CRUZ PÉREZ CUÉLLAR llegó dos horas tarde, pero llegó. El alcalde fronterizo apareció sin aspavientos en las gradas centrales, previamente acordonadas por su equipo de seguridad, que ese sí cumplió puntual.
El escenario: la exhibición gratuita de la Lucha Libre Triple AAA frente Palacio Municipal, a unos metros de la oficina del alcalde capitalino Marco Bonilla. Un mensaje implícito, medido al centímetro.
El padrino del evento se sentó discreto, como quien no quiere reflectores, aunque su sola presencia los atrae. Mientras en el ring volaban las llaves y los castigos, en la grada se libraba otra batalla: la de la narrativa política.
Más de mil asistentes encendidos por el espectáculo, y un invitado que optó por entrar y salir en sigilo. Estrategia conocida: aparecer lo justo, desaparecer a tiempo.
En entrevista a distancia -porque de frente no hubo margen-, Pérez Cuéllar reconoció lo evidente: las encuestas no le favorecen frente a la senadora Andrea Chávez, quien también busca la candidatura rumbo al 2027.
Admisión poco común, pero calculada. El problema vino con las preguntas incómodas. ¿Quién pagó el evento? Respuesta en clave: “mis amigos”. Sin nombres, sin detalles. La vieja confiable de la Opacidad, esa que se ha vuelto marca de la CuatroT tras la desaparición de los contrapesos en materia de transparencia.
El edil quiere ser el Coordinación Estatal en defensa del movimiento. Está en su derecho. Pero la realidad es terca: las preferencias no lo acompañan y el factor de paridad de género podría terminar de inclinar la balanza.
Hablar bien de su competidora fue lo máximo que concedió. Los temas espinosos -financiamientos pasados, alianzas posibles, viejas historias- quedaron flotando, arrastrados por el viento frío que dominó la noche.
SEGUNDO ROUND. Llamó la atención la ausencia de los llamados Diputados del Bienestar, cercanos a la estructura de Adriadna Montiel y, en teoría, aliados del proyecto de Pérez Cuéllar.
Siempre presentes, esta vez hicieron vacío. Ni el clima ni el asueto explican del todo esa distancia. En contraste, aparecieron discretamente los pasquines y algunas cachuchas de Andrea Chávez. Pocas, pero visibles. Suficiente para recordar que la contienda ya está en marcha.
En lo estrictamente ciudadano, el evento cumplió. Los chihuahuenses disfrutaron de las caídas, las marometas y el espectáculo pactado de la lucha libre. Lo de siempre, sí, pero efectivo. Se agradece el respiro.
En lo político, la lectura es otra. Pérez Cuéllar sabía dónde se metía y decidió entrar. Pero también supo cuándo salir. En el momento más áspero, se esfumó. Afuera lo esperaban cuatro Suburbans y una troca blindada. Evacuación rápida, quirúrgica, políticamente hablando. Los vehículos en doble fila sobre la calle Aldama.
Entre los pocos actores visibles: Jimmy Eníquez, priista y vínculo familiar; Amín Anchondo, exsíndico; y Horacio Flores, de raíces tricolores y presente crucista. Presencias que dicen más por lo que sugieren que por lo que declaran.
Así, entre la arena y la grada, quedó claro que hay luchas que se ganan con llaves… y otras que se definen con números. Y en esa otra lucha, la que no admite coreografías, el marcador por ahora no favorece al visitante.
INTEGRANTES del Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y de la Asociación Nacional de Transportistas en México (Antac) confirmaron un paro nacional para este lunes, con bloqueos carreteros en diversos estados y la liberación de peaje en casetas, en una medida que anticipa afectaciones a la movilidad y a la cadena de suministro.
La decisión se tomó tras analizar la “contrapropuesta” del Gobierno federal en una reunión privada, la cual –aseguran- no ofreció “respuestas positivas ni precisas” frente a la crisis que enfrenta tanto el campo mexicano como el transporte de alimentos. Aunque reconocieron avances en los programas oficiales, insistieron en que los apoyos resultan insuficientes ante la magnitud del problema.
El pasado miércoles sostuvieron un encuentro de casi doce horas con el secretario particular de la presidenta, Carlos Augusto Morales, sin lograr acuerdos sustanciales. Ante este escenario, los inconformes plantearon como siguiente paso una reunión directa con la titular del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo, con el objetivo de destrabar el conflicto.
El pliego contempla 14 demandas centrales. En el caso del sector transportista, destacan exigencias de mayor seguridad en carreteras, eliminación de retenes señalados como focos de extorsión -ubicados en puntos como San Roberto, Nuevo León; San Blas, Nayarit; La Venta, Tabasco; y San Luis Río Colorado, Sonora-, así como operativos permanentes de la Guardia Nacional en tramos federales.
A ello se suman la instalación de cámaras y botones de alerta conectados a los sistemas C4 y C5, el cierre de accesos irregulares en carreteras, apoyo a familias de transportistas víctimas de la violencia, la eliminación del IEPS al diésel y la creación de una fiscalía especializada en delitos contra el transporte de carga.
El sector agrícola plantea medidas de mayor calado estructural, como la exclusión de los granos básicos del T-MEC, frenar las importaciones indiscriminadas, establecer precios de garantía para toda la producción y crear una banca de desarrollo rural.
Asimismo, demandan la construcción de una nueva política agroalimentaria que reduzca la dependencia externa, el reconocimiento del sorgo como producto estratégico conforme a la Ley de Desarrollo Rural Sustentable, y la reactivación de pagos pendientes a productores de trigo y maíz rezagados desde 2023.


