Por Carlos GALLEGOS PÉREZ
DELICIAS CHIH.- Cada 15 de enero se recuerda la muerte de Emiliano J Laing, el mítico Presidente Municipal de Delicias 1947/ 49, caído junto con numerosos seguidores de su causa durante sendos ataques al Cuartel del 17o Regimiento de Guardias Rurales y a la Comandancia de Policía.
Este año fue la excepción
La contingencia sanitaria impidió que en su monumento de avenida Agricultura y calle 4a Norte se depositaran coronas florales del recuerdo, que en su tumba del Panteón Municipal, donde duermen sus restos mortales flanqueados por los de Amparo Parra, el más joven de sus lugartenientes, Rosendo Navarro le dedicara un discurso y le cantara el corrido que le compuso Chuy López Muñoz, y que Mario Bustillos se inspirara interpretando otra oda musical dedicada a su memoria.
Algo especial tienen los 15s de enero. Tres acontecimientos notables, que yo conozca, han quedado marcados en la historia de esa fecha.
Los tres, de alguna manera, guardan alguna relación con Chihuahua, con Delicias, con México.
Leamos
En enero de 1919 es aprehendida, torturada y asesinada en Berlín la filósofa, teórica marxista, escritora, activista social, economista, periodista y guerrillera polaca Rosa Luxemburgo, lideresa del Partido Socialdemócrata de su país, opositora a la primera guerra mundial.
Su cruento caso la convirtió en una leyenda mundial
Se han escrito numerosos libros acerca de su vida y de su muerte y se filmó una película que documenta su existencia inconforme y vanguardista.
Ahora vamos a relacionarla con Chihuahua.
Ustedes saben que en las décadas de los 60s y 70s del siglo pasado hubo en México muchos grupos guerrilleros, quizá los más emblemáticos el que atacó el cuartel de Madera, en la sierra noroeste de Chihuahua, y los encabezados por Genaro Vázquez y Lucio Cabañas en el Estado de Guerrero.
El fermento, lo de siempre: la eterna desigualdad social y los abusos de poder oficiales y caciquiles.
La estela de la mártir polaca electrizó a una organización femenina compuesta por estudiantes de Derecho de la UACH, identificadas con el ala izquierdista de la política. Adoptaron su nombre. Fueron conocidas como las Rosas.
Una de sus dirigentes fue Avelina Gallegos Gallegos, cuya foto fue tomada del libro Los Informantes, de Javier Contreras Orozco, así como algunos datos de su vida personal y pública.
Fue normalista, pasante de Derecho, defensora de oficio en la Penitenciaría del Estado y profesora en una prepa particular.
El sábado 15 de enero de 1972 a las 9.05 de la mañana fue muerta de un disparo en el cráneo al asaltar una sucursal del Banco Comercial Mexicano de la ciudad de Chihuahua, en una violenta jornada que abarcó a otros dos bancos, los tres de la misma compañía.
Nueve de los asaltantes eran estudiantes de la UACH.
El saldo rojo fue de tres guerrilleros muertos y seis heridos, entre ellos el esposo de Avelina, quien como Rosa Luxemburgo era marxista y creía en la lucha armada como vía para la redención social.
Y la noche del 15 de enero de 1954, cuando la ciudad dormía, como dice uno de los versos de Chuy, murieron Emiliano y sus adeptos, en aras de una convicción política en la que creían y que les costó la vida.
Tendrían razón. No la tendrían.
Valientes, como Rosa y las Rosas, sí fueron.


