Compras Chuecas

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Por Luis SILVA GARCÍA

Poco después del año 2000 se creó el sistema Compranet en el Gobierno Mexicano, con el propósito de trasparentar y optimizar las compras gubernamentales en el país, que ya tenían entonces fama de estar permeadas por la corrupción, como sucede hasta hoy en día.

Se creó un pagina de internet donde se exhibirían todos los contratos públicos, desde su convocatoria hasta sus procesos y dictámenes, y el propósito era que muchas de las compras oficiales llegaran a hacerse totalmente en línea, a la vista de quien deseara auditarlas.

Los propósitos quedaron truncados en el camino y a más 20 años de distancia lo que queda de Compranet es una caricatura ridícula de lo que se llegó a proyectar.

Aquella mañana de verano de 2004 se realizaba una reunión en una sala del Edificio Plaza Inn, en Insurgentes Sur de la Cd. De México. Estaba ahí el Secretario de Función Pública para exponer el proyecto de modernización de las compras públicas a los más prominentes proveedores de la Administración Pública Federal. Un grupo de unas 40 personas.

Lo que se encontró el funcionario fue con una férrea oposición al intento de modificar los anquilosados esquemas de compras del gobierno mexicano. Los proveedores opinaban que la digitalización no funcionaría; que no se puede cambiar un sistema que ha dado resultados; que ellos son los que conocen de las compras y que nadie más tiene por que opinar; que el gobierno tiene que adaptarse a ellos y no aceptarían imposiciones. Bueno, el tono era hasta amenazante, ante la iniciativa que emanaba de la Agenda de Buen Gobierno del Presidente Fox.

Me tocó estar manejando la proyección del documento y desde ahí mandé al Secretario una notita que decía: “¿Dónde escuchamos antes estos mismos argumentos?”, a la que el mismo Secretario me contestó muy rápido, en la misma hoja: “Pero si son los mismos argumentos que nos encontramos en la reunión de Oficiales Mayores”.

Estas eran las reuniones de sensibilización para activar el sistema Compranet, y lo primero que se hizo fue reunir a los Oficiales Mayores de las Secretarias y de organismos descentralizados y desconcentrados de la Administración Pública Federal, en el supuesto lógico de que se sumarían a la iniciativa de transparentar las compras, no solamente con Compranet, sino con todo un esquema para evitar malos manejos en los concursos, que incluía reformas a la Ley de Adquisiciones.

El día de la reunión con los Oficiales Mayores, en una sala del edificio sede de la Secretaría de la Función Pública, en Insurgentes Sur, casi esquina con Barranca del Muerto, estos funcionarios convocados se opusieron a la iniciativa de mejorar las compras con el argumento de que los que sabían de eso eran ellos y los proveedores, por lo que no debería modificarse la Ley de Adquisiciones ni poner candados como los que contemplaba Compranet, menos aún, decían, debería ponerse el manejo de las compras públicas a la vista de los ciudadanos.

Curiosamente, el Oficial Mayor que comandaba los ataques a la Agenda de Buen Gobierno era ni más ni menos que el de la Secretaría de la Función Pública. Para echar a andar las diversas metas de Buen Gobierno hubo que pasar sobre estas resistencias, tanto de fuera como de dentro. Nunca se contó con apoyo decidido de estos sectores.

Y es que el soporte de la opacidad en las acciones gubernamentales es una poderosa e intrincada red de funcionarios públicos que van y vienen en diversos puestos, desde los tiempos del PRI, pasando por los el PAN, por el regreso tricolor, y ahora con el color Moreno, pero los que compran y los que venden en asuntos públicos son parte de una misma mafia.

Se trata de grupos compactos que se pasan los puestos y empresas entre familiares y amigos, sin importar colores o filiaciones políticas, pero siempre haciendo negocio con el dinero público, sea mediante concursos dirigidos, comisiones a los jefes, trampas en las pruebas, todo queda entre amigos del grupo.

El esquema de grupos apoderados de los sectores de nuestro país (y en general de los países subdesarrollados) no es privativo de la actividad pública; sucede igualmente en actividades como el deporte, entre artistas, en la TV, etc. Vemos como el boxeador campeón mete a sus hijos a fuerza al ring; como el cantante ranchero arrastra a su prole al escenario, los políticos también promueven a sus hijos en los puestos.

Se pregunta uno: ¿Qué no habrá, por mera posibilidad estadística, entre los millones y millones de mexicanos, quienes tengan talento para destacar en las actividades? Pero los grupos no dan cabida mas que a los suyos y excluyen a los demás. Por eso en pocas actividades destacamos; no llevamos a competir a los mejores, sino a los familiares y a los amigos, y pues las posibilidades estadísticas de descollar se reducen para nuestro país.

Pues en el gobierno mexicano y en sus relaciones comerciales viene a pasar lo mismo: las actividades que dejan ganancia con las compras gubernamentales son exclusivas de grupos y no hay manera de que alguien más entre ahí.

Así se entiende con mucha claridad que a esos grupos lo que menos les conviene es que las compras sean claras y transparentes, que la ley se aplique, pues su proteccionismo quedaría al descubierto.

Existe el grupo de Oficiales Mayores, y desde hace muchos años se han venido pasando los mismos personajes, o sus sucesores, de una dependencia a otra; a veces incursionan como Contralores, pueden ser jefes o subjefes, pero siempre en lo relacionado con la administración.

Otro grupo notorio es el de puestos de la Secretaría de Hacienda, similares y conexos, en el que destaca la figura de Francisco Gil Díaz, quien pasó por Aduanas, luego fue a Hacienda con el PRI y sobrevivió en Hacienda con Vicente Fox, por decir de una figura notoria, pero muchos otros, sin ser tan notorios, hasta hoy en día ocupan puestos del sector.

Por ahí de 2006 se realizó una investigación de las entidades compradoras del sector de Exploración y Producción de Pemex, en la que se concluyó que más de 40 empresas proveedoras de esta importante área, ubicadas con domicilio en México y/o en los Estados Unidos, estaban conectadas entre si con un grupo de solamente 4 familias.

Era tan curioso el caso que, por ejemplo, una de esas compañías, que surtía productos a Pemex por millones de dólares, tenía su domicilio fiscal en Coatzacoalcos, Veracruz, y al revisar dicho domicilio se encontró que el lugar era un simple portón donde aparentemente funcionaba un modesto taller de desponchado de llantas. Así se las gastan.

Cofepris, esa entidad encargada de la regulación sanitaria y que exige que las medicinas en México lleven empaques que no los tiene ni Obama, es decir, que no se exigen ni en los países desarrollados, es en realidad un nido de ratas, y ha contado siempre con los niveles de corrupción mas elevados entre las instituciones públicas nacionales, y vaya que ahí hay fuertes rivales.

Pues la tradición en el sector es que los funcionarios que despachan en Cofepris luego van a parar como directivos de los grandes laboratorios transnacionales que producen medicamentos, o viceversa.

Revisa el sector en el que te desempeñas y seguramente vas a encontrar algo similar; no buscamos los talentos y nos vamos por el proteccionismo inmediato. Tampoco digo que tu hijo no pueda ser el mejor para la actividad, pero la evolución indica que a mayor universo de selección corresponden las más grandes posibilidades del éxito. Así es la lógica.