La Revolución por la Unidad

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“El verdadero periodismo es intencional… Se fija un objetivo e intenta provocar algún tipo de cambio. El deber de un periodista es informar, informar de manera que ayude a la humanidad y no fomentando el odio o la arrogancia. La noticia debe servir para aumentar el conocimiento del otro, el respeto del otro”

Ryszard Kapuscinski

 Por Luis SILVA GARCÍA

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CHIHUAHUA CHIH.- A una semana de la votación que definirá la integración del Congreso Federal y 15 gubernaturas estatales, más los congresos locales correspondientes y presidencias municipales, la situación en México parece enconada: El Presidente está logrando, cada vez, unir más fuerzas en su contra.

Ya veremos en las próximas semanas hasta dónde, los que están en contra del actual gobierno de López Obrador logran convencer a los votantes, o hasta dónde la propaganda y maniobras de él y de su partido e incondicionales logran mantener el poder que cayó en sus manos en 2018 y que sufre ya notorio desgaste.

Lo verdaderamente interesante del momento político-social de nuestro país es el fenómeno de una iniciativa de unidad como no se había visto antes, entre partidos políticos y distintas fuerzas y en gran parte del territorio nacional.

Los tres principales partidos políticos, con más historia, antigüedad y cuadros en México, PAN, PRI y PRD, decidieron mandar candidaturas en alianza en varias gubernaturas y diputaciones federales.

Así empezó esta Revolución por la Unidad, pero conforme se ha desarrollado el proceso electoral, además de las candidaturas pactadas en alianza por los partidos desde su dirigencia nacional, se han vendido dando adhesiones locales, en ocasiones de partidos en conjunto, en otras de candidatos en lo particular, con el propósito de crear un frente común contra Morena y contra AMLO.

Y lo más interesante es que también se está mirando hacia delante, pues ya se construye el acuerdo legislativo entre partidos políticos para que, una vez integrado el nuevo Congreso, se forme una alianza que evite a AMLO y su partido tener el control.

Este tipo de situaciones se han dado desde hace muchos años en muchos congresos de todo el mundo, pero aquí nuestro Presidente y su partido están asustados por un posible equilibrio de poderes, que en cualquier democracia es virtud.

Parece que todo asunto que atente contra el absolutismo que pretende López Obrador será señalado como “pecado” en México, sea en ámbitos de medios de comunicación, partidos, sindicatos, poder judicial, organismos autónomos, estados o municipios. Se acabó la disparidad, o somos obradoristas o marrones, o somos “enemigos”. Así de triste está la realidad mexicana.

La unión de estos tres partidos con un propósito electoral no es poca cosa: con los defectos que les queramos poner, que vaya que los tienen, son los tres partidos políticos más serios de México, con sus plataformas, dirigencias, militancia, estatutos, teoría, triunfos electorales, logros legislativos y experiencia, superior a cualquiera de los demás partidos políticos en México, incluyendo a Morena, que es un partido que apenas nació y ya se anda resquebrajando. Ya los morenistas se pelean entre ellos y ni aún que tienen al Presidente en turno son capaces de aglutinarse en torno a algo.

El PRI se considera un partido liberal, el PAN se considera un partido conservador y el PRD se considera un partido de izquierda; sus principios tienen bases que al menos para los ortodoxos de cada ideología, son irreconciliables, por eso creo que la unión con un propósito electoral no es poca cosa y por eso la denomino Revolución por la Unidad.

En el otro lado de la esquina, diría Julio César Chávez, está agazapado el Presidente AMLO, en una posición de poder absoluto que no acepta críticas ni propuestas, salvo las que salgan de su personal iniciativa, en una posición que lo ubica como depositario absoluto de la verdad, por la salvación de México, por los siglos de los siglos…

En días pasados la publicación de un artículo en la revista inglesa, especialista en política, The Economist, levantó ámpula por sus afirmaciones en las que calificó a AMLO como falso mesías un peligro para la democracia.

Esta revista tiene su historia y prestigio en el análisis político mundial, y no es AMLO el primer Presidente al que cuestiona; The Economist se ha ganado ese prestigio criticando a gobiernos y gobernantes de todo el mundo, incluyendo los del Reino Unido.

En lo que menciona sobre México no dice nada que no sea cierto, yo creo que se quedó corto en el análisis, pue no menciona todos los indicadores que van a la baja, económicos, laborales, de inversión, etc., así como los problemas que están creciendo, pobreza, hambre, delincuencia, inseguridad y más.

Si los analistas y periodistas hacen su trabajo, antes que cuestionarlos habría que revisar porque se están dando las cosas.Pero en la intolerancia, estas prácticas democráticas no han de tener cabida.

En el contexto electoral el tono es similar: Se desató la violencia en todo el país y el señor que habita en palacio afirma que es solo amarillismo de los periodistas. Ojalá y tapando el sol con un dedo hubiera justicia contra las familias de todos los asesinados.

Pero ¡ah! eso sí, el partido de AMLO está invirtiendo mucho dinero para tratar de comprar votos a su favor, o para amedrentar a los contrarios para que no voten por otros; ya lo hicieron descaradamente en 2018 y no veo porque no lo hagan ahora.

El manejo de informaciones pagadas en medios de comunicación, de encuestas manipuladas y de tendencias en redes sociales, son de sus armas preferidas para dejar la idea de que llevan ventaja. La verdad es que hasta el dato de que aún el 61 % de la población lo sigue calificando bien es una cifra que ha de estar truqueada.

Lo que le interesa al actual gobierno federal es la imagen, que digan que sí está haciendo algo, aunque las cifras duras no cuadren, pero con la imagen tratan de mantener el control y vamos a ver hasta donde lo logran.

Por eso nos anunciaron que ya van a acabar de vacunar a toda la población en junio y julio: Si de enero a mayo vacunaron menos de 20 millones de personas ¿será posible que en dos meses vacunen a 110 millones de mexicanos? Puras promesas, puro rollo para que sigan creyendo y voten por ellos.

Todos nos preguntamos cómo fue que más de 30 millones votaron por AMLO y como es que muchos siguen creyendo en él, incluyendo personas de respetable nivel intelectual o con capacidad económica. Para mí la respuesta es sencilla: ignorancia, pues en México aún muchos profesionistas son analfabetas funcionales y en nuestras escuelas generalmente no nos enseñan a pensar y analizar.

Entonces la mayoría, aunque tenga títulos y “éxito” en la comunidad, y junte dinero, vive por el tener y no por el ser. Así cualquiera nos engaña, y hoy vivimos en carne propia esta realidad.

No es casualidad que el crimen organizado esté atacando campañas y candidatos, no hay azar en esto: tratan de inculcar miedo para que la gente no salga a votar, pues mientras menos voten el beneficio es mayor para Morena. Y claro que a quien menos le conviene que las cosas cambien en México es a quien detenta el poder, político, económico y hasta el del crimen organizado.

Por eso creo que es un acierto la unidad de los diversos, con el propósito de evadir un mal mayor.