Libertad de Prensa

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“Una prensa cínica, mercenaria y demagógica producirá un pueblo cínico, mercenario y demagógico”. Joseph Pulitzer

Por Luis Silva García

CHIHUAHUA CHIH.- Cada pueblo tiene el gobierno que se merece, dice un afamado refrán, y será que cada pueblo tiene también la prensa que merece, entendiendo “prensa” como medios de comunicación, ya que hoy no son solamente ni primordialmente impresos, sino más electrónicos y digitales, pero el principio de libertad de expresión aplica exactamente igual.

Esta semana pasada, el día 3 de mayo, se conmemoró el Día Mundial de la Libertad de Prensa, establecido a iniciativa de la ONU en 1993, con el propósito de “fomentar la libertad de prensa en el mundo al reconocer que una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”.

Ahí está claro, pues, el fundamento, ahora concierne revisar qué tanto las sociedades que se dicen democráticas, como la mexicana, cuentan con una prensa libre, pluralista e independiente.

Uuuuuuuhhhh, uuuuuuuhhh, uuuuuuuhhhh, exclamaría aquel personaje de Los Polivoces, en un reclamo que más que voz pareciera rebuzno. Y es que el panorama es triste en los medios de comunicación; no parece que avancemos en libertades y medios sanos de servicio a la sociedad, al contrario, parece que vamos para atrás.

Lo mismo en los medios impresos, que en los electrónicos, radio y TV, como en todos los instrumentos digitales, conocidos como “redes sociales”, Facebook, Twitter, Instagram, Portales Web, WhatsApp, etc., no se ve mucho periodismo serio, de investigación o auténticamente crítico, sino principalmente chismes y más chismes, dimes y diretes, burlas, ligerezas, que, por desgracia, terminan por parecer “la verdad”.

Con motivo de esta fecha, mencionábamos que en México son muy escasos los medios de comunicación que tienen el propósito de servir a la sociedad, informar y hasta correr el rol de ser contrapesos de las esferas de poder, llámense gobierno o entes económicos.

No, en realidad una gran mayoría de medios se establecen con el propósito de hacer negocios, aunque dichos negocios no sean tan limpios, y además a muchos dueños de medios no les importa si no ganan, o hasta si pierden, con el periódico o con el noticiero, pues con las relaciones y extorsiones por otro lado sacan lo que quieren. Así no podemos esperar periodismo serio.

Menos aún les va a importar si los que trabajan en la información cuentan con una preparación y una ética mínimas para realizar su labor con eficiencia y decoro. Más aún: hay dueños de medios de comunicación que confiesan descaradamente que no les importa si sus reporteros extorsionan a las fuentes, pues la empresa no les da salario, solamente les da una “charola” (credencial que dice Prensa) para que ellos saquen dinero de donde puedan.

Desgraciadamente tenemos muchos años en México con estas malas costumbres ya muy arraigadas hasta se consideran “normales”, por recurrentes, pero eso no significa, de ninguna manera, que se justifiquen o sean correctas.

Otro ejemplo de la corrupción en la comunicación es la existencia de “convenios” mediante los cuales las fuentes de información (generalmente entidades públicas, aunque también pasa, ocasionalmente, con empresas privadas) pagan una cantidad mensual al medio y con ello tienen derecho a que el medio no los ataque en la información, o los cubra de posibles ataques en las noticias. Esto es ¨venta de protección”, o “te pago para que no me pegues·, diría en su momento José López Portillo.

Claro que por ese pago el medio queda obligado a no tocar “ni con el pétalo de una rosa” a ese personaje o entidad de quien está recibiendo un pago mensual. Como me lo pongan, eso es “vender” la línea editorial y la independencia del medio, principios que son sagrados en el ejercicio del periodismo.

Otra fórmula de uso común es la venta de “gacetillas” y consiste es colocar una noticia y/o fotografía, audio o video, en determinado espacio del periódico, o noticiero de TV, radio o página web, y dicho espacio puede ser hasta el más preponderante del medio de comunicación.

Es decir, se vende hasta la nota principal, o cualquier espacio y, claro, la tarifa depende del espacio en que se coloque la nota pagada, y también del peso que tenga el medio. Entonces hay notas pagadas que, por el momento político, el peso del medio y el espacio que se utiliza, llegan a ser pagadas en muchos millones de pesos.

Podría no parecer tan grave esta práctica, y hay quienes la justifican con el argumento de que los medios venden su espacio para anuncios también, pero, atención, no ignoremos que esta práctica es un engaño al lector, pues en ningún momento se le advierte que la noticia es pagada para su publicación en determinado espacio, y el lector no tiene manera de enterarse y la lee como si fuera una noticia normal.

Cualquier periodista serio de cualquier parte del mundo censura esta práctica, pero en México hay muchos que la defienden, y como no, si la empresa les da una comisión para cada nota de este tipo que “venden”. Eso es corrupción, como me la pinten; no hay justificación para vender una nota informativa.

Estamos hablando de prácticas de las empresas informativas y quise referirme a ellas en esta ocasión porque realmente casi nunca se mencionan, como el caso de los periodistas que reciben el llamado “chayote” (extorsión) y que ahora el oficio ya es famoso por esta lamentable práctica, que en esencia es lo mismo, recibir dinero a cambio de protección informativa, con el sacrificio de los principios de independencia y libertad de expresión.

Sin ellos no hay periodismo, sino una cadena de situaciones e intereses que se mueven conforme dictan los poderes económicos y políticos de la sociedad, sean gobierno o privados o, peor aún, del crimen organizado.

Durante años he contemplado iniciativas para crear las condiciones que permitan tener empresas sanas en el sector informativo, para colegiar y profesionalizar el ejercicio del periodismo, para acabar con la corrupción y contar con medios y periodistas dignos en México, pero, la verdad, pasan los años y no se ve avance; las prácticas son las mismas.

Si revisamos los periódicos de días antes de la toma de posesión del actual Presidente de la República, vamos a encontrar que en varias ocasiones se publicó una misma foto de AMLO y alguna de su esposa, según el día y según el tema, en las portadas de decenas de periódicos en todo el país. La misma foto y a veces hasta con el mismo pie de foto.

Los que conocemos de esto sabemos que solamente de una forma puede suceder eso, entre empresas que siempre compiten por la exclusiva y por diseños diferentes; la única explicación es que dichas fotos fueron pagadas. Todavía no tomaban posesión y ya estaban repartiendo dinero a los medios. Y los medios siguiendo el juego. De vedad es triste.