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Reunión fallida / Informe sin / Bonilla el 5 / Una buena para el campo

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SEGURAMENTE, el encuentro entre la gobernadora del estado, María Eugenia Campos Galván, y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fue lo más atractivo del segundo Informe de Gobierno de la mandataria federal en Ciudad Juárez.

Porque, en realidad, no hubo grandes novedades para Chihuahua ni para Ciudad Juárez en los temas que más le urgen a la entidad: inseguridad, salud, agua del tratado, gusano barrenador e inversiones, particularmente en infraestructura carretera.

El informe de Sheinbaum tuvo más bien un marcado contenido histórico y político, orientado a reforzar una de las narrativas preferidas del régimen: la soberanía nacional y la no injerencia extranjera.

Y qué mejor escenario que Ciudad Juárez para hablar de soberanía. La presidenta estaba a escasas cuadras de Estados Unidos y utilizó la frontera como referente geopolítico para reforzar ese discurso, en un momento en que la relación bilateral ocupa buena parte de la agenda nacional.

Para Chihuahua, sin embargo, lo que quedó fueron anuncios más modestos: más preparatorias y vivienda para la frontera. No llegó el esperado anuncio de nuevos hospitales ni tampoco el famoso polo de desarrollo para Ciudad Juárez, proyecto que fue anunciado desde hace casi dos años y que sigue sin concretarse.

El resto del informe se concentró en los programas sociales y en las cifras de recursos dispersados en el estado. De ahí que, para muchos chihuahuenses, la expectativa estuviera más puesta en el encuentro privado entre las dos mandatarias que en el contenido del propio informe.

La gobernadora, posteriormente, informó mediante un video difundido en sus redes sociales que el encuentro con la presidenta fue cordial, pero también habló de un diálogo franco y firme.

El acuerdo que debería darse por hecho y no presentarse como un objetivo político es precisamente mantener una mejor y mayor comunicación entre ambos gobiernos. Fuera de eso, no hubo mayores detalles sobre lo conversado a puerta cerrada.

Sin embargo, el cierre del mensaje de Campos Galván llamó la atención. Al señalar que Chihuahua es un estado que combate al crimen organizado porque es un gobierno que trabaja por la vida, la verdad y la libertad, la mandataria pareció responder a una narrativa que desde el centro del país cuestiona la situación de seguridad en la entidad.

En política, muchas veces lo que no se dice también forma parte del mensaje. Y esta vez, entre la cordialidad pública y la firmeza privada, quedó claro que la relación entre Palacio Nacional y Palacio de Gobierno todavía tiene varios asuntos pendientes.

TODO apunta a que el próximo 5 de octubre el alcalde Marco Bonilla Mendoza solicitará una licencia indefinida para separarse de sus actividades al frente del Ayuntamiento y dedicarse de tiempo completo a la Coordinación Estatal de Estrategias Políticas del PAN.

La licencia llegaría apenas unos días después de que, el primero de octubre, quede formalmente instalado el proceso electoral local, en el que estarán en juego la gubernatura, diputaciones locales y federales, alcaldías y sindicaturas.

Bonilla Mendoza entraría así de lleno a una nueva etapa política: como coordinador estratégico del PAN en Chihuahua y, al mismo tiempo, construyendo abiertamente su proyecto rumbo a la gubernatura. Aunque los tiempos electorales todavía marcan distancia de las definiciones formales, su nueva responsabilidad partidista lo coloca en el centro de la operación política del panismo.

Con la licencia, el alcalde tendría mayor libertad para recorrer el estado y encabezar una gira que contempla 20 foros regionales, con el objetivo de recoger necesidades, planteamientos y propuestas de los distintos municipios.

La lectura política resulta inevitable: Bonilla dejaría temporalmente el gobierno municipal para meterse de lleno a la operación territorial del PAN, justo cuando comienza formalmente el proceso electoral.

SI NO HAY cambios de último momento, el próximo 24 de septiembre se reanudará la exportación de ganado hacia Estados Unidos a través de Santa Teresa, luego de más de dos años de interrupción.

De acuerdo con los cálculos de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, durante la primera semana se estima una movilización promedio de 800 cabezas de ganado, cantidad que aumentaría paulatinamente hasta alcanzar mil 500 cabezas diarias a partir de la cuarta semana.

Pero tampoco fue una reapertura sencilla. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, los productores pecuarios y el Gobierno del Estado tuvieron que realizar modificaciones en las instalaciones de la estación cuarentenaria de Jerónimo para cumplir con las exigencias del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y reducir el riesgo de propagación del gusano barrenador.

Y aquí está el dato que no debe perderse de vista: la solución del problema no será inmediata. De acuerdo con las estimaciones de la autoridad federal, para que la plaga del gusano barrenador pueda desaparecer de Chihuahua podrían pasar hasta cinco años, siempre y cuando se mantengan de manera permanente las acciones de combate y control.

Así que la reapertura de la frontera ganadera es una buena noticia para los productores, pero no significa que el problema sanitario esté resuelto. Apenas representa el primer paso para recuperar una actividad que durante más de dos años estuvo prácticamente contra la pared.