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Breve paseo por la biblioteca

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Por Luis SILVA GARCÍA

CHIHUAHUA CHIH.- Había escuchado a mucha gente decir, y yo mismo lo digo, que actualmente ya casi nadie lee, y menos aún libros impresos, pero no dimensionaba la realidad del fenómeno hasta que en estos días llegamos a la Biblioteca Central de la Universidad Autónoma de Chihuahua, en día y horario normal entre semana, y encontramos que la sala principal estaba absolutamente vacía.

El edificio no tiene ningún indicador de que ahí sea la biblioteca –tuve que pedirle a google que nos guiara– , ya que en el mismo inmueble, en una esquina, dice “laboratorio clínico” (tal vez fue antiguamente). Ya cruzando la puerta el espacio es muy agradable, con obras pictóricas históricas e interesantes.

A la entrada, la mesa con libros y un letrero que pretende incitar: “buscas una lectura para pasar el rato, toma de aquí”, permanece intocada, con todos los espacios ocupados por tomos de diversas novelas.

En la recepción no hay nadie y por allá un empleado, que aparentemente anda acomodando estantes, nos informa que el archivo está al fondo, donde tal vez podremos encontrar los periódicos de hace 40 años que pretendemos revisar.

Pensé que por tratarse del periodo vacacional de verano la biblioteca estaba vacía, pero recordé que en nuestras épocas de estudios aprovechábamos las vacaciones para encontrar algo interesante en los libros y evitar la saturación de los tiempos escolares, cuanto todos andan haciendo una misma tarea.

También comparé datos: hace poco me tocó estar de paso por varias bibliotecas en Europa y todas estaban concurridas, igualmente en vacaciones escolares.

Fuimos a la parte del archivo, al fondo, y encontramos a una archivista, que trabaja sola en horario limitado, y se entusiasmó ante nuestro interés por artículos del pasado. Rápidamente compartió su gusto por los libros y datos históricos, como también las limitaciones de recursos para su tarea.

Otra vez me impactó la soledad en la biblioteca, cuando me percaté que platicábamos casia gritos y, pese a los letreros de “silencio” en todas la paredes, a los demás empleados no le importunó nuestra charla: “estos tomos muy deteriorados son los registros contables de una de las haciendas prominentes del siglo diecinueve, miren nada más la caligrafía, y luego estas firmas del libro de asistencia de los maestros del Instituto Científico y Literario”.

Nos explicaba que el acervo de dicho instituto, primera escuela media y superior que hubo en el  estado de Chihuahua, se encuentra precisamente en este archivo, al tiempo que mostraba hojas de periódicos locales muy antiguos, alguno con fecha de 1882, que ha ido encontrado por ahí sueltas, mismas que acomoda en hojas de papel de china y busca así su conservación; pues no hay sistema, método y flujo determinado para el manejo de ese material.

— Estoy sola aquí en el archivo, en las mañanas de lunes a viernes, así que voy acomodando y restaurando lo que puedo, pero los periódicos que ustedes buscan están en la bodega en el campus dos, y allá hay un compañero, pero necesitan hacer cita para ir, ya que está de medio tiempo; ustedes me avisan, yo de todas maneras voy para allá porque allá estudio administración de empresas en las tardes. Nos dijo y mostró nuevamente esta gran disposición para colaborar.

Mi esposa y yo nos lanzamos con admiración sobre esos enormes libros –y otros hasta miniaturas, pero igualmente importantes– de pastas gruesas y hojas a veces medio raídas, otras hasta carcomidas por el agua y el tiempo; por acá un libro, ya sin tapas, de Frank Kafka; una edición de varios tomos, a la vista muy antigua, de Obras Completas de José Vasconcelos; y no podría faltar: un tomo enorme del Quijote de la Mancha.

El conjunto de la salas de este archivo, aunque en obvia etapa de acomodo, nos trasladó, en fabuloso viaje mental, por lo menos a unos 200 años atrás. Lo mas interesante, para mi, es lo que hay aquí de la historia de Chihuahua, que en gran medida no ha sido aún escrita.

La triste realidad cultural del olvido generalizado por la lectura, nos la puso en evidencia una biblioteca universitaria prácticamente abandonada por los lectores, producto tanto de la transformación tecnológica como de la deficiente educación, (por la una, la mayoría se va por la comodidad del ver y escuchar, antes que leer y analizar, y por la otra, ya a nadie se le infunde el hábito de leer y formarse, y menos aún de aprender y consolidar valores para el crecimiento personal y comunitario).

Pero lo gratificante de esta aventura es el encuentro con personas que aman su profesión, que conservan el gusto por la preservación de la cultura, que ponen su esfuerzo y su vida en función de los personajes y pasajes que han forjado a nuestra sociedad; aunque muchos hoy lleguen a creer que el acontecer y la guía está en la denominada inteligencia artificial, que de inteligencia no tiene nada y de artificial lo tiene todo: es pues como un ente plástico y seguramente hasta desechable, como todas la ilusiones. (y eso no significa que la considere inútil, pero de ahí que sea deidad, solo los ignorantes…)

Llegamos a la biblioteca en busca del texto amplio de la entrevista póstuma a José Fuentes Mares, que publiqué en Novedades de Chihuahua en abril de 1986, y salimos con el ánimo para rescatar textos de mi etapa más activa como periodista en aquellos años, tanto en dicho periódico local, como en La Jornada de la CDMX, y en otros como Le Mondede París, US News a WorldReport de Estados Unidos, La Revista Star, de Alemania, por citar algunos.

Es un gusto encontrar personas que viven con alegría en la cultura y esto nos impulsa a seguir navegando en el mundo de las letras, nos lean o nos nos lean, pero es un legado.

— Me da mucho orgullo acompañarte en la tarea de rescatar, tú mismo, todo lo que has publicado en tu carrera como periodista, para retomarlo, afinarlo, a veces actualizarlo, y ponerlo nuevamente a la vista de todos, esto es dejar constancia de la historia y nadie llega a hacerlo.

Cerró mi esposa la jornada de ese día con este comentario que, les confieso, me conmueve casi hasta las lagrimas… de felicidad.