Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- El gobierno mexicano no ha podido resolver la crisis en materia migratoria, en gran parte se debe al fracaso del plan de coordinación internacional y la creciente corrupción.
El flujo migratorio es alarmante (ya se rompió el récord) pues se calcula, que en el 2022 se detuvo a 2.76 millones de personas en la frontera de México con EE.UU, según la Organización Internacional para las Migraciones. Fue un aumento del 8%.
En el mes de diciembre del año pasado, la policía de EE.UU detuvo a 251,487 migrantes, 8,000 personas al día. En el mismo mes, pero de 2019, se llegó a 40,000 mil detenidos.
De acuerdo a la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo, unos 202,000 detenidos aceptaron el título 8, a fin de ser deportados a su país de origen, y los demás, 50,000, fueron trasladados a México dentro del Título 42, seriamente cuestionado por violar los derechos humanos. Una herencia de Donald Trump y avalada por Joe Biden.
Estados Unidos “apretó” al gobierno mexicano (el pasado 5 de enero) para aceptar un nuevo programa, para dar cada mes 30,000 visas, pero sólo a migrantes de Venezuela, Cuba, Haití y Nicaragua, claro, si llegan al país vía aérea. Esto no ha frenado el problema migratorio.
La Tragedia en Ciudad Juárez del pasado 27 de marzo es clara muestra de la irresponsabilidad de funcionarios del Instituto Nacional de Migración.
Los migrantes fueron tratados como delincuentes y los dejaron a su “suerte” cuando se produjo el incendio, que dejó 40 muertos y 27 lesionados.
En el centro migratorio, que no tenía protocolos de seguridad, había unos 80 hombres procedentes de Guatemala, Colombia, Honduras, Venezuela y El Salvador, quienes al verse amenazados con la deportación, quemaron colchonetas como protesta.
Los migrantes jamás imaginaron que las rejas de acero tenían candados. Nadie les prestó auxilio a pesar de que ahí estaban los elementos del INM y trabajadores de una agencia de seguridad privada, cuyo dueño es un agregado consultar de Nicaragua. Una concesión millonaria, que debe ser investigada. A esto se le llama corrupción.
La estación “Lerdo” no es un albergue, como se dijo en la “Mañanera” el martes 28 de marzo. El inmueble que mostró al mundo decenas de cuerpos apilados puso en evidencia una política errática del gobierno mexicano en materia de derechos humanos.
Las voces de condena, entre ellas la del papa Francisco, se escucharon en toda la tierra. Y el secretario general de la ONU, António Guterres, exigió una investigación exhaustiva y puntualizó: “Esta tragedia es un recordatorio desgarrador de los riesgos que enfrentan los migrantes”.
El comisionado del SNM, Francisco Garduño, y otros funcionarios más se encuentran en el “ojo del huracán”.
Bandas delincuenciales y malos funcionarios han hecho del movimiento migratorio un “gran negocio”. La corrupción es un mal endémico al que se enfrentan numerosos grupos que buscan el “sueño americano”. Lamentable realidad.

