Lección de participación ciudadana

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“La vida como la historia es redonda y siempre nos movemos dentro de un conjunto de posibilidades que desaparecen y vuelven a aparecer y que siempre generan tales o cuales resultados”

José Fuentes Mares

Por Luis SILVA GARCÍA

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CHIHUAHUA CHIH.- No es lo mismo perder una elección en la democracia, que perder la democracia en una elección. Empiezo con esta frase que encontré en un pendón, colocado en un jardín en Puebla, con motivo de estas elecciones.

Los acontecimientos de este 6 de junio son por demás interesantes, recomponen el mapa político nacional en relación a los resultados inmediatos anteriores, pero sobre todo destaca la importancia de la participación ciudadana y la actuación de los organismos autónomos, en este caso del INE.

Los movimientos y acontecimientos democráticos en México han sido, a través de muchos años, más jarabe de pico que otra cosa, mas palabra y promesas que hechos.

Desde la época del Presidente Miguel Alemán hasta el sexenio de López Portillo el gobierno predicó con el argumento de la abundancia, del arribo de nuestro país al modernismo, al desarrollo y a la riqueza, pero la ilusión se diluyó con el tiempo y los pobres fueron cada vez más en cantidad, y más pobres en su condición de vida.

De ahí para acá el deterioro económico y social no ha se ha detenido, pero empezaron a surgir organismos para enfrentar al régimen, y respuestas electorales para castigar a los malos gobernantes.

Los órganos autónomos, siempre con mayor participación ciudadana que los brazos del sistema gobernante, se fueron imponiendo en el país, en parte por la inconformidad ante el presidencialismo y en parte por la globalización, pues a nivel internacional, desde hace más de 30 años, se dio la presión para que los gobiernos actuaran con transparencia y abiertos ante los gobernados. México ya no se podía quedar atrás.

No hay ni democracia ni régimen perfecto, pero el manejo delos valores humanos y sociales de un gobierno y una sociedad son indicador claro de la madurez y educación de un sistema.

En este sentido el caso de México es una caricatura: Se avanzó en la construcción de instituciones autónomas, que generalmente son más democráticas, ello a partir del quiebre de la imposición priista en 1988, pero 30 años después, en 2018, nos llegó otra imposición, la de AMLO, con muchos de los mismos actores de aquel entonces.

El triunfo obradorista se adjudica en gran medida a la desesperanza de los mexicanos, pero rápido el autollamado gobierno de la 4T viró en contra de los principios que predicaba de mayor participación de la ciudadanía a favor de la democracia, y comenzó a intentar desmantelar los organismos autónomos y esquemas de gobierno incluyente, para perfilarse como Presidencia impositiva a más no poder.

Este es el marco que tuvimos en México para la elección de 2021: Mucho dinero que se manejó por parte del partido de AMLO para convencer o amedrentar al votante y muchos dichos para dejar la imagen de que el gobierno federal cumple.

Solo por repasar algunos casos, sin querer agotar el tema, mencionaré el manejo de la información del Covid-19, que abrió frentes de vacunación un tanto ficticios en las semanas anteriores a la elección, sin que en realidad avance la vacunación.

Aún hoy no se ha podido cerrar la vacunación a mayores de 60 años, y está endeble la de 50 a 59, pero se abrió el registro de 40 a 49, aunque claro, días después se anunció que no hay nada hasta que pasaran las elecciones.

La realidad es que en 5 meses se han vacunado 34.5 millones de personas en nuestro país. Faltan unos 100 millones. Llevamos el 26.5% de avance. A ver cuándo.

Más aún, “milagrosamente” varios estados, entre ellos CDMX, pasaron a semáforo verde la semana anterior al 6 de junio. Jajajajajaja, diríamos en lenguaje de redes sociales. Y cuidado con las consecuencias.

Igual podemos decir de la vacunación a maestros, cuando no se ha terminado ni con los que trabajan en el sector salud, y el anuncio de que reinician las clases presenciales, cuando todos vemos que no hay condiciones. Otra vez, puro rollo, pero con el propósito de impactar en las elecciones.

Hay varios aspectos interesantes de los resultados electorales. El primero es la elevada participación; se vote por quien se vote y aún con las deficiencias de influencias y hasta de manejos turbios, el hecho de que los ciudadanos voten ya es buen síntoma.

En buena medida esto es posible gracias al inicialmente IFE y ahora INE, que se ha podido mantener en autonomía pese a los embates del AMLO para eliminarlo: hoy hay elecciones confiables y sin lugar a los escandalosos fraudes del pasado.

Los resultados indican novedades en la geografía política nacional: AMLO pierde fuerza, es un hecho claro, pues tendrá como 60 diputados menos del Congreso Federal y no le será fácil imponer sus iniciativas.

En los estados avanza el movimiento de unidad entre sus enemigos, PAN PRI Y PRD, que seguramente formaran un bloque opositor en el congreso.

Lo que parece claro es el repudio a los malos gobiernos, sean del color que sean, pues toda la frontera norte votó por Morena, en señal de hartazgo por el abandono en que los diversos gobiernos han tenido a éstas zona del país.

Y los que dan síntoma de que ya se cansaron de Morena son los habitantes de CDMX, pues la mitad quedará en manos de los alcaldes emanados principalmente del movimiento Va por México. Es un golpe tan inesperado como contundente para los que han gobernado la capital del país desde hace 30 años, con uno u otro partido.

Los resultados electorales nos indican que conforme la gente participe y razone su voto, obligará a los poderes a comportarse mejor, en beneficio del bien común. Es una esperanza.

Cierro con una clásica de Cantinflas: “Estamos peor, pero estamos mejor, porque antes estábamos bien,pero era mentira, no como ahora que estamos mal, pero es verdad.