La Columna
Por Carlos JARAMILLO VELA
- Perú: contra el intervencionismo de López Obrador y Sheinbaum
El asesinato de Carlos Manzo alcalde de Uruapan, Michoacán, ocurrido la noche del sábado 1 de noviembre, refleja la complicada situación en la que se encuentra México a raíz del crecimiento que durante los últimos siete años ha tenido la delincuencia organizada. Esta compleja circunstancia que vive el país ha originado reiterados y fuertes señalamientos del presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha dicho que México se encuentra gobernado por los grupos delictivos.
La presidenta de México,Claudia Sheinbaum, ha reaccionado tratando de negarlo porque se defiende y defiende a su inmediato antecesor y mentor político, el expresidente Andrés Manuel López Obrador, para intentar evitar el desprestigio que la innegable realidad de México les causa a ella, al exmandatario y al partido político que ambos representan.Sin embargo, los acontecimientos continúan revelando la debilidad institucional e ingobernabilidad que hoy castigan a México, y que son fundamento de las aseveraciones que Donald Trump hace sobre nuestra patria.
Comentario especial merece el prestigio que Carlos Manzo logró construir por la rectitud y valentía con las que se desempeñaba y enfrentaba tanto a sus adversarios políticos como al crimen organizado, lo que le hizo cosechar gran simpatía entre el pueblo michoacano, que lo consideraba como un candidato natural a la gubernatura de su Estado, hoy ocupada por el morenista Alfredo Ramírez Bedolla. Manzo era un ciudadano y político auténtico, que se perfilaba hacia una brillante carrera política. Seguramente habría sido gobernador de Michoacán, y quizá candidato a la Presidencia de México.
No sabemos quién ordenó su asesinato, pero lo cierto es que sus acciones y señalamientos incomodaban a los grupos delincuenciales y a los gobiernos de Michoacán y del país. Éstos últimos nunca atendieron sus reiteradas demandas de apoyo para la seguridad de Uruapan.
La ruptura de relaciones diplomáticas de Perú con México, anunciada por el canciller de aquel país durante la tarde del lunes 3 de noviembre, refleja la mala conducción que en materia de política internacional ha venido desplegando nuestra nación desde que Morena asumió el poder.
Primero fue Andrés Manuel López Obrador quien durante su ejercicio presidencial cuestionó la política peruana e hizo indebidos señalamientos respecto a la situación interna de Perú.Posteriormente, durante el actual sexenio,ha sido su sucesora y discípula, la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ha realizado declaraciones de la misma naturaleza respecto a la nación andina, demostrando así la falta de respeto al principio de no intervención en los asuntos de otras naciones, que tradicionalmente había sostenido México. Los gobiernos morenistas no solo han destruido las instituciones jurídico-políticas que garantizaban la libertad, democracia y justicia del Estado mexicano; también están demoliendo el prestigio que nuestro país mantuvo durante décadas en la comunidad internacional.
Este añejo principio de respeto a la autodeterminación política de las naciones y no intervención en sus asuntos internos,es usado en el discurso de los principales actores políticos de Morena, sin embargo, en los hechos el morenismo demuestra su incongruencia política,pues una cosa es la que dice, y otra muy distinta la que hace.
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.

