Agua: La guerra llegó -Productores retraen a militares -El pronóstico es la insurrección -¿Y Corral?, por qué no le entra

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DESDE luego que la confrontación entre productores y efectivos del Ejército Mexicano, suscitada ayer en la Presa La Boquilla, no debió suceder. Por ahora las cosas no pasaron a mayores, el pero es que, si pueden pasar en los próximos días o semanas.

El problema del la cesión de agua es un problema tan añejo como complicado en una justa solución. Por un lado hay que cumplir con el tratado internacional, que no incluye el agua de La Boquilla y por el otro con otro raro tratado nacional en el que si se incluye esta presa, la más grande del país, para cederle agua a Tamaulipas y Nuevo León.

En lo internacional ni moverle y ya se medio vació la presa el Granero, pese a que ya se le dio un bajón de millones de metros cúbicos y por la otra parte la productores de esos 10 municipio del Distrito 05 de riego, tiene la razón de su parte. Entregar el agua es casi un suicidio, es el líquido vital que se convierte en alimento, en sustento y que mueve la economía de toda la región.

Por lo pronto, los productores lograron sin violencia replegar el cerco militar y ciertamente hay que reconocer la conducta y comportamiento de los efectivos de Sedena en su intervención pacífica.

No obstante se debería dar a conocer quién envió a los militares y con qué objetivo, pues no hay que olvidar la premisa de los productores en el sentido de que no saldrá de la presa ni una gota, pronunciamiento que es muy tajante.

En el contexto hay que señalar que se convocaron varias mesas de diálogo entre productores y funcionarios de la Comisión Nacional del Agua, cuyos titulares de esta última siempre expresaron que no se habrían compuertas sin acuerdo previo, pero evidentemente esos manifestaciones fueron de las labios hacia afuera.

Nunca hubo reales negociaciones para buscar soluciones a corto y mediano plazo, y las consecuencias llegaron a estas circunstancias y esperemos que no vayan a subir de tono porque como dicen en el pueblo, el horno no está para bollos y una insurrección no está lejos; se trata del preciado líquido y la vida misma.

Por lo tanto suponemos que falló la negociación y el diálogo. Por un lado al igual como lo ha hecho con el ataque terrorista contra los LeBaron, a unos metros del territorio estatal, el gobernador del Estado, Javier Corral Jurado, ha mostrado una distancia increíble, como si lo asesinos fueran sonorenses y como si la familia atacada no fueran chihuahuenses.

En el tema de la inacción, desinterés o como se le quiera decir, ocurre lo mismo. Corral se ha desentendido de este problema. Va la Secretaría de Gobernación y firma un acuerdo para la entrega de agua a Tamaulipas y Nuevo León y en Chihuahua dice lo contrario.

Resulta cierto también la autoridad federal no dio la cara en el conflicto, es decir, la Conagua, no aparecieron, tampoco el súper delegado Juan Carlos Loera de la Rosa, y menos ni un sólo funcionario del Estado.

Por otra parte quienes si encabezaron la resistencia de los agricultores fueron los alcaldes de la región algunos diputados locales. No así los diputados federales y ni pensar en los senadores chihuahuenses.

Dicho a la antigua, fallaron las formas que son fondo, para evitar esta confrontación que esperemos no vaya a pasar a escenarios futuro no deseables.

Finalmente una pena que se utilice la fuerza de la milicia en un movimiento limpio de los productores, cuando no se utiliza en contra del crimen organizado, los anarquistas que destruyen propiedades de la nación e instituciones educativas, por ejemplo y que decir ataques en contra del comercio y empresas.