La Columna
- La fracasada retroactividad de la nueva Ley de Amparo: ¿Un ejuague de Palacio Nacional?
Por Carlos JARAMILLO VELA
CHIHUAHUA CHIH.- Significado especial tiene el otorgamiento del Premio Nobel de la Paz, edición 2025, a la venezolana María Corina Machado, ingeniera, profesora, política y defensora de los derechos humanos y la democracia.
Su lucha por recuperar la democracia para el pueblo venezolano ha sido una muestra de determinación, inteligencia y valor frente a un régimen dictatorial dispuesto a todo con tal de silenciar voces y reprimir acciones como la de esta ejemplar mujer opositora.
La merecida e histórica obtención del Premio Nobel de la que ha sido objeto Corina Machado, quizá constituya un importante hecho de la serie de acontecimientos que finalmente contribuirán tarde o temprano al derrocamiento del abusivo régimen dictatorial instaurado en Venezuela por el tirano Nicolás Maduro.
Hoy Maduro y su Gobierno tienen de nuevo sobre sí la mirada inquisidora de la comunidad internacional y los venezolanos, en virtud del innegable efecto político del galardón otorgado a Machado, cuya lucha por la libertad, justicia y dignidad de Venezuela ha cobrado mayor fortaleza.La Premio Nobel Corina Machado representa a partir de ahora una verdadera esperanza de retorno a la democracia para la nación venezolana.
Por fin la Cámara de Diputados de nuestro país le enmendó la plana al Senado, al eliminar la inconstitucional cláusula de retroactividad que perversamente había sido incluida en la reforma a la Ley de Amparo que la cámara alta envió para su aprobación a los diputados. Por la forma en que Morena suele manejar los asuntos,es extraño que la presidenta Claudia Sheinbaum no estuviera previamente informada y consultada sobre la inconstitucional maniobra con la que los senadores morenistas y sus aliados pretendieron sorprendernos a todos los mexicanos.
Incluso, se dice que el plan salió del mismo Palacio Nacional. Algunas voces señalan que el origen de dicha cláusula fue una propuesta acordada en una concertación del Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar, y los consejeros jurídicos de la presidenta Sheinbaum, Arturo Zaldívar y Ernestina Godoy, hipótesis que fortalece la teoría que apunta al conocimiento previo que Sheinbaum tenía de este asunto antes de que el mismo levantara polvareda.
Tal vez detrás de este asunto sí hubo una maquinación previamente urdida y con consecuencias calculadas, por lo que quizá el “plan B” para control de daños era que la Presidenta saliera en la mañanera a cuestionar el “atrevimiento” inconstitucional en caso de que éste generara escándalo, como en realidad sucedió.
Algunos medios han puesto como heroína y salvadora a la Presidenta por haber denunciado públicamente el error, sin embargo, en virtud del maquiavélico modus operandi al que ya nos tiene acostumbrados el avasallante régimen morenista, hay suspicacias al respecto; pues no somos ingenuos. De cualquier manera Claudia Sheinbaum tiene el beneficio de la duda.
Miembro de la Asociación de Editorialistas de Chihuahua, A.C.

