EL PARTIDO del Trabajo volvió a enseñar los dientes y amenazó con romper la alianza con Morena, luego de la imposición de Verónica Díaz Robles como “defensora de la Cuarta Transformación” y virtual candidata a la gubernatura de Zacatecas, entidad donde los apellidos Monreal siguen teniendo un peso político considerable.
El dirigente nacional del PT, Alberto Anaya, sostiene que el acuerdo con Morena era que la senadora petista Geovanna Bañuelos de la Torre sería la candidata. Una vez más, las famosas encuestas parecen quedar reducidas a papel mojado cuando las decisiones políticas ya están tomadas.
Pero el asunto no termina en Zacatecas. La postura de Anaya puede tener consecuencias directas en Chihuahua, porque el dirigente petista ya dejó abierta la puerta para que la marca del PT esté disponible para la senadora con licencia Andrea Chávez, suponemos que en caso de que Morena decida no postularla como candidata a la gubernatura.
El escenario, aunque todavía parece poco probable, abriría una ruta política interesante: Cruz Pérez Cuéllar como candidato de Morena y Andrea Chávez bajo las siglas del PT. Sería un fenómeno electoral que obligaría a Morena a dividir una parte importante del voto que hoy podría concentrarse en una sola candidatura.
Y ahí estaría precisamente el problema para el partido guinda. Si Andrea Chávez trasladara parte de su estructura y de su arrastre electoral al PT, el beneficiario indirecto podría terminar siendo la oposición, particularmente PAN y PRI, porque una división del voto oficialista modificaría por completo el tablero.
Habrá que ver cuánto dura la postura de Ricardo Anaya y qué tanto puede sostener su amenaza de romper con Morena, el partido que durante los últimos años le ha permitido al PT mantenerse vigente, particularmente mediante las alianzas y la transferencia de votos. El PT ya ha demostrado que puede rebelarse, pero también que sabe negociar cuando llega la hora de repartir posiciones.
No sería la primera vez que el PT adopta una posición de rebeldía frente a Morena. Ya ocurrió durante la discusión de la Reforma Electoral, aunque después las aguas volvieron a su cauce. La experiencia política indica que el partido suele caminar como aliado, crítico y, al mismo tiempo, socio indispensable del poder.
Andrea Chávez, por su parte, no ha fijado públicamente una postura sobre esta posibilidad. Hasta ahora, desde su entorno se ha insistido en que su corazón político sigue siendo totalmente guinda. Pero en política las lealtades partidistas también se ponen a prueba cuando las candidaturas están de por medio.
EN CIUDAD, el PAN se quedó prácticamente sin regidor luego de que Alejandro Alberto Jiménez Vargas presentó su renuncia al partido, después de haber sido exhibido políticamente por su presencia en el mitin del sábado encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En su carta de renuncia, Jiménez Vargas fue directo al señalar que “no encuentro ni racionalidad ni rumbo en la actual dirigencia estatal”, y cuestionó sus formas, métodos y conducción, a la que calificó de errática, problemática y conflictiva.
Pero el episodio no comenzó el sábado. Desde la dirigencia estatal del PAN ya se había advertido que el regidor podría enfrentar un procedimiento de expulsión por su respaldo al proyecto político de Cruz Pérez Cuéllar. El acto de Sheinbaum simplemente terminó por convertirse en la gota que derramó el vaso.
Desde el panismo se decía que el regidor tenía la sangre azul, pero el corazón cada vez más guinda. Y en política partidista no se pueden encender dos veladoras al mismo tiempo. Ahora, todo apunta a que el siguiente capítulo será su incorporación formal a Morena, aunque habrá que esperar los tiempos y las forma
EN LAS ESCUELAS en las escuelas de Chihuahua se prepara otro cambio que impactará directamente a estudiantes y maestros. A partir del próximo 3 de noviembre, quedará restringido el uso de teléfonos celulares y otros dispositivos con pantalla durante la jornada escolar en primarias y secundarias.
La medida forma parte del acuerdo nacional anunciado por el Gobierno Federal durante la Mañanera del Pueblo, donde la presidenta Claudia Sheinbaum y el secretario de Educación Pública, Mario Delgado, informaron que la disposición será aplicada en las escuelas del país después del acuerdo alcanzado con las autoridades educativas de las 32 entidades federativas.
La restricción contempla que los celulares no podrán utilizarse durante las clases ni durante los periodos de recreo. Los estudiantes podrán llevarlos a la escuela por razones de emergencia, pero deberán permanecer guardados durante toda la jornada escolar.
La medida abre, por supuesto, otro debate: una cosa es restringir el uso del celular para recuperar la atención de los estudiantes y otra muy distinta es pretender que la tecnología desaparezca de las aulas. El verdadero reto será encontrar el equilibrio entre disciplina, aprendizaje y herramientas digitales. Porque prohibir el teléfono puede ser sencillo; educar para utilizarlo correctamente es el verdadero desafío.
