EL ALCALDE de Chihuahua, Marco Bonilla Mendoza, presenta este lunes su solicitud de licencia por tiempo indefinido ante los integrantes del Ayuntamiento. Con ello, deja formalmente la silla que ha ocupado durante los últimos años para concentrarse de lleno en su proyecto político rumbo a la gubernatura.
En su lugar quedará René Chavira Venzor, alcalde suplente, quien, por cierto, desde hace unos tres meses ya se había incorporado de lleno a la operación del gabinete municipal, asumiendo algunas tareas que normalmente corresponden al presidente municipal. La transición, pues, no llega precisamente de sorpresa.
Y mientras Bonilla deja el Palacio Municipal, ya tiene fecha y escenario para su siguiente paso. El próximo 10 de octubre, en Ciudad Juárez, será presentado oficialmente como Coordinador Estatal de la Defensa de la Vida, la Familia y la Libertad, la denominación que el PAN ha escogido para quienes, en los hechos, serán sus cartas rumbo a las candidaturas de 2027.
El acto será encabezado por el dirigente nacional panista, Jorge Romero, y la presidenta estatal del partido, Daniela Álvarez, con la presencia de la gobernadora María Eugenia Campos Galván. El mensaje político no es menor: llevar a Bonilla a Ciudad Juárez significa ponerlo frente al principal bastión electoral de Morena y ante el municipio que más votos aporta en el estado.
La decisión tiene lectura propia. El PAN quiere recuperar terreno en Ciudad Juárez, una plaza que gobernó durante varias administraciones desde 1986 y que hoy representa uno de sus principales desafíos electorales.
No se trata solamente de ganar la alcaldía; una buena votación panista en Juárez podría ayudar a equilibrar el resultado estatal y, de paso, reducir el margen para que una elección cerrada termine en los tribunales.
Porque ahí también está el riesgo: si la diferencia es mínima, cualquier impugnación puede convertirse en una segunda elección, particularmente en un escenario donde los órganos electorales y judiciales ya no necesariamente son territorio cómodo para el panismo.
POR CIERTO, dentro del PAN también ha comenzado a circular la versión de que el acto de Ciudad Juárez podría servir para anunciar las convocatorias para quienes aspiren a las alcaldías y diputaciones.
El reloj electoral ya está corriendo: el proceso federal arrancó desde septiembre y el local comenzó el primero de octubre. Si finalmente se presentan las reglas, se conocerán los métodos y los tiempos para resolver una de las mayores complicaciones internas del panismo: la disputa por la alcaldía de Chihuahua, donde hay hasta ocho aspirantes para una sola silla.
La dirigencia nacional había hablado de realizar mediciones mediante encuestas, aunque falta saber si ese será finalmente el mecanismo o si aparecerá alguna fórmula alternativa. Lo cierto es que las definiciones no pueden prolongarse demasiado. Mientras más tiempo pase, más crecerán los golpes bajo la mesa, las negociaciones, los celos políticos y las acusaciones entre los propios aspirantes.
Y en política, cuando una candidatura tarda demasiado en definirse, normalmente alguien termina pensando que le están jugando chueco.
POR EL LADO de Morena, ahora aparece otra posibilidad para Ciudad Juárez. Parte del equipo de la senadora con licencia Andrea Chávez ha dejado correr la versión de que estaría considerando buscar la candidatura a la alcaldía, luego de quedarse fuera de la contienda por la gubernatura.
Pero si esa posibilidad existe, difícilmente sería producto de una simple decisión personal. Tendría que existir un acuerdo de alto nivel en el centro del país, porque lanzarse a competir sin tener garantizada la candidatura sería meterse nuevamente a una pelea interna donde las encuestas, como ya quedó demostrado, pueden terminar siendo solamente el mecanismo utilizado para vestir una decisión tomada de antemano.
Y si ese acuerdo con Andrea Chávez ya estuviera sobre la mesa, entonces comenzarían a sobrar nombres en la competencia por Juárez.
Entre ellos, el senador con licencia Juan Carlos Loera de la Rosa y Mayra Chávez, actual delegada de Bienestar y quien también estaría próxima a dejar el cargo.
El escenario, por ahora, está lejos de estar definido, aunque hay un dato que pesa: la estructura de Cruz Pérez Cuéllar y la dirigencia nacional de Morena tendrían como favorita a Mayra Chávez.
De confirmarse esa ruta, Andrea volvería a encontrarse con una puerta cerrada, aunque esta vez la disputa sería por la alcaldía más importante del estado. En Morena, como en el PAN, la sucesión apenas comienza a calentarse.
