Loera y las mismas fobias -Culpa a INE, IEE, medios y campesinos -Morena pierde 14 millones de votos -Aldama en guerra

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EL ASPIRANTE a la gubernatura del estado, Juan Carlos Loera de la Rosa y su equipo más la dirigencia, debería estar inmersos en una reflexión y análisis sobre la derrota que sufrieron en la entidad, para dejar de estar buscando culpables de lo ocurrido.

El  ex candidato, primero culpó a los árbitros de la elección, al Instituto Nacional Electoral y al Instituto Estatal, sin explicar el por qué y menos argumentar su enunciación.

Ahora el dicho del equipo morenista y su candidato, es contra de los medios de comunicación por ser críticos sistémicos de los errores del presidente de la república y del propio aspirante, así lo expresaron públicamente.

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A la supuesta culpabilidad de los medios, hay que agregarle la afirmación morenista de que Acción Nacional, manipuló a los productores del centro sur con el tema del agua para que votaran por el PAN y en consecuencia no por Morena.

Bueno no hay duda que, mientras no se vaya a fondo y se reconozca que no supieron conquistar el voto con ciudadano, continuarán con la tendencia a la baja.

Desde luego que se vale buscar culpables y señalar a quienes quieran en el intento de quitarse la derrota, que por cierto fue muy contundente, con una votación abismal en favor de la panista Maru Campos, en donde se le dijo no a Morena.

Los medios de comunicación, todos, dieron cobertura a la campaña de los candidatos. Explicado por la comunicación política y el marketing electoral, se demuestra que Loera y su equipo, optaron por la estrategia de ir por tierra casa por casa y por cientos de espectaculares.

Los medios de comunicación no fueron opción en su campaña y así se aceptó, (por lo medios) pero, culparlos ahora tampoco es opción.

Mucho menos lo es, pensar que los agricultores del centro sur, Aldama, Coyame y de Ojinaga, fueron manipulados, eso es atentar en contra de su inteligencia, cuando Morena y los suyos están más que enterados que se vaciaron las presas y para tal saqueo, se utilizó a miles de efectivos militares.

Cómo ignorarlo, cuando el aspirante a la gubernatura fue uno de los principales operadores para que ocurriera, hoy lo padecen en carne propia 19 mil familias de esa región.

Lo más lamentable es que se perdió una vida inocente, la de Jéssica y que su esposo Jaime, está semiparalizado a consecuencia de los impactos de bala que (ambos), recibieron por parte de efectivos de la Guarda Nacional.

Más aún, hay tres campesinos detenidos acusados de terrorismo, por “haber robado armas y artillería propiedad del Ejército”.  Gracias a los otros datos presidenciales, llevan ocho meses detenidos.

Aún siendo inocentes, para ellos no hay abrazos, sólo el poderío oficial en su contra, pese a que son más pueblo que muchos moreno, de esos que se desgarran las vestidores a bordo de sus aeronaves.

EN EL DICHO de los de guinda, igual que el canto presidencial, se repite para que se crea como si fuera verdad que la victoria fue para ellos, se refieren causalmente a las entidades del pacífico, por algo será. Avance muy importante, sobre todo en lo territorial.

Empero, lo que no se presume, en la derrota de la mayoría absoluta en el Congreso de la Unión, objetivo único del Presidente López Obrador.

Desde luego tampoco se habla de la mitad de las delegaciones que se pintaron de azul en la Ciudad de México, el bastión de Morena más importante en país desde hace casi 30 años.

La CDMX es la casa del presidente, gobernada por la morenista Claudia Sheuman. Tan sólo ahí se perdieron por lo menos 10 millones de votos, los que no son poca cosa, si se considera que el crédito electoral de López Obrador ronda en los 30 millones.

Desde luego sin que sea paradoja; a esa resta hay que sumarle otros millones de votos que Morena dejó de recibir de las entidades donde perdió como Nuevo León,  Chihuahua, Querétaro y San Luis Potosí, por ejemplo.

En Campeche, la candidata Layda Sansores, aún no tiene la victoria, como tampoco en Guerrero Evelyn Salgado, ambas morenistas.

Incluso en la hipótesis de que resulten triunfadoras, el sólo hecho de que ahora se encuentren en un empate técnico, demuestra por sí mismo, que hay una caída electoral de Morena.

Un análisis decíamos, debe ser a fondo y sin peros, si en realidad se busca conocer qué pasó el domingo, con la verdad y frialdad de los números en la mano.

Es complejo y seguramente multifactorial, pero iniciar siempre será bueno. Por el principio como dice, para desmenuzar un problema.

Por ahora a los 30 millones votos, hay que quitarle en la suma total, 14 millones y eso que se trata de una elección intermedia. En una presidencial, la del 2024, en donde se supone que no estaría López Obrador, las cosas no se ven fácil.

Tal vez, por eso la urgencia presidencia de que se le concedan dos años más, así no elección de presidente. Por lo menos es muy buen punto, motivo de otro análisis.

EL MUNICIPIO de Aldama está sobre un verdadero barril de pólvora en lo político. Resulta que el PAN con su candidato a esa alcaldía, Hugo Barajas, se declaró el vencedor de la contienda electoral e incluso así lo reconocieron el resto de los candidatos, claro, con excepción de Miguel Rubio, quien compitió por Morena, PT y Panal.

Resulta que sospechosamente los números, aparentemente se modificaron el siguiente día, cuando de la nada apareció una urna en una escuela, que se supone alguien olvido.

Lo atractivo del tema es que la urna perdida, apareció embarazada, como en el cuento de la Chinita de Cepillín.

Los votos en su interior fueron para Morena y para Rubio en su intento de ser Presidente Municipal, por cuarta ocasión en la tierra de los membrillos. Bueno así se conocía antes.

Dicen que la operadora electoral es Heidi Segovia, la delegada local del Bienestar, sólo hay que recordar que días antes de la elección, la candidata del PRI a la alcaldía, Ana Montoya, denunció y mostró un audio en donde Segovia le propuso declinar a favor de Miguel Rubio, a cambio de una posición en el gobierno federal, en donde el mandón es y a la mejor ya no va ser, Juan Carlos Loera de la Rosa.

Denotaría por lo tanto en ese momento, que Morena y aliados no alcanzarían el triunfo electoral, pero ahora el escenario cambia con la famosa urna embarazada, al más anejo estilo priísta.

No sabemos en qué vaya a terminar el cuento, símil a la chinita perdida en el bosque, menos cuál será la intervención de la autoridad electoral.

Lo más delicado no es lo de la urna, sino la división entre vecinos y familias que se vive en ese  Municipio, en donde por su algo faltara, en proporción con su número de habitantes, se colocaría en el top cinco de los municipios más violentos e inseguros con una intervención no deseada de grupos del crimen organizado.