Cd. Juárez, la perdición, afirman los “santones”

0
215

Por Luis SILVA GARCÍA

CHIHUAHUA CHIH.- Verano de 1993; en un restaurant de postín en Cd. Juárez, Chih., nos tocó reunirnos, como periodistas que laborábamos en medios de la frontera en esos tiempos, para tener una charla con un funcionario del más alto nivel del gabinete del Gobierno del Estado de Chihuahua. El propósito era analizar los graves problemas de la Ciudad.

Inseguridad, asesinatos (especialmente de mujeres), robos, secuestros, abusos, deficiencias en todos los servicios, paupérrimo transporte, baches por doquier, nulo drenaje pluvial: Parece que fue ayer, parece que es hoy, parece que es siempre; el panorama de la castigada frontera denominada “La Mejor de México” es, tristemente, el mismo.

En la mesa se trataron profusamente los problemas, expuestos por los que los padecíamos en carne propia, y esperábamos una respuesta alentadora de posibles soluciones, o al menos la compresión, por parte del funcionario estatal, avecindado en la capital del estado.

Pero la respuesta fue la siguiente: “Pues yo le digo al Gobernador que, la verdad, ya no vale la pena invertirle a Cd. Juárez, esta ciudad es la perdición, lo que se destine va a desperdiciarse porque la sociedad de la frontera ya no tiene remedio”.

Al escuchar este concepto, en principio me quedé anonadado, pensé que se trataba de una broma que el funcionario nos quería hacer a los juarenses que estábamos en la mesa, compartiendo el pan y la sal, como se dice.

Pero el estupor fue mayor cuando fuimos concluyendo que, el concepto que el funcionario recitaba, lo decía con pleno convencimiento: Si creía absolutamente que Cd. Juárez no tenía remedio y que no valía la pena invertir en solucionar a los problemas de la frontera.

Ahora, de que lo creyera, a que lo confesara delante de juarenses y periodistas, si parecía más que atrevido, hasta temerario, lo cual solamente se puede entender en el contexto de que, en realidad, muchas personas del interior del estado efectivamente han creído, y siguen creyendo, que Cd. Juárez es “la perdición”.

Para desgracia de la ciudadanía juarense, muchas veces los que toman las decisiones públicas en el estado de Chihuahua, son originarios de la ciudad capital o de alguna otra del interior, pero difícilmente de Juárez; entonces, con ese concepto que tienen de la frontera, difícilmente van a destinar recursos y acciones para mejorar lasituación.

Más aún, cuando algún ciudadano fronterizo llega a puestos de gobierno elevados, luego parece que se olvida de sus raíces, o que lo “mayoritean” en las decisiones centrales, o vaya usted a saber por cuáles motivos, pero el hecho es que, hasta hoy en día, Cd. Juárez continua en el abandono endémico en que se le ha mantenido desde que tengamos memoria; y los problemas, crece y crece, como es natural.

Los presumidos tiempos de que “llegó la hora de hacer justicia a Cd. Juárez”, o de que “se le van a regresar los recursos que le corresponden”, quesque “la frontera ahora si va a tener lo que merece por todo lo que ha apotrado al país”, etc., etc., siguen siendo promesas de campaña que no se hacen realidad ni a nivel de gobierno federal, ni estatal, ni municipal. No hay ni a cuál irle.

De acuerdo a mi experiencia como periodista, debo señalar que al único que me tocó observar que hiciera esfuerzos reales por mejorar a Cd. Juárez, fue el alcalde Francisco Villareal Torres, a quien lamentablemente el cáncer le truncó la vida y las posibilidades de hacer más por la sociedad.

Una es la responsabilidad ineludible por parte de las autoridades que se suceden a lo largo de años, trienios, decenios, insistimos, tanto a nivel federal, como estatal y municipal, sin que se vea voluntad para resolver las situaciones graves que afectan a la ciudadanía de la frontera, y otro, que se suma a la anterior, es el concepto de desprecio por Cd. Juárez que se mantiene de manera generalizada entre la población del resto del estado.

Esta realidad del desprecio a “Juaritos” por parte de los “Chihuahuitas” por supuesto que influye a la hora de la toma de decisiones, que en buena medida se realizan en la capital del estado.

Así como los chihuahuenses nos quejamos amargamente del centralismo a nivel federal, que es absolutamente real e injusto, de la misma manera los juarenses deberán quejarse del centralismo a nivel estatal, igualmente real e injusto.

He mencionado en variadas ocasiones, a habitantes de la ciudad de Chihuahua o de otras poblaciones del interior del estado, que, si por ellos fuera, construirían un puente que pasara por encima de Cd. Juárez, para ir a El Paso, Tx. sin cruzar por Juárez; en todos los casos me han dado la razón y algunos afirman que por eso se van a cruzar por San Jerónimo.

El desprecio por la comunidad de Cd. Juárez es real, y eso afecta a la hora del reparto de recursos y esfuerzos, de manera que no se pueden atender los problemas como debiera ser. Si no hay voluntad es difícil que pueda haber resultados.

Muchos chihuahuenses le hacen el “fuchi” a “Juaritos”; ¡Aaahhh!, pero eso sí, que no se les presente la oportunidad de ir a la vagancia, a los bares, o a buscar una “movidita”, porque entonces si (a escondidas de su familia, claro) salen “hechos la mocha” a “perderse” a Cd. Juárez. Ahí si se les olvida que es la “perdición”, o más bien por eso los “santones” se van a dejar sus malas mañas a otra comunidad, donde nadie los conozca. Absoluta hipocresía, pues.