A ESTAS alturas de la Pandemia resulta increíble que el Seguro Social, el Hospital Morelos de la capital, para ser concretos, no cuente con cubre bocas, gel antibacterial, ni guantes antisépticos.
Lo peor de caso, dicho por médicos y enfermeras, es que nunca han tenido suficiencia de estos materiales, los que por cierto, les entregan a cuenta gotas en tiempos sin crisis.
Ante la Pandemia generada por Coronavirus, el personal realizó una manifestación en los patios de de institución, en un paro técnico parcial para denunciar la falta de estos elementos básicos.
Desde luego mientras el virus avance, la psicosis y el miedo harán lo propio, aunque estos factores no justifican la escasés y menos el tiempos del Coronavirus.
Mal y de malas en IMSS, eso bajo la consideración de que por lo menos en Chihuahua, continuamos en la primera fase de la Pandemia. Es mejor no imaginar lo qué sigue.
Eso si, como dicen los empresarios, las cuota patronales y aportaciones no las perdona el Seguro Social, ni en Pandemia.
LA DELEGACIÓN estatal del IMSS, debería acudir al diputado panista Miguel Latorre, quien trae miles de porciones de gel, guantas y tapa bocas en una distribución masiva y desde luego con afanes y fines electorales.
Latorre le ha entrado al combate de la contingencia sanitaria. Seguramente alguien se lo agradecerá, pero en junio próximo, cuando andaremos saliendo de la crisis, nadie lo va a recordar, pues ahora sí que literalmente, todo mundo estará pensando en llevar alimentos a casa y que las deudas no nos alcancen, en el mejor de los escenarios.
Desde luego que también Fermín Ordóñez, por ahora aspirante independiente ¿?, bien podría apoyar a las instituciones de salud, en lugar de realizar esfuerzos individuales que aunque son válidos, son políticamente incorrectos.
Históricamente las crisis de salud, las espirituales-religiosas, o las naturales, no generan preferencias positivas ni votos. Salvó que se realicen en anonimato y con intenciones tan sanas como transparentes. En ambos no reflejan que sean en caso, de acuerdo en una visión antropológica de comportamiento y la sociología de masas.
POR lo pronto la industria maquiladora, por lo menos la mayoría de ellas, ya hizo una pausa laboral en Chihuahua y Ciudad Juárez, en donde mandaron a sus trabajadoras a casa durante los próximos 14 días.
Los trabajadores (a), van a recibir un 50 por ciento del salario, lo que no deja de ser un buen apoyo ante la contingencia, pero provocará o se sumará a la recesión a la desaceleración económica de Chihuahua en particular y del país en lo general.
Las maquiladoras son la industrial que genera una mayor derrama económica en la entidad, no por los grandes sueldos, sino por el empleo masivo de unos 350 mil chihuahuenses en la entidad, claro más los indirectos.
Eso significa que un número igual de familias van a quedar a la deriva con un promedio de 600 pesos a la semana (la mitad de su salario), durante la próxima quincena, y con la expectativa de que se prolongue durante otro mes.
Una complicación extra para este sector y otros, mientras los apoyos del gobierno federal están en ceros, igual que los estatales en el caso de Chihuahua y en la mayoría de los municipios del territorio, incluidos la capital, donde los anunciados apoyos equivalen a aprobar una auditoria fiscal del SAT y de plano ahora sí que salen más el caldo que las albóndigas.

