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AGUASCALIENTES.- Juan Espinoza Jiménez, escaló luego de que en redes sociales circulara una presunta amenaza de muerte en la que se ofrecerían 60 mil pesos para atentar contra el prelado.
El caso fue dado a conocer por Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), quien durante su homilía del domingo 4 de octubre se refirió tanto a los insultos que recientemente recibió Espinoza Jiménez como a la publicación difundida en redes sociales.
Castro Castro aclaró, sin embargo, que no tenía certeza sobre la autenticidad ni sobre el alcance real de la amenaza.
“Ahora mismo no estoy seguro qué seriedad tenga, pero está circulando en redes sociales una amenaza de muerte, hay una persona que ofrece 60 mil pesos para que lo maten”, señaló el presidente del Episcopado. Consideró que, independientemente de la veracidad de la publicación, podría existir una intención de intimidar a quienes desde la Iglesia participan en asuntos públicos.
Medios nacionales y locales identificaron la publicación como atribuida al creador de contenido José Lápiz, quien ha expresado públicamente posiciones políticas y religiosas. De acuerdo con los reportes, el mensaje ofrecía inicialmente 40 mil pesos para que alguien atacara al obispo.
Posteriormente, el propio creador de contenido habría realizado nuevas declaraciones en las que mantuvo sus expresiones contra integrantes de la Iglesia.
La presunta amenaza se produjo después de que el obispo Espinoza Jiménez fuera increpado e insultado cuando ingresaba a la Catedral de Aguascalientes para celebrar misa, de acuerdo con lo expuesto por el presidente de la CEM.
El episodio se da en medio de una creciente exposición pública del obispo, quien durante las últimas semanas ha cuestionado desde el púlpito algunas decisiones y acciones del Gobierno federal.
El 27 de septiembre, durante una homilía, Espinoza Jiménez cuestionó el contraste entre el discurso oficial sobre libertad y pluralidad y las acciones de las autoridades.
“Hoy nos hablan a nivel nacional de libertad y pluralidad, pero amenazan con la cárcel a quienes piensan diferente o a quienes se oponen a decisiones que dañan a nuestra nación; también nos hablan de soberanía nacional, pero se entrega el país en manos de delincuentes y a las madres buscadoras les dicen que sí las van a apoyar, que están con ellas, pero nunca les ayudan”, expresó.
Sin embargo, el obispo también llamó a evitar la confrontación y pidió a los ciudadanos informarse, participar en los asuntos públicos y exigir cuentas a las autoridades mediante los cauces democráticos e institucionales.
“No podemos quedarnos callados”
El caso llevó al presidente de la CEM a defender públicamente el derecho de los obispos a participar en la discusión de los problemas sociales del país.
Castro Castro cuestionó los llamados para que los obispos permanezcan al margen de los asuntos públicos y sostuvo que la Iglesia no puede limitarse exclusivamente al interior de los templos.
“¿Cuántas veces critican algunos de nosotros, obispos, y nos dicen: ‘cállense, se están metiendo en política’?”, planteó durante su homilía.
El presidente del Episcopado sostuvo que los obispos no deben permanecer en silencio frente a situaciones que consideran relevantes para la sociedad y, al referirse directamente al caso de Aguascalientes, concluyó:
“No podemos quedarnos callados”.
Obispos respaldan a Espinoza
La preocupación no quedó únicamente en la dirigencia nacional de la Iglesia.
El obispo de Irapuato, Enrique Díaz Díaz, expresó su respaldo a Espinoza Jiménez y reconoció que existe un riesgo cuando integrantes de la Iglesia hablan públicamente sobre justicia, violencia y búsqueda de la verdad.
“Ha habido muchos sacerdotes que han sido asesinados, ha habido muchas amenazas en diferentes lados y en diferentes partes, pero yo creo que no vamos a poder callarnos, tenemos que ser fieles al Evangelio”, afirmó.
El pronunciamiento ocurre además en un contexto de preocupación dentro de la Iglesia mexicana por la violencia contra sacerdotes y otros integrantes del clero.
El caso vuelve a colocar sobre la mesa una cuestión que trasciende las diferencias entre Iglesia y gobierno: las discrepancias políticas, religiosas o ideológicas no deberían trasladarse al terreno de las amenazas o la violencia.
