GPE Y CALVO CHIH.- Un nuevo video que circula ampliamente en redes sociales ha desatado polémica y molestia en la población del municipio serrano de Guadalupe y Calvo, al mostrar a unas presuntas funcionarias municipales, identificadas como Esmeralda Pizarro Mendivil y Arlet Marín Escárcega (según algunas versiones), cualquiera de las dos funcionarias municipales en Guadalupe Calvo, realizando disparos al aire con un arma larga durante las celebraciones de Año Nuevo.
De acuerdo con el material audiovisual, la mujer identificada como Esmeralda, aparece accionando de manera sostenida un fusil de asalto, presuntamente un FX-05 Xiuhcoatl, rifle de asalto de calibre 5.56×45 mm desarrollado y utilizado exclusivamente por el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, por lo que su posesión y uso por civiles —incluyendo funcionarios públicos— está estrictamente prohibido por la legislación federal.
El hecho, ocurrido en las primeras horas del 1 de enero de 2026, se suma al escándalo previo generado por otro video similar de una funcionaria del mismo ayuntamiento, lo que ha intensificado las críticas hacia la administración municipal encabezada por la alcaldesa morenista Ana Laura González Ábrego.
Los habitantes de la región, que desde hace meses viven bajo una ola de violencia extrema derivada de la disputa entre grupos del crimen organizado, ven con indignación que servidores públicos manejen armas de uso exclusivo del Ejército en un contexto festivo, mientras la ciudadanía clama por mayor seguridad y paz.
Antecedentes de controversia en la administración municipal
Arlet Marín Escárcega, quien se desempeña como secretaria de la presidenta municipal, ha estado en el centro de la atención pública desde noviembre de 2025, cuando junto con Edwin Almazán Avilés —auxiliar en la Tesorería Municipal— utilizaron la emblemática Casa de Moneda de Guadalupe y Calvo como salón de recepción para su boda, celebrada el viernes 14 de noviembre de ese año.
La Casa de Moneda, un edificio histórico del siglo XIX que albergó una de las cecas más importantes del norte de México durante la época republicana y que fue restaurado con el propósito expreso de convertirse en espacio cultural para la difusión de las bellas artes y la historia local, ha sido objeto de críticas recurrentes. Desde que asumió el cargo la alcaldesa González Ábrego, el recinto -símbolo de identidad para los habitantes de la Sierra Tarahumara- se ha convertido, según denuncias ciudadanas y reportes periodísticos, en un espacio de uso particular para eventos sociales, bodas y celebraciones de funcionarios y empleados cercanos a la administración.
Esta práctica ha sido señalada como un mal uso de un bien público, en detrimento de su vocación original y en un municipio que enfrenta graves problemas de inseguridad, desplazamientos forzados y falta de servicios básicos.
Hasta el momento, ni las funcionarias involucradas ni el ayuntamiento han emitido un pronunciamiento oficial respecto al nuevo video. La Fiscalía General del Estado, que ya investiga un caso previo similar, podría incorporar este material a sus indagatorias para determinar si existen elementos que configuren delitos como la portación ilegal de arma de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea.
La ciudadanía de Guadalupe y Calvo exige respuestas claras y acciones inmediatas por parte de las autoridades municipales y estatales, en un municipio donde la demanda de paz y respeto al patrimonio histórico y cultural se hace cada día más urgente. Se espera que en las próximas horas se pronuncien las instancias competentes sobre este nuevo episodio que ha avivado la controversia en la región.

