Ataques en cadena contra polís -Sicarios le pegan a escolta de Corral -Promulgan alerta máxima -La sospechosa obra de la Consulta

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SE RECONOZCA o no, el Estado de Chihuahua se encuentra en una crisis de inseguridad, por desgracia superior a las registradas en los dos sexenios anteriores, el de los gobernadores César Duarte Jáquez y José Reyes Baeza Terrazas.

De manera evidente lo que sucede en Chihuahua en materia de inseguridad y violencia no es ajeno a lo que ocurre en otras entidades del país, pero eso no es consuelo y mucho menos debe ser pretexto.

Queda en claro que no hay capacidad por parte del Estado (referido como el todo), para establecer estrategias exitosas, que tiendan no a desaparecer el problema de inseguridad, lo que casi sería imposible, pero sí a disminuirla a grados de extinción.

En las pasadas 72 horas se registraron entre Chihuahua y Ciudad Juárez nueve ejecuciones, cifra que como dicen los funcionarios policiacos, está en rango, cuando no debería existir estas macabras escalas; el rango ideal debería ser de cero-cero.

Pero además en esto tres días referidos, se registraron tres ataques en contra de agentes de la policía estatal; dos en Ciudad Juárez y uno en la capital estos en contra de tres escoltas del gobernador Javier Corral Jurado.

Afortunadamente no hubo bajas de agentes y se logró abatir a seis delincuentes, herir a dos más y detener a tres; ambas situaciones son plausibles.

Demuestra que las corporaciones policiacas pueden realizar un combate exitoso en contra de los delincuentes, es pero es que, pocas veces se ponen las pilas, como el fin de semana, con extraordinarios resultados.

No falta quién se pregunte por qué son tan eficientes cuando se les ataca de manera directa, pero no hay resultados en otros asesinatos, en donde muere gente inocente, y viene la justificación oficial esa que reza: “Se están dando entre ellos”, aunque la frase y el hecho atormenta a la sociedad.

POR lo pronto el Fiscal General del Estado, César Augusto Peniche Espejel, anunció una estado de alerta máxima para la entidad ante los ataques a los policías. Está en su derecho, ojalá genere acciones y estrategias que den certeza en la seguridad de los agentes.

La pregunta que no sobra, es cuándo habrá un estado de alerta para los ciudadanos, iniciando con las mujeres a quienes se les ha negado, la alerta de género.

Desde luego que no hay que dejar de lado las desapariciones, secuestros, las ejecuciones y cobros de piso, asaltos, por ejemplo, que verticalmente son parte y/o consecuencias de lo mismo.

AYER se realizó la votación del Presupuesto Participativo en donde se consultó a la sociedad priorizar una propuesta de más de 200 obras, en donde se invertirán alrededor de 150 millones de pesos.

Los adultos (y niños), votaron por tres opciones, para obras en sus distritos electores o fuera de ellos, para llegar a conclusiones sobre ese ejercicio fiscal que por obvias razones aún no se conocen, como tampoco el alcance de la Participación Ciudadana.

Durante este proceso llamó la atención algunos una obra propuesta para el Campestre con un costo de ocho millones de pesos bajo el folio CPC 15021, bajo el enunciado “casa de la juventud, para clases y talleres de jóvenes”.

Pues así se pretende justificar, pero no deja llamar la atención el costo, el concepto y la zona.

Cierto es que los vecinos del Campestre pueden proponer (y votar la obras), no obstante, a decir de gente de la Presidencia Municipal, la obra fue colocada como propuesta por la administración municipal por lo tanto no proviene de la comunidad Campestre.

El presupuesto es muy considerable y pocos dan crédito a que los chicos del Campestre requieran de clases y talleres, en una especie centro comunitario muy VIP.

Tiempo al tiempo. Primero para conocer su la obra pasa en la consulta; dos para conocer si la consulta fue real o si se manipuló la lista de las obras y tres, si la obra se realiza o no, ésta en particular.