Naranja con olor a cereza -El colapso y el cambio -Consecuencia del manejo político -Las amenazas del sistema

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ERA PREDECIBLE aunque no deseable, que Chihuahua iba a regresar en cualquier momento al semáforo Naranja, del que por cierto aún no estaba preparado para transitar, y en donde la decisión oficial sólo fue para fortalecer la economía, en ese momento pero a costa de la salud de los chihuahuenses, como ya quedó registrado en la estadística de hospitalizaciones, contagios y muertes por Covid-19.

Ayer el gobernador, Javier Corral Jurado, le dio reversa al semáforo amarillo y mandó al colocar naranja a toda la entidad, hay que recordar que la zona norte ya lo estaba desde la semana pasada.

La gota que derramó el vaso, fue el pico de casi 500 contagios en un solo día, la saturación de camas en hospitales públicos y privados, así como la falta de respiradores y desde luego el fallecimientos.

En realidad y pese a que se habla de 10 lineamientos (en el Estado) que marcan el color del semáforo pandémico, no se puede explicar la modificación de rojo a naranja y luego a amarillo, con los contagios y muertes en constante aumento, o sea, totalmente verticalizados.

Es más, como explicar que hace cuatro meses, cuando teníamos mil contagios en el Estado, estábamos en confinamiento y realizando sólo actividades esenciales;  ahora cuando estamos arribando a los 19 mil contagios; la sociedad se relaja, mientras que la autoridad, no sólo lo provoca, lo permite y hasta lo mandata.

LAS CONSECUENCIAS están a la vista, de nuevo al naranja, cuando en realidad nunca debimos salir del rojo. Se entiende que la presión económica, juega su papel y que las personas no están diseñadas para estar en confinamiento.

No es fácil el manejo de una pandemia con un virus desconocido, de alta trasmisión y ojalá y no sea mutante, pero, tanto la autoridad federal como la estatal solo han dado bandazos y los peor del caso al politizado -también- el tema de salud.

Orden y contra orden, provocan necesariamente desorden, ese es el paradigma que los titulares del ejecutivo estatal y federal han construido en los últimos meses, aunque en el desorden ciertamente todos o casi todos hemos caídos.

DICHO por el dirigente de los productores agrícolas de la Región Centro sur del Estado, Salvador Alcántar, existen amenazas constantes sobre las cabezas del movimiento en defensa del agua, a quienes pretenden hacer firmar acuerdos para la entrega de agua de la presa La Boquilla.

Las amenazas y supuestos acuerdos son operados por la secretaría de Gobernación y por la de Seguridad Pública. La premisa es firmas o vendrán órdenes de aprehensión, congelación de cuentas bancarias o cancelación de concesiones.

Ayer el gobernador del Estado, Javier Corral Jurado, confirmó las amenazas en contra de los productores, todas ejecutadas desde la secretaría de Gobernación y lamentó que la secretaria y ex ministro de la Corte de la Nación, Olga Sánchez Cordero, sea la que encabece éstas acciones, extra legales y anticonstitucionales, cuando su función es la gobernabilidad y  preservar la Constitución.

Estas actuaciones pertenecen a regímenes totalitarios, no sistemas democráticos, en donde los acuerdos y negociaciones se privilegian en la solución de los conflictos.