LA CALMA aparente regresó a la región centro sur de la entidad, luego de que los productores se manifestaron con fuerza y determinación en defensa del agua almacenada en la Presa La Boquilla, que ciertamente le pertenece a la nación, pero ellos están en el primer lugar de la lista, también son mexicanos.
El saldo en síntesis son 10 elemento de la Guardia Nacional con lesiones, un civil y 10 vehículos oficiales. Nadie puede afirmar que no hay delitos que perseguir y el Fiscal César Augusto Peniche Espejel, ya trae las carpetas en mano y vendrá la otra guerra.
Por el dado federal nada se sabe, pero de entrada los productores dicen que sólo habrá abrazos y besos, como se le otorgan a los criminales, narcotraficantes y a otros, aunque ya sabemos nuestros campiranos no están en ese rango y que por ahora ante la Pandemia esperan no recibirlos, por lo menos literalmente.
Hay que esperar llamémosle represalias oficiales, ya que en esta región, el horno no está para bollo, los productores ya no mostraron que no están con los brazos cruzados, tienen la capacidad de organización y movilización.
DESDE luego que la guerra por el agua se pone en pausa, y más con el propagado Coronavirus, pero la guerra política generada por la irresponsabilidad de la directora de la Comisión Nacional del Agua, Blanca Jiménez, apenas inicia.
El diputado federal, Alán Falomir, El Cabrito, acusó directamente al súper delegado, Juan Carlos Loera de la Rosa, como representante en Chihuahua del Presidente, Andrés Manuel López Obrador, de haber autorizado la apertura de las válvulas de la presa, haber enviado a la Guardia Nacional y agentes federales.
El Cabrito, ya ve como se encabrita, pidió la destitución inmediata del súper delegado por el saqueo del agua y ahora Loera el mega delegado, reta al diputado, pues casi casi a golpes y se dice de todo en redes sociales. El tema va a quedar en el aire por ahora.
Lo que sí le debe preocupar el ultra delegado y no retarlo ni a golpes ni encuestas, es a Rafael Espino de la Peña, asesor presidencial y de cabecera de AMLO, quien condenó los hechos y responsabilizó a la Conagua y a las representaciones estatal del presidente por lo ocurrido por el saqueó.
Aguas, no es la petición de El Cabrito en Contra del mega delegado, ni siquiera la intención del senador Cruz Pérez Cuéllar, es Don Rafael, paisano y conocedor de la región, amigo de los productores y comprometido con Chihuahua.
Descifrado en otras palabras, el delegado del bienestar y la directora de Conagua, debe tomar cartas en el asunto y dejar de pensar que los productores de Chihuahua no son mexicanos y que los tamaulipecos son héroes nacionales.
No pueden dejar de lado que Espino, le habla al oído al presidente, y el tema de La Boquilla y lo sucedido el jueves negro, va estar en su narrativa.
EN LA CAPITAL, pese a las promesas de siempre, los camiones del transporte urbano están cortando sus rutas a las ocho de la noche; aprovechan la psicosis de la Pandemia y la ausencia en las calles de los inspectores del Transporte, quienes también le hacen al miky como dicen los choferes.
Resulta cierto que estamos en medio de una crisis sanitaria, pero el transporte público debe continuar por lo menos en esta etapa y que no hay razón, para recortar horario, aunque el pasaje disminuya. Son los ecos de las pérdidas de la Pandemia como los padecen comerciantes, restaurantes y otros giros suspendidos.
Pero no es sólo el recorte de rutas y recorridos, el tema alcanza a la falta de higiene y satinización de las unidades sobre todo las alimentadoras, que asinan a los pasajeros, no tienen las mínimas medidas de prevención y lo peor, no las limpian por lo menos entre viaje y viaje y mucho menos las cloran.
La autoridad estatal debería ser tan estrictos como con otros sectores a quienes amenazan hasta con la clausura, cuando atienden a 10 o 15 personas al, mientras los concesionario en las horas pico, aceptan hasta el sobre cupo.

