- “El Neto” es abatido en Ciudad Juárez
Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- El terror se apodera de nueva cuenta en México en vísperas de la visita de los mandatarios de Estados Unidos y Canadá, en el marco de la X Cumbre de Líderes de América del Norte.
Se espera que el domingo 8 de enero a las 13 horas llegue Joe Biden (un día antes de lo programado) al Aeropuerto “Felipe Ángeles”. Y se trasladará a Palacio Nacional, para sostener una reunión, cuyo tema principal es la seguridad, tan vulnerada en todo nuestro territorio.
Y es que del 1 de enero a la fecha, nuestro país se ha convertido en “un infierno” a causa de los enfrentamientos con la delincuencia organizada, que tuvo dos bajas importantes en su estructura de mando: la recaptura en Culiacán de Ovidio Guzmán y la muerte de El Neto en Ciudad Juárez.
El hijo de Joaquín El Chapo Guzmán Loera fue trasladado a la capital del país en aeronave de la Fuerza Aérea Mexicana, que por cierto recibió varios impactos de bala; lo mismo sucedió a un avión de pasajeros de Aeroméxico. El miedo cundió en el aeropuerto de Culiacán, por lo que se suspendieron todos los vuelos.
La captura del capo, de acuerdo al secretario de la Sedena, general Luis Cresencio Sandoval, “derivó de los trabajos de reconocimiento y vigilancia desarrollados seis meses atrás en el área de influencia del grupo criminal” por parte de la Defensa Nacional.
En respuesta al aseguramiento del capo, células integrantes del Cártel de Sinaloa efectuaron bloqueos y agresiones armadas en varios puntos de la capital sinaloense y otras ciudades. El saldo fue de 29 fallecidos (10 militares); 35 heridos y 21 detenidos.
El gobierno de Sinaloa pidió a la población a no salir de sus hogares al tiempo de que se cancelaron las actividades laborales, escolares, así como servicios hospitalarios, gubernamentales y consulares. El terror “reinó” de nuevo.
El efecto del “culiacanazo”
Los actos violentos ocurridos el 17 de octubre del 2019 en Culiacán, se han replicado en el territorio mexicano, como sucedió el pasado 11 de agosto de este año en Ciudad Juárez, cuando los habitantes se conmocionaron por la jornada violenta que dejó 11 personas asesinadas e incendios de negocios y vehículos.
El presunto responsable de estos hechos sangrientos, fue Ernesto Alfredo Piñón de la Cruz, alias El Neto, quien pretendió fugarse del Cereso número 3.
Y fue hasta 1 de enero del presente año, cuando El Neto (purgaba una condena de 240 años de prisión) se fugó junto con 30 reos del Cereso, provocando la muerte de 10 custodios y siete delincuentes, además mandó quemar negocios y vehículos. Convirtió a Ciudad Juárez en un “infierno”.
Pero, en las primeras horas del jueves 5 de enero el gobierno del estado de Chihuahua, reportó un operativo para recapturar al líder de “Los Mexicles”, quien al enfrentarse a los agentes policiacos perdió la vida. El cuerpo del peligroso pandillero quedó tendido en la cajuela de una pickup de la fiscalía.
La tendencia de la violencia en México es al alza
En base a los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía y del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la violencia no tiene freno.
Los datos actualizados indican que en el acumulado del gobierno de la Cuarta Transformación (diciembre de 2018 a diciembre de 2022), la cifra de personas asesinadas asciende a 142 mil personas, superando al gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, quien registró 120 mil muertes de alto impacto.
La cifra más alta de homicidios dolosos, según INEGI, desde que empezó la llamada “guerra contra el narco” fue en el 2018 con 36 mil 685 víctimas, correspondiente al gobierno de Enrique Peña Nieto. En su administración hubo 156 mil asesinatos.
La asociación civil Impunidad Cero asegura que el nivel de impunidad es del 98 por ciento.
La fragmentación de las organizaciones tradicionales del narcotráfico causó en México conflictos violentos no convencionales, competencia por acciones ilícitas, control de comunidades, mercados y rutas de comercialización, corrupción e internacionalización.
La compleja relación entre México y Estados Unidos se ha vuelto más crítica sobre cómo luchar contra las organizaciones traficantes de droga, ya que se calcula que el 80 y 90 % de la droga que entra al vecino país del norte proviene del nuestro. Hay más dinero y poder.
El Estado mexicano lleva más de dos décadas en el combate a las organizaciones criminales, sin haber podido “desmantelarlas”. Hoy se dio un “duro golpe” a la delincuencia, pero falta mucho por hacer, sobre todo el combate frontal a la corrupción e impunidad. Un problema endémico.

