En el 2021, el proceso más grande y complejo de la historia

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-Para ganar, partidos recurren a la “fusión ideológica”

-Coronavirus, elevará el costo de elección en México

ANALISIS

Dr. José Luis Jáquez Balderrama

CHIHUAHUA CHIH.- Por primera vez en México, las 32 entidades federativas tendrán una elección local el mismo día y en 15 de ellas se renovará gobernador, alcaldías y congresos. Estas elecciones representarán la evaluación del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y de los trabajos realizados contra la pandemia.

De acuerdo al Instituto Nacional Electoral (INE), el proceso 2020-2021 será el más grande y complejo de la historia, entre otras razones porque se tendrá el mayor padrón electoral –96 millones de personas, es decir 6 millones más que en 2018–, y se disputarán alrededor de 3 mil 500 cargos, 260 más que hace dos años.

Además por la posible incursión de seis nuevos partidos que son: Redes Sociales Progresistas, Encuentro Solidario, Grupo Social Promotor de México, Fuerza Social por México, México Libre y Fundación Alternativa.

El próximo mes de octubre es el arranque del proceso electoral, de gran trascendencia para la vida democrática de México, pues está en juego la continuidad del llamado proyecto de la “Cuarta Transformación”.

La crisis económica, inseguridad, corrupción y el resultado de las estrategias en materia de salud con respecto al Covid-19, serán los temas principales del debate político en las venideras elecciones.

En pleno “pico” de la pandemia (México ocupa séptimo lugar mundial en muertes y tercero en América), los golpes entre los grupos de poder están a la orden del día.

Por ejemplo durante la llamada “Mañanera” del pasado 9 de junio y sustentado en “un papel que llegó “accidentalmente” a la Presidencia, se dio a conocer la supuesta existencia del “Bloque Opositor Amplio”, aunque días antes un “personero” trató de publicar el documento en el periódico El Universal.

La estrategia se llama “Rescatemos a México para el 2021” atribuido al bloque ( BOA), que al parecer busca conjuntar diversas fuerzas políticas como el PAN, PRI, MC, PRD, así como líderes empresariales, universidades privadas y periodistas independientes, con el fin de postular candidatos únicos en los distritos electorales federales de mayor rentabilidad.

El grupo en el poder, respondió de inmediato e informó que ya se amarró una alianza entre Morena, PT y Partido Verde Ecologista de México.

El tema de las alianzas o coaliciones no es un tema nuevo en nuestro país, como tampoco en las democracias avanzadas, donde se conoce como “triangulación” política, que tiene como propósito atraer principalmente el electorado moderado o indeciso.

Las elecciones se encuentran a la vuelta de la esquina, por cierto la más costosa en la historia moderna a pesar del trillado discurso de austeridad, pues podrían costar cerca de 19 mil 393 millones de pesos, incluyendo la inflación y los posibles gastos de las medidas sanitarias por el coronavirus, según dijo el consejero del INE, Ciro Murayama. En las intermedias de 2015, se gastaron 16 mil 578 millones de pesos.

En marcha la “fusión ideológica” electoral

Dicha estrategia fue utilizada por Bill Clinton en su campaña de reelección de 1996 y por George W. Bush en el 2000. Pero no son exclusiva de los EEUU, están también los casos de Tony Blair en Gran Bretaña o Gerhard Schroeder en Alemania.

Muchos expertos en política ven la “fusión ideológica” como mera táctica para captar votos, mientras que hay quienes piensan que se trata de dar la bienvenida a las “nuevas vías” de renovación del debate político.

En 1994, los demócratas estadounidenses experimentaron un estrepitoso fracaso en las elecciones, y una de esas razones fue que Clinton llevó una estrategia muy dispersa. Se mostró más “liberal o izquierdista” de lo que la mayoría esperaba y sus propuestas moderadas no vieron la luz en un congreso dominado por republicanos.

Al respecto, recordamos lo ocurrido en las elecciones de 2004 en Chihuahua, donde el PAN se unió al PRD. Esta alianza no dio resultado, ya que la mayoría de los sectores conservadores votaron en contra al no percibir un auténtico proyecto de gobierno. Tenía un fin electorero.

Pero volviendo a Clinton, en 1996 intentó reconstruir su posición de liderazgo en base a la “triangulación” al prometer al votante erradicar los “extremos”. En su reelección utilizó el eslogan “construyendo un puente hacia el siglo XX”.

Lourdes Martín Salgado, profesora en la Universidad de Navarra, aclara en su estudio “Arte y Ciencia de la Persuasión en Democracia” que Dick Morris fue el verdadero “hombre triangulación”.

La estrategia de Morris se basa en que no existen temas republicanos o temas demócratas, sino asuntos que interesan al ciudadano, como el crimen, la seguridad pública, el empleo, la rebaja de impuestos, las minorías y medio ambiente.

El Partido Republicano no reaccionó hasta las elecciones de 2000 con Bush. Hoy a través de Donald Trump, buscan la reelección en un país agobiado por la crisis económica y la pandemia.

Pero ¿puede un candidato representar a la izquierda y a la derecha, al conservadurismo y al liberalismo? Puede apelar a ricos y pobres? La estrategia de la “triangulación” presume que puede lograrse.

Por otra parte, hay críticos que alegan que la retórica que pretende fusionar ideologías sólo responde al oportunismo electoral y se promete lo imposible en una democracia. No tiene una visión de nación que dé sentido a un verdadero proyecto de gobierno.

El novelista y periodista norteamericano Norman Mailer (libro Los ejércitos de la noche), decía: “Una democracia moderna, es una tiranía cuyas fronteras no están definidas”…

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