LA FISCALÍA General de la República, con apoyo de la Sedena y la Guardia Nacional, realizó un operativo coordinado y sincronizado para catear y asegurar las gasolineras Carvel, propiedad del empresario Carlos Velázquez.
El operativo se extendió a las estaciones del grupo ubicadas en Delicias, Cuauhtémoc, así como a las que se encuentran sobre la carretera Aldama y en la autopista Delicias-Camargo. Pero la acción federal no se quedó ahí: también fueron cateadas y aseguradas las oficinas centrales de Carvel, en la colonia Concordia, y la residencia de Carlos Velázquez, en Bosques del Campestre.
En este último punto ocurrió un episodio que seguramente dará de qué hablar, pues, según los reportes conocidos, los militares sometieron a los guardias de seguridad de la caseta de vigilancia y se llevaron equipo de cómputo y de video propiedad de los varios vecinos.
Y, por lo que trascendió de manera extraoficial, el operativo continuó en los aeropuertos de El Charco y Chihuahua, donde habrían sido aseguradas tres aeronaves de lujo. La versión que circuló durante el día señalaba además que el propietario de la empresa y de otros negocios habría sido detenido por agentes de la Fiscalía General de la República.
Pero el asunto todavía tiene otra arista. Como parte del mismo operativo también habría sido asegurada una empresa en Ciudad Juárez, donde se localizó equipo de limpieza y pipas de combustible de Aseo Urbano, cuyo principal accionista es Carlos Vázquez.
Aquí aparece inevitablemente la política, porque esa empresa fue creada hace menos de tres años y la administración de Cruz Pérez Cuéllar le asignó un contrato por 42 millones de pesos para la recolección de basura en dos sectores de la ciudad fronteriza.
No es, pues, un asunto menor: desde distintos sectores de Juárez ya se habían señalado presuntas irregularidades y cuestionamientos sobre una empresa de reciente creación que, según esas versiones, habría sido creada prácticamente a modo y bajo intereses poco transparentes. Habrá que esperar a que la autoridad federal precise qué se aseguró, por qué y contra quién existe alguna investigación.
CLAUDIA Sheinbaum Pardo concluirá el próximo domingo su gira por los estados del país con un mitin en el Zócalo de la Ciudad de México, presentado por la propia presidenta como el último de sus informes estatales. El turno corresponde ahora a la capital del país, antes Distrito Federal, en una concentración que, formalmente, corresponde únicamente a esa entidad.
Lo curioso es que hace apenas unas semanas la mandataria federal rindió en la propia Ciudad de México su Segundo Informe, para después iniciar una gira por los estados y regresar nuevamente al mismo punto de partida, pero ahora al Zócalo.
La explicación oficial podrá tener la denominación que se quiera, pero políticamente el ejercicio deja otra lectura: una larga campaña de promoción política rumbo al proceso electoral de 2027, con Morena como principal beneficiario de la exposición nacional de la presidenta.
El discurso puede llamarse informe, gira o concentración; lo cierto es que el calendario político ya está encima y cada aparición pública comienza a tener inevitablemente una lectura electoral.
EN CAMARGO, mientras grupos sociales y empresariales están impulsando al joven Luis David Martínez Ortega para que sea considerado en la planilla de regidores del Partido Acción Nacional, instituto político en el que milita y al que ya levantó la mano para participar.
Martínez Ortega tiene juventud, pero también un activismo social que ha comenzado a llamar la atención. Es empresario y catedrático, pero buena parte de su trabajo lo ha llevado al terreno social, particularmente con programas como Alimentando Sonrisas, mediante el cual atiende a sectores vulnerables del municipio.
A ello suma la decisión de destinar parte de las ganancias de sus empresas para entregar alimentos, medicamentos y artículos deportivos, además de apoyar obras comunitarias.
También destaca la creación de Raíces de Inclusión, asociación que ofrece terapias para niños neurodivergentes, además de impulsar la capacitación y entrega de equipo a mujeres de la etnia tarahumara para que puedan desarrollar y comercializar sus productos, incluso con el registro de sus propias marcas.
En una región donde los partidos necesitan renovar rostros y recuperar cercanía con la sociedad, al PAN de Camargo le vendría bien aire fresco y perfiles con vocación social, particularmente aquellos que puedan acreditar trabajo comunitario más allá del discurso electoral.
