ellos.
Una vez que estuvieron solos, el General Martínez reprendió severamente a Durazo por estar fuera de su base de operaciones y ausentarse de su trabajo sin los permisos y justificaciones correspondientes y por estar traficando órganos humanos con un mercenario extranjero y con la misma severidad le ordenó: “¡¡Deshágase inmediatamente de esos despojos o lo voy a fusilar, porque está involucrando al Ejército Mexicano en un asunto altamente deplorable, mañana a esta misma hora deberá estar en Parral cumpliendo sus funciones!!”, para luego junto con sus hombres retirarse de lugar.
Ya sin la presencia de su superior, Durazo le dice a Holmdahl que deben cerrar el trato rápidamente y Holmdahl tranquilamente le dice que la oferta se ha reducido a diez mil dólares, Durazo furioso le exclama “¡mejor haz lo que te ordenó Martínez o aquí mismo yo te mato cabrón!”.
El Cairo
Desde que se hizo cargo de la Guarnición Militar de Parral, el Coronel Francisco Durazo se las ingenió para apoderarse del Rancho El Cairo, situado sobre la carretera entre Parral y Jiménez, justo frente al poblado de Salaices, pues bien, en ese rancho de su propiedad, Durazo enterró la cabeza de Pancho Villa, para deshacerse del problema en el que su ambición personal lo había llevado a profanar la tumba de Villa y cercenar su cabeza para tratar de venderla, solo que ni el problema ni la historia terminaron ahí…
Otra versión cuenta que el General Arnulfo R. Gómez, perteneciente al grupo de Los Sonorenses, quien fue candidato presidencial, siendo su mismo grupo político quien lo sacó de la jugada, se cuenta que este General desenterró la cabeza de Villa del Rancho El Cairo y la habría vendido por 25 mil dólares a la sociedad ultrasecreta Skull and Bones de la Universidad de Yale, a través del mercenario Emil Holmdahl; como vemos, continúan surgiendo versiones en torno a la calavera villista.
Ahora desde Chicago y Missouri
En 1968, el diario estadounidense The Chicago Sun Post publica que un científico de nombre Boyd G. Carter, de la Universidad de Missouri había encontrado el cráneo de Pancho Villa (no se dijo ni cómo, ni cuándo, ni en dónde lo encontró), aseguraba el científico que tenía todas las pruebas de carácter científico con lo más avanzado de la época, para demostrar que era el auténtico cráneo del General Francisco Villa; según la publicación, Boyd Carter entregó el supuesto cráneo de Villa a Guillermo Guzmán West-Villalobos, hijo del escritor chihuahuense Martín Luis Guzmán Franco, para ser puesto bajo custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
Pero en el INAH se quedaron esperando la dichosa calavera, Guzmán West-Villalobos nunca entregó el cráneo a ninguna autoridad mexicana, en caso de que lo hubiese recibido. Esta fue la última versión acerca de la cabeza de Pancho Villa que quizá sea un tema que nunca se esclarezca y el misterio eterno sea la marca de dicha calavera, aunque hay varios historiadores que no tienen pruebas de ello, pero tampoco tienen dudas de que la cabeza de Villa está en poder de la sociedad ultrasecreta Skull and Bones de la Universidad de Yale, quienes por supuesto, es un tema que jamás tocarán.
La teoría militar
Existe una versión muy poco comentada (quizá por tratarse del Ejército de Estados Unidos), que trata de que miembros del Alto Mando de las fuerzas armadas gringas hayan accedido a la cabeza de Villa con el propósito de estudiarla; ésta poco conocida versión surge a raíz de que en la Academia Militar de West Point (equivalente a nuestro Colegio Militar), en donde se crearon materias de estudio basadas en las tácticas de guerra de Pancho Villa.
De él aprendieron e instituyeron materias como Logística no Convencional: Materia de estudio basada en el uso masivo, intensivo, rápido y muy eficiente de los trenes para el movimiento de tropas, pertrechos, caballería y artillería; Guerra y Caballería en Movimiento: Materia basada los veloces y sorpresivos desplazamientos de las tropas villistas y en las poderosas cargas de caballería que distinguían a la División del Norte, así como el manejo de su propia Fuerza Aérea Villista; Mancuerna Táctica: Esta materia estudiaba muy bien a Villa, la forma en que ejercía su liderazgo que le generaba una enorme lealtad de sus casi 50 mil hombres, a esto le llamaron liderazgo de masas, que le permitía a Villa ejercer autoridad y liderazgo sobre personajes más encumbrados y estudiados que él, basado en el respaldo y la autoridad moral que le proveían sus tropas. También esta materia analizaba la visión y la inteligencia de un hombre que no tenía estudios, pero que era querido, respetado y también temido, que supo atraer hacia él a personajes como el General Felipe Ángeles, Abraham González, los Madero, el mismo Emiliano Zapata e incluso hasta negociar con Presidentes de Estados Unidos.
Todo esto hizo pensar a muchos que la famosa calavera podría estar en poder de ese poderoso ejército, mismo que juró por el Honor Militar de Estados Unidos que ellos no tenían la cabeza de Villa, lo cual no necesariamente sea verdad solo porque lo digan ellos.
Algunos datos sueltos
+ El soldado José Martínez Mendoza fue quien cercenó la cabeza del cuerpo del General Francisco Villa.
+ “Aquí (en la Revolución), todos vamos a morir y yo voy a pagar el precio con mi cabeza”: General Francisco Villa ante los reclamos de Guadalupe Evans en Parral…. ¿Premonición?
+ “¡A mi Parral me gusta hasta pa´morirme!”: General Francisco Villa a periodistas…¿Premonición?
+ La señora Austreberta Rentería viuda de Villa, solicitó a las autoridades de Parral asegurar bien la tumba de su esposo para evitar otra profanación.
+ En noviembre de 1976, el Presidente Luis Echeverría Álvarez, mediante el decreto 239 ordena la exhumación de los restos del General Francisco Villa para ser trasladados al Monumento a la Revolución en la Ciudad de México en donde fue sepultado con todos los honores y ordenanzas militares. El Presidente designó al General Félix Galván López, entonces Comandante de la Quinta Zona Militar, para hacerse cargo de toda la operación.
+ La sociedad ultrasecreta Skull and Bones de la Universidad de Yale tiene la fama de robar muchos de sus objetos utilizados en sus rituales y sesiones; hay muchos historiadores estadounidenses que aseguran que ellos robaron y tienen en su poder los cráneos del ex Presidente Martin Van Buren, del Jefe Apache Gerónimo y del Jefe de la División del Norte Pancho Villa, entre muchos otros.
+ En el año 2010, la casa de subastas Christie´s de Londres, se rehusó a subastar un cráneo proveniente de la sociedad Skull and Bones; no quisieron ni saber de quien era, alegando que la reputación de la Casa Christie´s estaba por encima de cualquier universidad.
“La Historia Oficial de México, en muchas ocasiones es muy mentirosa, ridícula y tan absurda que exalta al inepto, al corrupto y al asesino”: Capitán Retirado y Máster en Historia Antonio Aguilar Razo (en defensa del General Arnulfo R. Gómez).
Referencias Bibliográficas:
+ mexicodesconocido.com.mx
+ infobae.com
+ relatosehistorias.mx
+ Facebook.com/el universal
+ oem.com.mx/elsoldeparral
+ tonoysumariachi.com
+ soclose.mx
+ arqueologiamexicana.mx
+ elcorreo.com
+ jornadasvillistas.org


